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Aula virtual – vídeo recomendado 8: Brunelleschi, el genio de la arquitectura renacentista.

Durante siete semanas hemos estado desarrollando el ciclo de los Pilares del Arte Moderno en donde se ha hecho una descripción detallada del aporte que hicieron a la evolución de la pintura Velázquez, Rembrandt, Rafael y Tiziano, la influencia de Caravaggio en lo dos primeros, el peso de la escuela de Florencia iluminada por Lorenzo el Magnifico y su herencia en la escuela de Venecia y la de Roma que serían las vertientes mas importantes desde el renacimiento al presente en el desarrollo de las artes plásticas.

Durante las próximas semanas seguiremos estudiando a cada autor desde el prisma de una de sus obras mas destacadas con el análisis del maestro, escritor y pintor Adolfo Couve y con Velázquez además el filosofo post-modernista Michel Foucault, por eso es importante un repaso de los videos mencionados para quien los haya visto y por supuesto para quienes no han tenido la oportunidad.

El listado es el siguiente:

Agregamos además:

Brunelleschi, el genio de la arquitectura renacentista.

https://www.youtube.com/watch?v=C83OKYj5GEw&list=PLbADr6ST5j6qyv8xu3AkqO_Eh7bQBNXxc&index=10

Cosimo de Medici lo sabia, quien construyera el Duomo (Cúpula) de la catedral de Florencia sellaría su poder en Italia, gozaría de la inmortalidad y su influencia sería perpetua.

La cúpula de la catedral de Florencia, la obra maestra de la arquitectura del Renacimiento, es uno de los mayores hitos de la ingeniería de todos los tiempos. Construida hace 600 años por Filippo Brunelleschi presenta una técnica de construcción tan ingeniosa e innovadora que hoy día sigue sorprendiendo.

Esperamos que disfruten del panorama cultural!

 

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Aula virtual – vídeo recomendado 7: Los Médici, El Magnífico

La dinastía Médici llegaría a su máximo esplendor a través del nieto de Cosimo, Lorenzo, llamado El Magnífico, su aporte a la humanidad lo convertiría en una pieza clave para el Renacimiento, fue el mecenas por excelencia, se rodeó de los artistas e intelectuales más grandes de todos los tiempos, gran diplomático, hábil banquero, sobrevivió los ataques de sus enemigos, incluido el Papa en la Conspiración de los Pazzi, un cobarde intento de asesinato que casi acaba con Lorenzo siendo asesinado su hermano Giuliano, sus partidarios se vengan de forma inmediata de aquellos que están en contra de la familia Médici. Con su refuerzo en el poder, Lorenzo se entrega a la revolución creativa concebida por su abuelo. Algunos de los genios más importantes, que el mundo jamás ha conocido, florecen bajo el poder de Lorenzo: Miguel Ángel, Botticelli, Leonardo Da Vinci entre otros. Florencia se declara capital cultural del mundo. Pero aparece un contragolpe, un joven monje llamado Savonarola carga públicamente contra la decadencia y maldad de la ciudad. Cuando Lorenzo muere en 1492, su familia es conducida fuera de la ciudad y Savonarola lleva a Florencia hacia la furia de la purificación fundamentalista. Obras de arte de incalculable valor como cuadros, libros, esculturas, ciencia, filosofía, etc, fueron destruidas en la ahora infame “hoguera de las vanidades”, la historía le recordará por este abominable acto pero a Lorenzo se le recordará por haber sido, El Magnífico.

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Aula virtual – video recomendado 6: Los Médici, el origen de una dinastía

El ciclo «Los Pilares de Arte Moderno» nos explica a través de la obra de Velazquez, Rembrandt, Rafael y Tiziano el porqué su obra marcaría los cimientos del arte moderno que daría paso mas tarde al arte contemporáneo. En el siguiente ciclo se enfoca en el origen de la influencia de ellos que fue la Escuela Florentina iniciada en la Italia pre-renacentista y llegaría a la cúspide en pleno renacimiento de la mano de la familia más influyente de la historia, Los Médici.

Este documental describe el origen y ascenso del patriarca de esta familia, Cosimo de’ Medici (Cosme en español) y su época. Su padre Giovanni de’ Medici inicia la dinastia creando una fortuma de incalculabe valor a través del negocio bancario llegando a ser el más grande del mundo hasta entonces, reyes, príncipes y papas eran sus clientes estableciendo su imperio económico en el corazón de la República de Florencia llevando a esta ciudad a la cima cultural dejando el mayor legado de la arquitectura occidental desde tiempos remotos, nacería una explosión de aprendizaje clásico y pensamiento creativo. Florencia florece como una nueva Roma.

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Aula virtual – vídeo recomendado 5: Tiziano, maestro de la forma abierta

Queremos compartir nuestra satisfacción con el Aula virtual que ya ha cumplido un mes de vida y con resultados muy buenos tanto en la academia Online como el apoyo teórico audiovisual que están siguiendo y compartiendo alumn@s y amig@s de la escuela, lo marca un hito en lo que se refiere a difusión cultural por parte nuestra y no sería posible gracias a ustedes y a la tecnología.

Hoy presentamos al cuarto y último invitado, Tiziano (1476-1576), maestro de la forma abierta quien cierra el ciclo: Pilares del Arte Moderno.

Conocido por su pincelada decidida, enérgica y muy expresiva, por revolucionar la composición oficial y abrir todos los límites del lienzo. Tiziano, fue quien llevo a la cúspide a la escuela veneciana. Manejaba como nadie las composiciones asimétricas y sin jerarquía. Muchas de las piedras fundadoras de su estilo, fueron labradas desde las ideas del gran maestro Giovanni Bellini, tras su muerte, Tiziano las evolucionó y continuó modernizando durante toda su vida.

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Aula virtual – Video recomendado 4: Pilares del arte moderno: Rafael

Un nuevo episodio del ciclo: Pilares del Arte Moderno, ya conocemos a dos: Rembrandt (claroscuro) y Velázquez (color-valor) como la influencia de el Caravaggio sobre la obra de ambos.

Nuestro tercer invitado es el máximo exponente de la escuela de Roma, Rafael di Sancio (Urbino, Italia 1483-1520 Roma, Italia), este artista llevaría a su máxima expresión la Forma cerrada: Se define así a la composición en que todos los elementos tienen su contorno definido por una línea ininterrumpida en todo su perímetro que la separa perfectamente del fondo.


Su genio apoyado de una técnica perfecta heredera de la Roma clásica más la fuerte influencia de la escuela de Florencia elevó a este artista a lo mas alto del Renacimiento y de la historia del arte aportando e influyendo a generaciones de artistas como en el Barroco a Caravaggio o a Ingres en el Neoclasicismo 250 años después de su muerte.

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Vida de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos por Giorgio Vasari

Giorgio Vasari (Arezzo30 de julio de 1511Florencia27 de junio de 1574) fue un arquitectopintor y escritor italiano.

Considerado uno de los primeros historiadores del arte, es célebre por sus biografías de artistas italianos, colección de datos, anécdotas, leyendas y curiosidades recogidas en su libro Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos (Le vite de’ più eccellenti pittori, scultori, e architettori italiani, da Cimabue insino a’ tempi nostri 1550; segunda edición ampliada en 1568). Se le atribuye el haber acuñado el término Renacimiento.

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The Arnolfini portrait: the artist’s alterations.

Captura

A composite infrared reflectogram of The Arnolfini Portrait and many details from it showing the artist’s alterations are presented and discussed; some are

The Arnolfini Portrait – THE NATIONAL GALLERY BULLETIN – PDF

National Gallery Technical Bulletin Volume 16, 1995

The Infra-red Reflectograms of Jan van Eyck’s Portrait of Giovanni (?) Arnolfini and his Wife Giovanna Cenami(?)

Rachel Billinge and Lorne Campbell

4  In 1954 Martin Davies published and discussed infra-red photographs of Jan van Eyck’s ‘Portrait of Giovanni (?) Arnolfini and his Wife Giovanna Cenami (?)’ (NG 186) (note 1); these have attracted a considerable amount of comment from subsequent writers (note 2), for they reveal a great deal of underdrawing and a surprising number of alterations. A composition of seemingly immutable perfection has been created to a large extent by trial and error on the panel itself. There can be no real doubt that Jan van Eyck executed the underdrawing and was himself responsible for all the alterations, just as it appears certain that he painted, without the help of assistants, every significant part of the picture. Infra-red reflectograms made in 1994 (Figs. 1–14) reveal a great deal more of the underdrawing and many more changes (note 3). They provide a basis for re-examining the genesis of this composition.

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The drawing is executed in a liquid medium using a brush (note 4). In some places the fluid nature of the drawing material is particularly clear since pools of paint, which collect at the end of brushstrokes when a loaded brush is lifted from the surface, can be seen (Fig. 2).

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The figures, the main architectural elements of the room and major pieces of furniture such as the bed are all outlined. Van Eyck has used a complex system of hatched brushstrokes to indicate areas of shadow. In flat areas such as the back wall and the floor between the figures, the strokes are roughly parallel and tend to slant down from right to left (Figs. 3 and 4). In other areas such as the bolster and the bedspread (Fig. 9) the direction of the brushstrokes varies, giving a suggestion of volume, while the intensity of the overlapping lines indicates the depth of the shadow. A similar system is used in the underdrawing for the heads (Figs. 5 and 6) but on a much finer scale.

 

The drawing in the green drapery is simpler and employs a more formulaic system of fold lines and short hatching strokes (Fig. 7). This drawing seems, in a way, more careful and precise than that of the background drapery. The hatching is delicate and once again subtleties of volume and shadow are indicated by the direction and intensity of the strokes. In contrast the fold lines and the outline of the hem (Fig. 8) are bolder, seemingly coarser lines than those seen elsewhere in the underdrawing.

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It is not particularly unusual to find that small details such as the oranges, the beads and the two pairs of shoes are not drawn, but more surprisingly, no underdrawing could be found either for the dog or for the chandelier (Figs. 3 and 4). In both these areas brushstrokes typical of the general underdrawn hatching of shadows can be seen crossing the forms, which suggests that the surface paint is being successfully penetrated.

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Numerous changes occur in both figures. Arnolfini’s hat was drawn a little higher and the shape was changed slightly during painting when the brim was enlarged over the wall and the crown was extended sideways. Rather more important: Arnolfini was first drawn with his eyes higher than they were finally painted, and looking more to his left. The drawing for his nose and mouth is also above the painted features (Fig. 5 and Plate 2). His wife also shows changes in the face (Fig. 6 and Plate 3). Her eyes were drawn lower and slightly to her left, and her gaze has shifted towards her husband. Her nose and mouth are less changed. It is interesting to note that the shift of her eyes must have been a fairly late change. The very fine, delicate hatching which indicates the shadows in her face has been completed with respect to the drawn eyes. The eyelids and sockets for the painted eyes are not drawn. The change to her husband’s head seems to have been made at an earlier stage since the new positions for all the features are drawn and the hatching of the shadowed areas gives form to the second head.

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The shift in position of Arnolfini’s right hand was clearly visible in the old infra-red photographs but the reflectogram now reveals the re-drawing of the whole arm that resulted from this change (Fig. 10 and Plate 4). Both his shoulders have been moved down. On his left there are two drawn contours above the final position (which is also drawn). The reflectogram in the area of Arnolfini’s feet shows further changes (Fig. 12 and Plate 5). There are three distinct versions of each foot: a drawn outline, a painted foot that was painted out, and the final painted foot. The drawn feet are further apart than the final position of the feet. The length of the skirt was drawn shorter and underdrawn hatching which relates to the floor can be seen beneath the paint of the fur edging. Fewer changes have occurred in the figure of Arnolfini’s wife. The top of her head was drawn slightly lower and the white paint of the veil extends slightly over the red of the bed curtain as a result. Her left hand was originally drawn with the fingers rather awkwardly angled downwards (Fig. 13). The thumb of her right hand was drawn sticking out parallel to Arnolfini’s (Fig. 11), while his fingers curl further around his wife’s hand in the drawing.

 

In the background the most significant change is the mirror. The drawing shows a larger mirror with only eight segments in the frame, each of which clearly has a roundel (Fig. 14). The bench and chair from which the brush hangs were altered at quite a late stage; red paint from a higher back to the bench lies under the grey wall beneath the mirror, while the tall wooden chair is painted over the wall and is not drawn. A brush, larger than the painted one, was drawn higher and nearer the mirror, apparently hanging from the wall. The carpet was drawn shorter and has been extended forwards across underdrawing for the floor to meet the hem of the green dress. The chest on which the oranges lie has a more ornate scalloped opening at its base in the underdrawing.

 

Finally, there are changes in the architecture. The cross-bar in the window seems to have been drawn lower. The shutters on both sides were originally drawn to match the lower position of the cross-bar. The dark shadow in the reflectogram near the top of the window is more of a problem to interpret. The underdrawn lines run parallel to the painted ceiling joists and can be read as a continuation of the ceiling. This seems improbable since it would have made the ceiling lower and Arnolfini unusually tall. It is more likely that the lower window required an area of blank wall above it meeting the ceiling joists in the region of the dark line which crosses the painted shutter, and that the horizontal bottom edge of the dark area marks the top of the drawn shutter.

 

It is perhaps helpful to describe the under-drawing as it was before Jan van Eyck began to paint. An object in an octagonal frame, presumably a mirror, and a large brush hung on the wall above a higher and longer bench. The beads, the chandelier, and the chair, with all its carved ornament, were not present. Arnolfini, who had a very much larger face and looked towards his wife, presented the palm of his right hand and grasped his wife’s hand more firmly with his left. His garment was shorter and he stood with his feet further apart. His wife had a smaller face and looked downwards. The dog and the two pairs of shoes were not present. The painted signature and date cannot have been conceived until the ten-sided mirror-frame and the chandelier had been executed. There are no traces of ruled guide-lines for the signature, which, moreover, is not horizontal but rises from left to right.

 

The most remarkable changes are perhaps those in the heads and bodies. Though Jan van Eyck’s people look perfectly convincing, he generally manipulated their appearances quite considerably and his techniques of distortion for men were different from those he applied to women. Arnolfini has a very large head and rather large hands, which agree in scale with his face but not with his arms. His shoulders are extremely narrow and the whole upper part of his body is severely diminished. Even if he must have had an extraordinary nose and nostrils, he does not seem to have been strikingly unusual in appearance but has merely undergone the same processes of distortion which Jan applied in all his portraits of men. In his images of women, Jan again enlarges the heads; and the arms and shoulders are still shrunken. The faces, however, tend to be small in relation to the heads. While he diminishes the cranium and forehead of a man, he enlarges the forehead of a woman. Women shaved and plucked their hair to achieve the high foreheads that were considered marks of beauty. ‘Ce front poly’ was the first of her vanished charms regretted by La Belle Heaumière in François Villon’s poem of 1461/2. Her list constitutes an accurate description of van Eyck’s portrait, and indeed of his idealised Virgins (note 5):

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‘Cheveux blons, ces sourciz voultiz,

Grant entreuil…

Ce beau nez droit, grant ne petiz,

Ces petites joinctes orreilles,

Menton fourchu, cler viz traictiz,

Et ces belles levres vermailles’

 

Arnolfini’s wife has, like her husband, a small thorax and arms, though her hands are long and elegant. Her thumbs are impossibly long. It would appear that van Eyck has slightly distorted her features to make them conform more closely to contemporary ideals of beauty and that he has manipulated the proportions of both figures in order to stress the heads and hands.

 

What is very striking is that the first drawing of the heads of Arnolfini and his wife are even more distorted than the painted heads. His eyes and his mouth are higher and larger, his face is much bigger; her eyes are lower and her forehead is impossibly high. It is puzzling that Jan’s drawn portraits should be more distorted than his painted portraits. His one surviving portrait drawing on paper is the silverpoint of Cardinal Albergati (Dresden, Kupferstich-kabinett), which, with its elaborate colour notes, was certainly made from life. There the head is much more distorted than the painted portrait that was based upon it (Vienna, Kunsthistoriches Museum) (note 6). In the drawing, by instinct or by design, Jan has diminished the cranium and enlarged the features, whereas in the painting the distortions are rather less pronounced. The Arnolfini heads have undergone parallel transformations, from very distorted initial underdrawing to less radically distorted painting.

Arnolfini’s head is turned slightly towards his wife but his nose and ear are seen almost frontally, as was the larger, underdrawn nose, possibly in an effort to make the nose, and particularly the nostrils, look less grotesque. The painted features are still rather too large for the face, and the face is still too large for the head and body. His wife, in contrast, has better proportioned features but her eyebrows, drawn and painted, are impossibly high, and her nose, drawn and painted, is turned further into profile than the rest of her head. Such minute adjustments in the heads allowed van Eyck to represent each of his subjects’ features in its most characteristic and recognisable form; by such means, without doubt, likeness is enhanced.

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In the underdrawing, Arnolfini’s right hand must have looked rather forbidding. Once it had been decided to show in the mirror reflections of the two visitors, it may have seemed imperative to turn the hand so that his gesture was more welcoming. At the same time, perhaps, his glance was turned away from his wife and towards the visitors. The lengthening of his garment and the changes in the positions of his legs would have made him look very much less ungainly (note 7).

It has often been argued that many of the details in the portrait have symbolic significance (note 8). Most of these details – the dog, the discarded shoes, the chandelier, the single lighted candle, the oranges, the beads, the image of Saint Margaret – turn out not to have been underdrawn but to have been put in at rather a late stage. It can no longer be maintained that van Eyck was working to a symbolic programme carefully elaborated in advance. The theory that the painting tells a story, that it is more than a portrait, needs to be reconsidered. The many alterations must also indicate something about the relationship between van Eyck and Arnolfini, who would have been in contact both in Bruges and at the Burgundian court. The two men may have been friends; the fact that van Eyck painted another portrait of Arnolfini (Berlin, Staatliche Museen; Fig. 15) suggests that they were (note 9). The double portrait may not have been commissioned in the usual way; it could even have been a gift from Jan to Arnolfini. If the Arnolfini commissioned and paid for their portrait, they must have been in constant contact with van Eyck, to propose, or to be consulted over, every detail. While much remains to be discovered about the double portrait and about Jan van Eyck’s working procedures, the new evidence of the infra-red reflectograms must be taken into account in any future investigations of the painting.

Acknowledgement

The authors wish to thank David Saunders for his work in combining the infra-red and colour images published in this article. The technique is described in detail on pp. 61–5.

Note

Rachel Billinge is Leverhulme Research Fellow in Infrared Reflectography at the National Gallery. Lorne Campbell, Reader at the Courtauld Institute of Art, holds a British Academy Research Readership in order to work on the new Catalogue of the Early Netherlandish School pictures. The painting was examined during the systematic technical survey of all the pictures undertaken in connection with the preparation of the catalogue.

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Roger van der Weyden – El descendimiento

Roger van der Weyden@

Roger Van der Weyden

El descendimiento 

Museo El Prado

El gran maestro de Tournai centra la composición en la Compassio Mariae, la pasión que experimenta la Virgen ante el sufrimiento y la muerte de su Hijo. Para traducirla en imágenes, el pintor escoge el momento en que José de Arimatea, Nicodemo y un ayudante sostienen en el aire el cuerpo de Jesús y María cae desmayada en el suelo sostenida por San Juan y una de las santas mujeres.

La riqueza de sus materiales -el azul del manto de María es uno de los lapislázulis más puros empleados en la pintura flamenca de la época- y sus grandes dimensiones, con las figuras casi a escala natural, evidencian ya lo excepcional de la obra. El espacio poco profundo, de madera dorada, en que Weyden representa a sus figuras y las tracerías pintadas de los extremos superiores -imitando también la madera dorada-, al igual que el remate rectangular del centro, las hacen semejar esculturas policromadas. Además, el engaño óptico se refuerza aún más por el fuerte sentido plástico que Weyden imprime a sus figuras, siguiendo el ejemplo de su maestro Robert Campin, como hace en todas sus obras tempranas.

Weyden maneja con maestría las figuras representadas en un espacio limitado al fondo y en los extremos, donde los movimientos opuestos y complementarios de San Juan y la Magdalena cierran la composición. En el interior de ese espacio sobresale el juego de diagonales paralelas que diseñan los cuerpos de Cristo y de María, poniendo de manifiesto su doble pasión. Impactan los gestos, la contención con que se expresan los sentimientos y el juego de curvas y contra curvas que une a los personajes.

Es encargada por la Cofradía de los Ballesteros de Lovaina hoy en Bélgica para su capilla en la Iglesia de Nuestra Señora de Extramuros. En las esquinas superiores están representadas pequeñas ballestas. Adquirida por María de Hungría en el siglo XVI, pasa después a manos de su sobrino Felipe II. Éste la coloca en la capilla del Palacio de El Pardo hasta su entrega a El Escorial en 1574. Desde ese año estuvo allí hasta 1936 en que se trae al Museo Nacional del Prado, enviándose como contrapartida la copia deMichel Coxie.

Procedencia:

Capilla de los Ballesteros de Lovaina (Bélgica); adquirida por María de Hungría, para la capilla del Palacio de Binche; posteriormente enviado a España, a la capilla de El Pardo; Monasterio de El Escorial, 1574-1936; depositada en el Museo del Prado por la Junta de Incautación, 1936; por Decreto de 02-03-1943 quedó establecido el depósito temporal, renovado en 1998 mediante Acta de regularización de Depósitos con Patrimonio Nacional.

Roger van der Weyden - El descendimiento

Weyden, Roger van der (Tournai, h. 1399/ 1400-1464).

Pintor flamenco. Su nombre en origen debía ser Rogier de la Pasture, siendo su padre, Henri de la Pasture, cuchillero. Tanto la primera parte de su vida como el ca tálogo de su obra no están exentos de dudas y problemas. En 1427 entra como aprendiz en el taller de Robert Campin y lo abandona ya como «Maistre Rogier» en 1432. Estos datos incontrovertibles han generado mucha literatura moderna; ¿cómo un hombre ya casado y al que ha nacido quizás el primer hijo, puede entrar de aprendiz a los veintiocho años en un taller de pintura? En 1423 entre los oficios se había establecido la norma de que cualquiera que quisiera obtener su maestría franca en una ciudad debía pasar por un aprendizaje de cuatro años junto a un maestro (Châtelet).

En 1426 se dice que Weyden no estaba en Tournai, sino en Bruselas. Su mujer es hija de un zapatero de esta ciudad (Isabel Goffaert). No existe ninguna noticia entre 1432 y 1435, pero es muy probable que residiera en Lovaina. El Gremio de Ballesteros de esta ciudad le encarga El Descendimiento (Prado) hacia 1434-1435 para la iglesia de Nuestra Señora Extramuros. En todo caso, Molanus (1553-1585) le llega a llamar «Pictor et cives Lovaniensis».

El 21 de abril de 1435 se instala en Bruselas con su mujer y sus dos hijos. En marzo de 1436 es ya pintor oficial de la villa, aunque su cargo de «stad Scildere» es personal y se extinguirá, dicen (no será verdad), con su muerte. Entonces cambia su nombre francés «de la Pasture» por «van der Weyden», esto es, lo flamenquiza. Se establece en una casa cerca del barrio de los orfebres. Entre 1439 y 1441 realiza una de las obras que le darán más fama, Justicias de Herkenbald y de Trajano, por desgracia quemada en un incendio del Ayuntamiento (1695).

Se conserva un recuerdo, que no una copia, en una tapicería de Berna (h. 1460-1470). Es el segundo ejemplo en el ámbito flamenco (el primero esJuicio Final, de Diest, en 1420) de una pintura ejemplar de justicia destinada a un ayuntamiento. Trabaja en todo lo que entonces acostumbra a hacer un pintor: en 1439, el duque Felipe el Bueno le encarga la policromía de la tumba de María de Evreux, mujer de Juan III, duque de Brabante, y de su hija María; en 1441 la pintura de un dragón, para la procesión del «Grand Tour» en honor a santa Gertrudis de Nivelles. Hubo de recibir encargos de la casa ducal, en especial, retratos, además de lo dicho. En estos años llevará a ca bo el Tríptico de Miraflores(Staatliche Museen, Berlín), que el rey Juan II de Castilla y León regala en 1445 a la cartuja de Miraflores (Burgos) recién fundada. Quiere decir que es un pintor cuyo prestigio ha traspasado las fronteras de su país.

En 1450 viaja a Italia, según Facio (1456), para ganar el jubileo ­romano. Aunque debió pasar un tiempo allí, el renacimiento reciente no le causa especial impresión, si bien en algunas de sus pinturas acusa préstamos que afectan a lo compositivo. En 1448 su hijo Cornelio entra en la cartuja de Scheut y él regala la Cruci fixión de El Escorial(la cartuja la venderá en 1555 como obra de Roger y recibiendo a cambio, además, una copia). En 1460, Bianca Maria Sforza envía a su pintor Zanetto Bugatto a Bruselas junto a Weyden. Vuelve tres años después y la duquesa escribe una carta de agradecimiento a «Rugerio de Tiurnay pictori in Burseles». Es un ejemplo bastante excepcional de un italiano ya formado que viaja a Flandes para cambiar su estilo, y una señal de hasta qué punto Weyden era un artista muy reconocido. En 1462 él y su mujer entran en la cofradía de la Santa Cruz, de élite, en la que se agrupan las personas más significativas de la sociedad de Bruselas. En la capilla Saint-Jaques-sur-Coudenberg, relacionada con ella, se celebrarán misas por su memoria.

Muere en 1464, como indican las cuentas de la corporación de pintores de Tournai, donde aún se le dice nativo de Tournai y se le llama Roger de la Pasture. Hereda el sentido plástico de las formas de su maestro, el supuesto Robert Campin, y realiza un arte de notable expresividad emotiva, lejos del lenguaje conceptual de Jan van Eyck, que enlaza con la mentalidad de la llamada «Devotio moderna». Sus composiciones calan en la sensibilidad de las clases altas y de la burguesía en general. Por ello se copian e imitan durante muchos años.

Virgen con el Niño (legado Fernández Durán, Prado) es uno de estos iconos creados por él y utilizados por maestros flamencos, primero, y luego castellanos. Fue notable retratista, aunque menos objetivo que Van Eyck. Es interesante comparar la imagen de Nicolás Rolin que deja cada uno. El de Weyden forma parte de su obra más extensa, el políptico del Juicio Finalpara el hospital de Beaune, fundado por el mismo Rolin, donde se manifiesta con claridad la colaboración del taller. Algunas de sus obras más emblemáticas han causado más de una sorpresa cuando se han examinado con las técnicas modernas de reflectografía (Tríptico Columba, Alte Pinakothek, Múnich). Ocasionalmente pudo realizar alguna ilustración de libro (Crónicas de Hainaut de la Biblioteca Real de Bruselas).

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Parmigianino

PArmigianino @

Mazzola, Francesco o Parmigianino (1503-1540).

 

Pintor italiano, nacido en Parma en 1503 y muerto en Cremona en 1540, cuyo nombre verdadero era Francesco Mazzola. Se formó en su ciudad con sus tíos Pier Ilario Filippo y Michele Mazzola, modestos pintores de provincia, para continuar su aprendizaje en contacto directo con Correggio, quien en ese momento trabajaba en los grandes ciclos de frescos de Parma.

Su primera obra es de 1519, El Bautismo de Cristo, dedicándose igualmente a la decoración de algunas capillas de San Juan Evangelista. Hacia 1523 trabaja en el tocador de Paola de Gonzaga en la Rocca de los Sanvitale en Fontanello, donde hace una recreación de la estancia de San Pablo de Correggio.

Instalado en Roma, en 1524, conoce la obra de Miguel Ángel y Rafael, que serían influencias decisivas. En la ciudad se sabe que tomó parte en los encuentros y discusiones que tenían lugar en la casa de Paolo Valdambrini, secretario del Papa Clemente VII, a los que acudía Rosso Fiorentino, Perino de Vaga y Giulio Romano. Entre las obras de este período destacan La Visión de San Jerónimo de 1525, y Los esponsales místicos de Santa Catalina y el Retrato de Lorenzo Cybo, del mismo año.

Tras el saco de Roma en 1627, se instala en Bolonia y posteriormente en Parma, donde pasó los últimos años de su vida atormentado por los constantes requerimientos del capítulo de la iglesia de Steccata, que le apremiaba para que finalizara los frescos que le habían sido encargados en 1531. Encarcelado a causa de las deudas, logró huir a Casalmaggiore, y allí, mientras trataba de resolver sus problemas mediante la alquimia, murió desesperado con sólo 37 años.

La importancia de su obra supera ampliamente las pocas obras legadas, entre las que destacan La conversión de san Pablo de 1527, La Virgen de la Rosa de 1529, La Virgen del cuello largo de 1535, o el Autorretrato ante el espejo, la Esclava turca y la Antea.

Su obra y su personalidad se afirman en contacto con el primer manierismo toscano, y a través de las obras de los grandes maestros Rafael y Miguel Ángel, consiguiendo traducir en términos originales los modelos del Renacimiento con una orientación ya plenamente manierista. Para él la función del arte era trasmitir sensaciones exquisitas y excitantes, para lo cual tiene que crear una necesaria artificiosidad. De Correggio asimilará el clasicismo, convirtiéndolo en manierismo, manteniendo el ilusionismo del primero pero traduciéndolo a modelos más decorativos y una mayor vitalidad de las formas.

En los Esponsales de Santa catalina, de 1521, hay una rebuscada elegancia en las formas y una composición en la que todas la figuras giran alrededor del pedestal de la Virgen; este cuerpo geométrico se va a repetir deliberadamente en toda la composición, incluso el marco arquitectónico aparece con forma semicilíndrica. En laVisión de San Jerónimo, realizada tras su llegada a Roma y tras conocer las obras de Rafael y Miguel Ángel, resume todas estas experiencias. La dimensión de sus personajes y su expansividad formal se inspiran en Miguel Ángel, pero la energía propia de este artista, se reduce y se sustituye por la elegancia. Hay grandiosidad en las apariencias y dignidad en la representación del tema, aunque parece haberse evaporado todo sentimiento específicamente cristiano. Esta representación ilustra la actitud de las creencias de la Roma de Clemente VII, virtualmente indiferente a los valores tradicionales de la devoción cristiana, para la cual los símbolos religiosos y el dogma sólo poseían una dimensión estética. En sus obras posteriores a su estancia en Roma, mantendrá el aire elegante y en ciertos momentos majestuoso, tendiendo cada vez más a una belleza abstracta y a una gracia artificial.

 

Parmigianino 1

 

Retrato del conde de San Segundo delante de un cortinaje. La composición, serena y equilibrada, está marcada por el hieratismo del personaje, la riqueza del paño dorado, inspirado en el Retrato de Julio II de Rafael, y por el paisaje que se abre en el lateral derecho con edificios clásicos y libros apoyados en el alfeizar de la ventana.

La sofisticación del manierismo de Parmigianino queda especialmente patente en las figuras del Conde y de la estatua del dios clásico (posiblemente Perseo o Marte) situado a la derecha, que se alargan alejándose de las proporciones lógicas.

Pedro Maria Rossi (1504-1547) fue un brillante militar que sirvió a Francisco I de Francia, Cosme I de Medici y Carlos V (1500-1558). El retrato se pintó cuando militaba en el bando imperial, lo que explica la presencia de la palabra “IMPERIO” sobre uno de los libros, y la cantidad de citas clásicas.

Esta obra perteneció a la colección del marqués de Serra. En 1664 fue adquirida por el conde de Peñaranda para Felipe IV (1605-1665), apareciendo en el inventario de 1686 en el Alcazar de Madrid y en el de 1772 de El Buen Retiro.

Probablemente sea pareja del retrato del mismo artista Camilla Gonzaga, condesa de San Segundo, y sus hijos (P00280), aunque en los inventarios aparezcan desparejados.

 

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Retrato de Camilla Gonzaga, casada en 1523 con el conde de San Segundo, y tres de los seis hijos del matrimonio, posiblemente Troilo, Hipólito y Federico.

Esta obra es seguramente pareja del cuadro del mismo artista de Pedro María Rossi, conde de San Segundo (P00279), aunque aparezcan desparejados en los inventarios.

El retrato de la Condesa y sus hijos es considerado de inferior calidad al de su esposo, y su frialdad ha sido achacada a la posible intervención del taller. Sin embargo, cabe destacar el gran interés iconográfico de su composición, siendo la primera vez que se muestra en Italia a una mujer rodeada de sus hijos a modo de la Caridad clásica, como sólo había hecho anteriormente Hans Holbein.

Parmigianino fue uno de los máximos representantes del Manierismo italiano, caracterizándose especialmente por el extremado alargamiento de sus figuras que aparecían sofisticadas y selectas. Aunque nació en Parma, ciudad de la cual recibe su sobrenombre, los conflictos bélicos que golpearon Italia en el siglo XVI le obligaron a viajar y a trabajar por gran parte del país, llegando incluso a ser hecho prisionero en Roma durante el saqueo de las tropas de Carlos V (1500-1558).

Esta obra perteneció a la colección del marqués de Serra. En 1664 fue adquirida por el conde de Peñaranda para Felipe IV (1605-1665), apareciendo en el inventario de 1686 en el Alcázar de Madrid y en el de 1772 de El Buen Retiro.

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La controversia sobre el perdido retrato de Da Vinci. Blog de maestroviejo

411063_1305340852p2EULa casa de subastas Christie pudo haber vendido una pieza incunable de arte, de Leonardo da Vinci, por poco más de 21.000 dólares, según los investigadores, que afirman haber identificado el origen de la pintura tras un acalorado debate.

La pintura parece provenir de un libro de 500 años de antigüedad, que cuenta la historia de la familia del duque de Milán. El historiador de arte, Martin Kemp, de la Universidad de Oxford, cree que la misteriosa pintura, aparecida en 1998, es un retrato de la hija del duque, creada por da Vinci para su libro de boda.

“Supimos que se trataba de un libro debido a las costuras en un margen donde se puede ver el corte de cuchillo. Encontrarlo ha sido milagroso, realmente me sorprendió”, comentaba. “Cuando se hace una investigación histórica de objetos con esta antigüedad, no se suele completar de esta manera.”

En 2010, Kemp fue el primero en sugerir que da Vinci pintó el retrato, y desde entonces, los historiadores del arte han debatido hasta la saciedad sobre su origen y su pintor. De hecho, varios historiadores de arte han declarado que no harían comentarios sobre la pieza o no contestaron a los mensajes de contacto. Un examen más de cerca de la obra de arte por una galería de Viena, llevó a su director a decir que no era un Da Vinci, sin dejarse influenciar por las nuevas pruebas.

Del almacén a la fuente

El retrato fue enviado a Christie en 1998, donde los historiadores del arte sugirieron que la pieza era de unos artistas alemanes del siglo XIX, llamados los nazarenos, que imitaban el estilo renacentista (Esto fue desmentido posteriormente en una datación por radiocarbono, que estima la creación del retrato entre 1440 y 1650). Fue titulado “Head of a Young Girl in Profile to the Left in Renaissance Dress”.

Kemp no estaba convencido y empezó a buscar en la historia de la pintura. Cuando vio por primera vez el retrato en un archivo adjunto a un correo electrónico en 2008, reconoció de inmediato el estilo zurdo de Da Vinci. Fue a verlo en Zurich, y junto con su co-autor, Pascal Cotte, ingeniero y fundador de análisis del arte, pusieron en marcha la tecnología Lumiere  para examinarlo en París.

Kemp y Cotte, publicaron entonces “La Bella Principessa: La historia de una nueva obra maestra de Leonardo da Vinci” [La Bella Principessa: The Story of the New Masterpiece by Leonardo da Vinci] (Hb Hodder, 2010), afirmando que el trabajo podría ser un Da Vinci, una afirmación con la que muchos respetados historiadores han discrepado, algunos con cierta vehemencia.

El retrato está hecho sobre vitela [papel pergamino], una piel preparada de manera especial y normalmente utilizada en escritura e impresión. Ningún trabajo de Da Vinci se había encontrado antes en este tipo de papel, a pesar de que fue utilizado con frecuencia en los libros. Los investigadores creen que el retrato estaba en un libro, ya que era visibles tres costuras en el margen izquierdo del retrato. También que fue hecho con tizas y tinta, no de pintura. Sigue leyendo La controversia sobre el perdido retrato de Da Vinci. Blog de maestroviejo

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El tratado de la pintura por Leonardo de Vinci

y los tres libros que sobre el mismo arte escribió Leon Bautista Alberti ; traducidos é ilustrados con algunas notas, por Don Diego Antonio Rejon de Silva.

El tratado de la pintura
por Leonardo de Vinci ; y los tres libros que sobre el mismo arte escribió Leon Bautista Alberti ; traducidos é ilustrados con algunas notas, por Don Diego Antonio Rejon de Silva.
Published 1827 by En la Imprenta Real in Reimpreso en Madrid .
Written in Spanish.
Edition Notes
Genre
Early works to 1800.
The Physical Object
Pagination
[14], xviii, 266 p., [43] leaves of plates :
Number of pages
266
ID Numbers
Open Library
OL22879367M
Internet Archive
eltratadodelapin00leon
OCLC/WorldCat
15615240
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