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Ciclo de Conferencias DV: 1. EL REALISMO: Orígenes

Comenzamos el nuevo proyecto de conferencias virtuales, donde abordaremos los grandes temas de la historia del arte, de la mano de artistas DV, historiadores del arte, galeristas y artistas amigos.

Aproximación histórica, principales artistas representantes y la teoría realista de Adolfo Couve.

2020 DV PRODUCCIONES
Ciclo de conferencias de historia del arte DV Madrid
“El realismo y su análisis”
Creado y presentado por Oscar Villalón
Madrid, 18 de julio de 2020 18:00

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Aula virtual – vídeo recomendado 7: Los Médici, El Magnífico

La dinastía Médici llegaría a su máximo esplendor a través del nieto de Cosimo, Lorenzo, llamado El Magnífico, su aporte a la humanidad lo convertiría en una pieza clave para el Renacimiento, fue el mecenas por excelencia, se rodeó de los artistas e intelectuales más grandes de todos los tiempos, gran diplomático, hábil banquero, sobrevivió los ataques de sus enemigos, incluido el Papa en la Conspiración de los Pazzi, un cobarde intento de asesinato que casi acaba con Lorenzo siendo asesinado su hermano Giuliano, sus partidarios se vengan de forma inmediata de aquellos que están en contra de la familia Médici. Con su refuerzo en el poder, Lorenzo se entrega a la revolución creativa concebida por su abuelo. Algunos de los genios más importantes, que el mundo jamás ha conocido, florecen bajo el poder de Lorenzo: Miguel Ángel, Botticelli, Leonardo Da Vinci entre otros. Florencia se declara capital cultural del mundo. Pero aparece un contragolpe, un joven monje llamado Savonarola carga públicamente contra la decadencia y maldad de la ciudad. Cuando Lorenzo muere en 1492, su familia es conducida fuera de la ciudad y Savonarola lleva a Florencia hacia la furia de la purificación fundamentalista. Obras de arte de incalculable valor como cuadros, libros, esculturas, ciencia, filosofía, etc, fueron destruidas en la ahora infame “hoguera de las vanidades”, la historía le recordará por este abominable acto pero a Lorenzo se le recordará por haber sido, El Magnífico.

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Aula virtual – video recomendado 6: Los Médici, el origen de una dinastía

El ciclo «Los Pilares de Arte Moderno» nos explica a través de la obra de Velazquez, Rembrandt, Rafael y Tiziano el porqué su obra marcaría los cimientos del arte moderno que daría paso mas tarde al arte contemporáneo. En el siguiente ciclo se enfoca en el origen de la influencia de ellos que fue la Escuela Florentina iniciada en la Italia pre-renacentista y llegaría a la cúspide en pleno renacimiento de la mano de la familia más influyente de la historia, Los Médici.

Este documental describe el origen y ascenso del patriarca de esta familia, Cosimo de’ Medici (Cosme en español) y su época. Su padre Giovanni de’ Medici inicia la dinastia creando una fortuma de incalculabe valor a través del negocio bancario llegando a ser el más grande del mundo hasta entonces, reyes, príncipes y papas eran sus clientes estableciendo su imperio económico en el corazón de la República de Florencia llevando a esta ciudad a la cima cultural dejando el mayor legado de la arquitectura occidental desde tiempos remotos, nacería una explosión de aprendizaje clásico y pensamiento creativo. Florencia florece como una nueva Roma.

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Aula virtual – vídeo recomendado 5: Tiziano, maestro de la forma abierta

Queremos compartir nuestra satisfacción con el Aula virtual que ya ha cumplido un mes de vida y con resultados muy buenos tanto en la academia Online como el apoyo teórico audiovisual que están siguiendo y compartiendo alumn@s y amig@s de la escuela, lo marca un hito en lo que se refiere a difusión cultural por parte nuestra y no sería posible gracias a ustedes y a la tecnología.

Hoy presentamos al cuarto y último invitado, Tiziano (1476-1576), maestro de la forma abierta quien cierra el ciclo: Pilares del Arte Moderno.

Conocido por su pincelada decidida, enérgica y muy expresiva, por revolucionar la composición oficial y abrir todos los límites del lienzo. Tiziano, fue quien llevo a la cúspide a la escuela veneciana. Manejaba como nadie las composiciones asimétricas y sin jerarquía. Muchas de las piedras fundadoras de su estilo, fueron labradas desde las ideas del gran maestro Giovanni Bellini, tras su muerte, Tiziano las evolucionó y continuó modernizando durante toda su vida.

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Aula virtual – Video recomendado 4: Pilares del arte moderno: Rafael

Un nuevo episodio del ciclo: Pilares del Arte Moderno, ya conocemos a dos: Rembrandt (claroscuro) y Velázquez (color-valor) como la influencia de el Caravaggio sobre la obra de ambos.

Nuestro tercer invitado es el máximo exponente de la escuela de Roma, Rafael di Sancio (Urbino, Italia 1483-1520 Roma, Italia), este artista llevaría a su máxima expresión la Forma cerrada: Se define así a la composición en que todos los elementos tienen su contorno definido por una línea ininterrumpida en todo su perímetro que la separa perfectamente del fondo.


Su genio apoyado de una técnica perfecta heredera de la Roma clásica más la fuerte influencia de la escuela de Florencia elevó a este artista a lo mas alto del Renacimiento y de la historia del arte aportando e influyendo a generaciones de artistas como en el Barroco a Caravaggio o a Ingres en el Neoclasicismo 250 años después de su muerte.

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Claudio Bravo Camus, el genio al que el hiperrealismo se le quedaba corto

La Vanguardia, REDACCIÓNBARCELONA

Google homenajea al pintor chileno el día que hubiera cumplido 83 años

Claudio Bravo Camus, el genio al que el hiperrealismo se le quedaba corto
Claudio Bravo en su estudio de Tánger, en Marruecos, junto a su obra en proceso ‘La Última Cena’ (Facebook Claudio Bravo/ Massimo Listri)

“Te morirás de hambre, serás un fracasado, un vagabundo”. Con estas palabras Tomás Bravo intentó desmotivar a su hijo en la juventud para que dejara la pintura y buscara otra forma de ganarse la vida. Por fortuna Claudio Bravo Camus (Chile, 1936 – Marruecos, 2011) ignoró a su progenitor y se convirtió en uno de los pintores que mejor controlaban el hiperrealismo, aunque él prefería decir que era superrealista.

Claudio Bravo Camus nació tal día como hoy de hace 83 años en Valparaíso y con esa excusa el gigante Google ha querido rendirle un homenaje dedicándole un doodle. El famoso buscador ha cambiado sus letras de portada por unas inspiradas en una obra del chileno, los paquetes misteriosos envueltos en papel y atados con un cordel.

Google le ha dedicado un doodle a Claudio Bravo Camus
Google le ha dedicado un doodle a Claudio Bravo Camus (Google)

Este genio de los pinceles empezó a adentrarse en el mundo del arte desde niño imitando obras de Vermeer, Fra Angelico y Baldovinetti, tal y como recoge su biografía. Fue autodidacta y con solo 17 años ya estaba exhibiendo sus pinturas en una famosa galería de Valparaíso.

Bravo Camus fusionó la técnica clásica de los pintores barrocos españoles con un toque de surrealismo al estilo de Salvador Dalí. En ocasiones se le comparaba con los pintores fotorrealistas por su perfeccionismo a la hora de retratar cualquier cosa, desde personas a cajas de cerillas, verduras, cascos de moto o productos de limpieza. Lo que hacía especial al chilero era que no basaba sus lienzos en fotografías, prefería fiarse más de su vista: “El ojo ve mucho más que la cámara: medios tonos, sombras, pequeños cambios en el color o la luz”.

Before the Game, 1983
Oil on Canvas
Ver imagen en Twitter
En la década de los 60 se animó a cruzar el charco y se instaló en España. Primero Barcelona y después en Madrid. Fue ganando fama hasta el punto de que había lista de espera de gente que quería ser retratada por él. Entre sus clientes más destacados había miembros de la familia del dictador Francisco Franco y los líderes filipinos Ferdinand e Imelda Marcos, no tuvo problemas en esa época por ser extranjero y homosexual declarado.

 

Claudio Bravo Camus podía presumir de haber realizado 50 exposiciones centradas en su persona, además de otras tantas junto a otros artistas. Sus obras están presentes aún en una treintena de museos del mundo y en el año 2000 los reyes Juan Carlos I y Sofía le impusieron la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio.

Marjana amarillo (detalle)
Óleo sobre lienzo [2008]
Ver imagen en Twitter
Tras aburrirse de tanta fama quiso aislarse en el desierto marroquí y se compró una mansión en Tánger en 1972. Allí amplió su repertorio a retratos y paisajes de animales. En 2008 se mudó a Tarudant donde finalmente falleció tres años después. Murió rodeado de sus sirvientes y sin familia a causa de un ataque de epilepsia que le causó dos infartos.
Claudio Bravo murió a los 74 años en MarruecosClaudio Bravo murió a los 74 años en Marruecos (Facebook/ Claudio Bravo)
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Vida de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos por Giorgio Vasari

Giorgio Vasari (Arezzo30 de julio de 1511Florencia27 de junio de 1574) fue un arquitectopintor y escritor italiano.

Considerado uno de los primeros historiadores del arte, es célebre por sus biografías de artistas italianos, colección de datos, anécdotas, leyendas y curiosidades recogidas en su libro Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos (Le vite de’ più eccellenti pittori, scultori, e architettori italiani, da Cimabue insino a’ tempi nostri 1550; segunda edición ampliada en 1568). Se le atribuye el haber acuñado el término Renacimiento.

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Van Gogh por Gustavo Rico Navarro (1973)

11287013_10206797017266143_767132831_oQuizá sea de su interés saber lo que contiene esta pintura de mi autoría.
Vincent Van Gogh tenía un tío homónimo, quien era socio de Goupil, el propietario de la mayor galería de arte del siglo XIX con sedes en importantes ciudades europeas y donde se vendían obras de importantes artistas como Bouguereau, Alma Tadema y Mariano Fortuny.
A la vez, las galerías Goupil & cie. fueron las primeras que abrieron espacios para la difusión comercial de los impresionistas.
El tío Van Gogh era propietario de la sede de la galería Goupil en Amsterdam y contaba con buena participación económica en las sedes de Londres y París.
Van Gogh, el pintor, trabajó en su juventud en la ya mencionada galería pero fue cesado a los 7 años debido a que hacía negocios malísimos. Dentro de esos negocios a pérdida logró, con ayuda de Gerome – otro socio de Goupil & Cie-, la elaboración y publicación de la que hasta hoy es la cartilla de dibujo de mayor uso entre los pintores academicistas y realistas. Hablo de la cartilla de Dibujo de Jean Leon Gerome y Charles Bargue. La inversión era demasiado alta y el retorno era lentísimo pero muchos aun aprendemos de ese utilísimo texto.
Las orejas que acompañan al cuadro hacen parte de la lámina #44 de la cartilla de Bargue.
Nada de ello permitió al pintor continuar dentro del ejercicio de regir los negocios de la familia, lo cual si sucedió, hasta cierto punto, con su hermano Theo.
Dado que la enfermedad mental del pintor lo hacía excesivamente dadivoso con cualquiera, empezó a considerarse la opción de evitar darle libre acceso al dinero de la familia, de manera que Vincent artista quedó bajo la tutela de su hermano Theo quien, a partir de ese momento, controlaría el «flujo de caja» hacia su extraño hermano.
Es conocido que Theo Van Gogh pagó las deudas de Gauguin y, simultáneamente, consiguió para Vincent una casa grande en una de las zonas costosas del sur de Francia y le procuró, durante 10 años, una cantidad importante de materiales de arte; de esa manera, fue posible producir más de 900 obras. Dado el costo de los lienzos y la cantidad de óleo que gastaba por cuadro más la calidad de óleos usados por Vincent puede suponerse que no es una cantidad despreciable de dinero.
El doctor Gachet era el médico personal de Vincent y los espacios hospitalarios en los que estuvo durante los periodos agudos de su convalecencia no eran de fácil acceso para personas sin mucho dinero.
El continuo rechazo social hacia Vincent se debía, enteramente, a que era una persona insufrible, de aspecto descuidado y de mal olor como testimonian cartas de sus vecinos y comentarios de los impresionistas y si a ello se suma la enfermedad mental y su carácter insufrible vemos que algo de razón tendrían las personas que intentaron expulsarle de la última comunidad en que habitó.
A la muerte de Vincent, sus obras y leyenda fueron difundidas a partir de los canales comerciales de la casa Goupil, y así fue relativamente sencillo aupar una obra plena de virtudes plásticas.
Finalmente, hay un detalle importante y es el debate que alejaba a los pintores impresionistas de la persona de Vincent. Dicho debate nace porque en los cuadros impresionistas los colores estaban seriamente apagados, («Torturados» como dicen los manuales actuales de técnica pictórica; los impresionistas padecían esa característica en sus colores debido a que combinaban por complementarios atendiendo a la teoría de Chevreull (Estoy convencido de que esa teoría es un invento de Satanás para que la gente pinte mal).
Ya por la influencia de los puntillistas, o por la profunda admiración de Vincent hacia los pintores tardoflamencos, su conclusión era que la combinación debe reducirse al mínimo. Y tenía bastante razón pues las obras de van Gogh aun tienen un color bastante intenso que sólo se ha afectado debido a la incuria química de las industrias de su tiempo.
En conclusión, ese humilde cuadro trata de acercarse a un Van Gogh diferente a su leyenda comercial de rebelde, pobre y antiacadémico.
Esta obra es un divertimento que hice para deleitar cultos, por lo cual espero halla sido de su agrado.
GR

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Breve resumen del Postimpresionismo

Fuente: tom-historiadelarte.blogspot.com.es

EL POSTIMPRESIONISMO

van gogh
La noche estrellada. Van Gogh.

El impresionismo, con su afán por captar la luz del natural, había ido disolviendo las formas en su ambiente y todos los elementos del cuadro habían ido perdiendo volumen, dibujo y sentido del espacio. En los últimos años del XIX y principios del XX nos encontramos con unos pintores que partiendo del impresionismo, derivan hacia una pintura personal que anuncian algunos de los movimientos pictóricos más importantes del siglo XX. El postimpresionismo supone entre otras cosas una recuperación de la importancia del dibujo y de la preocupación por captar no sólo la luz sino también la expresividad de las cosas y de las personas iluminadas. su trascendencia para la evolución del arte es, si cabe, mayor que la de los pintores impresionistas.

Algunas características generales, con inclusión del pintor que mejor las representa:
– Interés por la construcción de la forma, el dibujo y la expresividad de los objetos y figuras humanas.
– Conciliación entre efecto volumétrico (conculcado por el fulgor luminoso impresionista que casi había desmaterializado las formas) y el gusto puramente estético (Cézanne).
– Concepción del cuadro a base de cuerpos rigurosamente geométricos (Cézanne)).
– Empleo de colores contrastantes para distendir y definir los planos y formas.
– Efectos pictóricos basados en búsquedas estructurales, espaciales y cromáticas.
– Utilización de colores puros con gran carga emotiva ( Van Gogh) y modulados (Gauguin)).
– Creaciones imaginativas a base de pinceladas cursivas que intentan expresar la angustia y el desconsuelo interior (V. Gogh).
– Interés por lo exótico (Gauguin) y los bajos fondos (Toulouse-Lautrec).
– Creación de composiciones simplificadas y estáticas, buscando la armonía de las masas cromáticas encerradas en perfiles bien ceñidos (Gauguin).

INFLUENCIAS
– De los impresionistas, el gusto por los contrastes de colores en Cézanne.- De Rubens, de los neoimpresionistas y de la estampa japonesa, el rico cromatismo, los colores puros y la cursividad fluyente de las formas en V. Gogh- De las culturas exóticas de Oceanía, el primitivismo en Gauguin.

Los pintores postimpresionistas
Paul Gauguin. Se inicia en el impresionismo con Pissarro; deja una vida confortable, familia, mujer e hijos y se instala pobremente en París y Bretaña y después se traslada a Tahití, donde pinta sus series de mujeres tahitianas. Destaca por el uso tan expresivo que hace del color con tonos fuertes, vivos y muchas veces arbitrarios que dispone en grandes planos delimitados por ritmos lineales curvos. Tiene dos temas preferentes: el mundo exótico de Tahití y el «primitivismo» de Bretaña. Su obra es preferente del simbolismo y su sentido del color influirá en los fauvistas y expresionistas. Renuncia a la perspectiva, suprime el modelado y las sombras e identifica la sensación de plano igual que en las pinturas japonesas.
Paul Cézanne. En su pintura se recupera el volumen gracias a la geometría, el dibujo y la definición de las formas mediante pinceladas que han sido llamadas constructivas; todo esto sin renunciar al color de gran intensidad mediante los contrastes y las sombras coloreadas. En sus cuadros se potencia el primer plano y realiza pequeñas distorsiones fruto de la utilización de más de un punto de vista (bodegones). Su pintura es el punto de arranque del cubismo y ha influido en coloristas como Matisse. Los jugadores de cartas, la montaña de Santa Vitoria..
Van Gogh. Se establece en Arlés entusiasmado por la luz de la Provenza pinta figuras y paisajes de formas serpenteantes y flamígeras que traducen su fuego interior. Es un apasionado del color como vehículo para expresar las frecuentes depresiones y angustias que padeció. Su pincelada es muy característica, sinuosa, cursiva y espesa; los colores son a veces agresivos con contrastes no frecuentes- amarillo sobre naranja-. Abre las puertas al expresionismo del XX. Autorretrato, Noche estrellada, La siembra,…
Toulouse-Lautrec. Nos refleja el ambiente de los salones nocturnos: bailarinas, cantantes y prostitutas son sus modelos. En su técnica el dibujo, la captación del movimiento y la carga irónica y caricaturesca es esencial. Fue el impulsor del cartel. En sus obras, destaca: Moulin Rouge.

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Encáustica al Agua

http://www.encausticcuni.com/

Un estudio químico de los aglutinantes utilizados en pinturas romanas ha permitido desarrollar un nuevo procedimiento pictórico, a base de cera de abejas soluble en agua de propiedades extraordinarias. Las técnicas analizadas eran las de la encaustica. En 1962 Cuní desarrolló la formulación de una encáustica al agua a base de cera de abejas y jabón, experimentando su extraordinaria calidad y su capacidad para reproducir con fidelidad los rasgos de ejecución característicos de la pintura mural romana. A lo largo de ese año fue fijando las proporciones y materiales de su formulación, que constituyeron la base de la evolución posterior de su encáustica al agua.

A partir de estas y de otras investigaciones posteriores hoy puede usarse esta técnica con importantes avances sobre la primitiva encáustica y sobre otras técnicas pictóricas.

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La CIA y la guerra fría cultural de Frances Stonor Saunders

http://www.elplacerdelalectura.com/2013/02/la-cia-y-la-guerra-fria-cultural-de-frances-stonor-saunders.html

La CIA y la guerra fría cultural, de la periodista británica Frances Stonor Saunders (Debate, 2013) es una nueva edición del polémico libro publicado en el año 1999 y en el que su autora nos ofrece una investigación que duró más de 5 años y que muestra con todo lujo de detalles cómo la CIA “infiltró todos los nichos de la esfera cultural durante los años de la posguerra”. 
El libro nos sitúa en la época de la posguerra, cuando el mundo comprobó cómo el final de la Segunda Guerra Mundial no supuso la llegada de la paz, sino el comienzo de un nuevo conflicto en el que la Unión Soviética dejó de ser el aliado contra los nazis para convertirse en el enemigo a combatir. Este radical cambio de relaciones con el régimen de Stalin situó a potencias como Gran Bretaña en serios aprietos ya que habían dedicado un gran esfuerzo de propaganda política para ensalzar la figura Stalin y ahora tenían que desmontar las mentiras construidas alrededor de su régimen y en la que habían colaborado muchos intelectuales y escritores británicos que ahora iban a ser reclutados con el objetivo contrario.

Y es que esta obra nos acerca a una guerra diferente, una batalla “por la conquista de las mentes humanas” en la que los bandos contendientes acumularon un arsenal de armas culturales: “periódicos, libros, conferencias, seminarios, exposiciones conciertos, premios”.

Aunque el libro se centra en el papel jugado por el gobierno de los Estados Unidos a través de la actuación de la CIA, la guerra fría cultural estuvo protagonizada por ambos bandos, de hecho fueron los soviéticos los que dieron el primer paso desplegando una batería de “armas no convencionales” para abrirse paso en las conciencias europeas y ablandarlas a su favor. Establecieron una inmensa red de organismos-tapadera que abarcaban todas las esferas sociales y culturales, “sindicatos, movimientos feministas, grupos juveniles, instituciones culturales, la prensa, las editoriales: todos se convirtieron en blanco”.Siendo inferior en el poderío económico y careciendo de las persuasivas armas átomicas, el régimen de Stalin se aprovechó de su maestría en la utilización de la cultura como “herramienta de persuasión política” para ofrecer una imagen negativa de los estadounidenses, extendiendo el cliché de que eran “culturalmente estériles, un país de mascadores de chicle, de inmensos automóviles, de ignorantes prepotentes”.

La respuesta americana no se hizo esperar y, con la supuesta libertad de expresión como bandera, dejaron en manos de la CIA la financiación y creación de un “programa secreto de propaganda cultural en Europa occidental”. Su objetivo era “apartar sutilmente a la intelectualidad de Europa occidental de su prolongada fascinación por el marxismo y el comunismo, a favor de una forma de ver el mundo más de acuerdo con el concepto americano”.

Este programa tuvo como acto central el Congreso por la Libertad Cultural, organizado entre 1950 y 1967 y que extendió sus tentáculos de tal forma que llegó a tener presencia en 35 países y “contó con docenas de personas contratadas, organizó exposiciones de arte, contaba con su propio servicio de noticias y de artículos de opinión, organizó conferencias internacionales del más alto nivel y recompensó a los músicos y a otros artistas con premios y actuaciones públicas”.

La lista de intelectuales implicados es extensa: T. S. Eliot, Thomas Mann, Nicolas Nabokov, Arthur Miller, Bertrand Russell, etc. Destacan los capítulos dedicados a Hollywood o el que se centra en el papel jugado por la Agencia en el mundo de la pintura con el auge del expresionismo abstracto. El libro nos ofrece todo tipo de datos sobre episodios que parecen sacados de una novela de espías y que demuestran que “muchos de los artistas más relevantes de la segunda mitad del siglo XX estuvieron implicados, consciente o inconscientemente, en esta operación de limpieza del servicio secreto americano”.

Esta obra nos permite hacer un peculiar recorrido por esta época crucial de la historia del mundo, sumergiéndonos en las cloacas, con un tono muy crítico que nos invita a reflexionar sobre los métodos utilizados y cuestiona la recurrente frase de que “el fin justifica los medios” como carta blanca para todo tipo de actuaciones ilegales.

RESEÑADO POR MIGUEL ÁNGEL GÓMEZ JUÁREZ

http://megustan-loslibros.blogspot.com.es/ 

ESCRITO POR FRANCES STONOR SAUNDERS

Periodista e historiadora inglesa, Frances Stonor Saunders es colaboradora de medios como The Guardian, New Statesman o Areté, siendo especialmente conocida por su trabajo en documentales para la BBC.

Su primer libro de ensayo, La CIA y la guerra fría cultural, ha sido traducido a más de diez idiomas y resultó ganador del premio Royal Historical Society’s Gladstone Memorial.

Durante la guerra fría, los escritores y los artistas en general se enfrentaron a un inmenso desafío. En el mundo soviético se esperaba de ellos que produjesen obras que glorificasen la militancia, la lucha y el optimismo permanente. En Occidente se hacía alarde de la libertad de expresión como la posesión más preciada de la democracia liberal. Pero esa libertad podía tener su precio. En este libro se documenta la extraordinaria fuerza de una campaña secreta en la que algunos de los más elocuentes exponentes de la libertad intelectual en el mundo occidental fueron instrumentos -lo supiesen o no, les gustase o no- de los servicios secretos estadounidenses. Frances Stonor Saunders demuestra cómo la CIA logró infiltrarse en todos los nichos de la cultura. Las organizaciones que le servían de tapadera y las fundaciones filantrópicas que canalizaban su dinero organizaban congresos, exposiciones, conciertos y giras de orquestas sinfónicas por todo el mundo y subvencionaron ambiciosos programas editoriales y costosas traducciones; las revistas de toda Europa y de otros lugares de mundo, compensaban sus pérdidas gracias a generosos mecenas tras los cuales estaba la CIA. Stonor Saunders ha escrito una brillante y crítica biografía colectiva. Una historia apasionante y fácil de leer de un sistema de mecenazgo clandestino que no tiene

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CIRLOT, Juan Eduardo. Diccionario de los Símbolos ES-es

(Carga lenta, esperar o dirigirse directamente a Issuu)

Juan-Eduardo-Cirlot
Fuente: Wikipedia

Biografía

Fue hijo de Juan Cirlot y María Laporta. Estudió bachillerato con los jesuitas de Barcelona y trabajó en una agencia de aduanas y en el Banco Hispanoamericano. En 1937 fue movilizado para luchar por la República; a comienzos de 1940 fue movilizado otra vez, pero por el bando franquista. Estuvo en Zaragoza hasta 1943; allí frecuentó el círculo intelectual y artístico de la ciudad y se relacionó con el pintor Alfonso Buñuel -hermano de Luis Buñuel. En el verano del 43 regresó a Barcelona para trabajar en el Banco Hispanoamericano y conoce al novelista Benítez de Castro, quien le introdujo en el periodismo como crítico de arte. Trabaja en la librería editorial Argos. Compone música y trata a los artistas del grupo Dau al Set. En 1949 colabora en la revista Dau al Set. En octubre viaja a París y conoce a André Breton en persona. Se edita Igor Stravinsky, su primer ensayo. En 1951 empieza a trabajar en la editorial Gustavo Gili, donde permanecerá hasta su muerte.

Entre 1949 y 1954 conoce y trata al etnólogo y músicologo alemán Marius Schneider en Barcelona; Trabaja con José Gudiol Ricart. En 1954 aparece El ojo en la mitología. Su simbolismo. Entra a formar parte de la Academia del Faro de San Cristóbal. En el año 1958 empieza a escribir colaboraciones en Goya, Papeles de Son Armadans, etc. y aparece su obra más famosa e internacional, el Diccionario de símbolos tradicionales en la editorial Luis Miracle. Siguen unos años de intensa actividad como crítico y conferenciante. En 1962 se publica en inglés su diccionario con el título A Dictionary of Symbols con prólogo de Herbert Read. En 1966 vio la película El señor de la guerra de Franklin J. Schaffner. En 1971 enferma de cáncer de páncreas, es operado y el 11 de mayo de 1973 muere en su casa de la calle Herzegovina de Barcelona. Fue padre de la medievalista y filóloga Victoria Cirlot.

Análisis

Juan Eduardo Cirlot se adscribió al filo de los cuarenta a la escuela surrealista francesa y al dadaísmo, para asumir luego una tradición espiritualista de muy lontanos horizontes (la Cábala, el sufismo y los estudios orientales) de anhelo universal. De ahí proviene su interés por la simbología, que imbuirá toda su actividad literaria y su importante labor como crítico de arte. Hizo importantes estudios sobre simbología y hermenéutica medieval, reunió una importante colección de espadas y su copiosa y variada producción poética —más de cincuenta libros— se mantuvo alejada e independiente de las corrientes que dominaron la poesía de posguerra a causa de su oscuridad y hermetismo; últimamente, sin embargo, su figura no cesa de revalorizarse a través de continuas revisiones, reediciones, apariciones de obras inéditas y homenajes. Lo más conocido en su obra es la fase de su evolución poética centrada en la actriz Rosemary Forsyth, que encarna a Bronwyn en la película El señor de la guerra (1965) de Franklin J. Schaffner e inspiró la fase permutacional de su poesía.

Cirlot cultivó también el aforismo en su libro Del no mundo (1969), donde puede rastrearse su pensamiento hasta las fuentes de Nietzsche y Lao Tse. En 1986 se publicó el inédito El mundo del objeto a la luz del surrealismo que, escrito en 1953, se adelanta a las corrientes conceptuales de las últimas décadas y que sigue siendo referencia esencial para profesores y estudiosos del universo del objeto artístico. En 1988 se publica 88 sueños, colección completa de los sueños transcritos por Cirlot publicada parcialmente en la revista catalana Dau al Set y que muestran a las claras la importancia que para su formación tuvo el sello del surrealismo.

Como erudito es conocido por su Diccionario de símbolos, que sigue reeditándose con éxito.

Obras

  • Poemarios[editar · editar código]
  • Pájaros tristes y otros poemas a Pilar Bayona (1942)
  • Canto de la Vida muerta (1946)
  • Donde las lilas crecen (1946)
  • Cuarto canto de la vida muerta y otros fragmentos (1961)
  • Regina tenebrarum (1966)
  • Bronwyn (1967)
  • Cosmogonía (1969)
  • Orfeo (1970)
  • 44 sonetos de amor (1971)
  • Variaciones fonovisuales (1996)
  • En la llama. Poesía (1943-1959) (2005)
  • Ensayos[editar · editar código]
  • Diccionario de los ismos (1949)
  • Ferias y atracciones (1950)
  • El arte de Gaudí (1950)
  • La pintura abstracta (1951)
  • El estilo del siglo XX (1952)
  • Introducción al surrealismo (1953)
  • El mundo del objeto a la luz del surrealismo (1953)
  • El Ojo en la Mitología: su simbolismo (1954)
  • El espíritu abstracto desde la prehistoria a la Edad Media (1965)
  • Diccionario de símbolos (1968)
  • Del no mundo : Aforismos (1969)
  • 88 sueños; Los sentimientos imaginarios y otros artículos (1988)
  • Confidencias literarias (1996)
  • Significación de la pintura de Tapies
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Susana y los viejos

Susana y los Viejos, Guercino
Susana y los Viejos, Guercino

Susana y los viejos

Susana, una bella mujer, esposa de Joaquín, un rico e influyente judío en el Exilio Babilónico, es vista y deseada por dos ancianos que habían sido nombrados jueces entre los judíos en el exilio en Babilonia. Los dos viejecillos se ponen de acuerdo para sorprender a solas a Susana, y así abusar de ella.

En su versión tardía de este documento, el judío Teodoción agrega unos detalles que indican que Susana se estaba preparando a recibir un baño con aceites y esencias aromáticas en el justo momento de ser interceptada por los dos viejecillos. Los detalles del «baño de Susana», que enuncia Teodoción en su Versión tardía, causaron gran impacto a través de los Siglos en la mentalidad de múltiples artistas, músicos y escritores del Mundo Occidental, que siguieron de cerca la saga del relato de acuerdo a la tardía Versión de Teodoción.

El texto Griego Antiguo del Libro de Daniel asentado en la Biblia Griega de los LXX, bastante más temprano, sin embargo, no dice que Susana fuera a tomar un baño en ese instante. Y dice, simplemente, que, un día en que Susana pasea por el vergel13 de su marido, los viles viejecillos la sorprenden, y entonces la presionan, e intentan convencerla de que se les entregue sexualmente. Susana los enfrenta, y les responde:

«Sé que, si hiciere esto, muerte es para mí; y que, si no lo hago, no escaparé de vuestras manos. Más bello, sin embargo, para mí, caer en vuestras manos, no habiendo hecho esto, que pecar ante el rostro de SEÑOR…» —Historia de Susana [Daniel 13], Versos 22-23.

Susana y los viejos Artemisia Gentileschi
Artemisia Gentileschi

Los dos ancianos jueces, al verse rechazados, acusan a Susana de adulterio, y ésta es llevada a juicio, donde los dos ancianos testifican falsamente en su contra haberla visto reposando con algún jovenzuelo en algún cierto paraje del vergel de su esposo. En su Versión tardía, Teodoción intenta conferir al relato elementos dramáticos, y dice que Susana, levantando sus ojos al cielo, lloraba a grandes voces al clamar la intervención divina. Por contraposición casi perfecta, el texto original de los LXX, siempre más reservado, más libre de detalles excesivos, dice sencillamente que Susana, inclinada, lloraba en su interior mientras clamaba la intervención divina.
Y, ante la importancia y la «credibilidad» de sus acusadores, Susana es condenada a morir apedreada. Mas, cuando es llevada por la congregación para ser lapidada, el profeta Daniel, que por aquel entonces, es sólo un tierno niño, aprendiz de las artes de la consejería, con miras a ejercerla al servicio del rey Nabucodonosor, detiene el cortejo del pueblo que lleva a Susana hacia el sitio de su lapidación, reprende a la gente por estar actuando sin conocimiento pleno de la causa, y pide separar a los dos viejecillos para interrogarlos con inteligencia.

(Esta sencilla idea representa en sí misma un considerable aporte y adelanto temprano en materia de averiguaciones y procedimientos tendientes a aclarar y deslindar acciones y participaciones de las partes que han sido involucradas en litigios, o en hechos delictivos.)

Y, tal como sucede en los procesos en los que se implementa dicho procedimiento, los dos falsos testigos incurren en tremenda inconsistencia o contradicción en sus declaraciones cuando el jovencillo les pregunta bajo qué árbol vieron a Susana recostada con su supuesto amante. Uno de ellos dice: «Debajo de un lentisco.» Y el otro de ellos dice: «Debajo de una encina.» Ante la evidencia del falso testimonio de los jueces, la bella y noble dama es exonerada de todos los cargos que habían sido afincados en su contra, y los dos viejecillos mueren ejecutados en lugar de Susana.

La enseñanza moral de esta historia se centra en la elección de Susana de respetar a Dios antes que acomodarse al influjo de los malos por temor a perder todos sus privilegios como una dama noble, rica y acomodada. Y busca contrastar, por otra parte, la conducta perversa y corrupta de dos ancianos jueces prestigiados, con la sabiduría e inteligencia, candor e ingenuidad de un tierno jovencito, hacer un gran elogio a las virtudes de los más jovencitos, e ilustrar la idea de que Dios socorre a los justos que prefieren sufrir a manos de los malos antes que ofenderlo a él.

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Callot, Jacques (Nancy, 1592 – Nancy, 1635)

Fuente: Wikipedia
imagesJacques Callot (Nancy, 1592 – Nancy, 1635) fue un dibujante y grabador barroco del Ducado de Lorena, región entonces independiente y luego anexionada a Francia. Es una de las figuras importantes en la historia del grabado.

Vida y obra

Realizó más de 1.400 planchas que suponen un fresco y una crónica del periodo que vivió. Representó a soldados, payasos, gitanos, mendigos, así como vida de la corte. También grabó al aguafuerte muchas imágenes religiosas y militares, y muchas impresiones incluyen paisajes en su fondo. Han sobrevivido 2.000 dibujos y estudios preparatorios para sus estampaciones, pero no se conoce ninguna pintura de su autoría y probablemente nunca ejerció como pintor.

Su padre era el maestro de ceremonias en la corte del Duque de Lorena. A los quince años entró de aprendiz en el taller de un orfebre. Se trasladó a Roma, donde el francés Philippe Thomassin le enseñó la técnica del grabado. Probablemente aprendió la técnica del aguafuerte con Antonio Tempesta en Florencia, donde vivió de 1612 a 1621. Trabajó para Cosme II de Médicis; cuando éste falleció, regresó a Nancy.

En Nancy, trabajó para la corte local, para editores parisinos e incluso para la corte española. Exceptuando algún viaje, residió el resto de su vida en Nancy y allí produjo sus planchas.

Su aportación al arte del grabado no fue sólo creativa, sino también técnica, pues introdujo el uso de un barniz especial de luthiers para el grabado al aguafuerte. Este barniz, más fiable que la tradicional capa de cera, permitía someter las planchas de cobre a más baños de ácido sin miedo a accidentes que malograsen todo el trabajo. De este modo, el proceso de grabado a aguafuerte pudo abordarse en más pasos intermedios, con mayor riqueza de detalles, igualando a otras técnicas gráficas anteriores (punta secaburil).

Creó dos famosas series sobre Las miserias de la guerra, inspiradas en los sucesos de la Guerra de los Treinta Años. Su publicación en 1633 coincidió con la ocupación de la Lorena por las tropas francesas; se decía que estos hechos las inspiraron, aunque Callot había empezado a grabar las planchas tiempo antes. Influirían en Los desastres de la guerra de Francisco de Goya.

Sus planchas de mendigos fueron recreadas por RembrandtJan van Vliet y Pieter Quast, entre muchos otros grabadores.

Enlaces externos

 

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La controversia sobre el perdido retrato de Da Vinci. Blog de maestroviejo

411063_1305340852p2EULa casa de subastas Christie pudo haber vendido una pieza incunable de arte, de Leonardo da Vinci, por poco más de 21.000 dólares, según los investigadores, que afirman haber identificado el origen de la pintura tras un acalorado debate.

La pintura parece provenir de un libro de 500 años de antigüedad, que cuenta la historia de la familia del duque de Milán. El historiador de arte, Martin Kemp, de la Universidad de Oxford, cree que la misteriosa pintura, aparecida en 1998, es un retrato de la hija del duque, creada por da Vinci para su libro de boda.

“Supimos que se trataba de un libro debido a las costuras en un margen donde se puede ver el corte de cuchillo. Encontrarlo ha sido milagroso, realmente me sorprendió”, comentaba. “Cuando se hace una investigación histórica de objetos con esta antigüedad, no se suele completar de esta manera.”

En 2010, Kemp fue el primero en sugerir que da Vinci pintó el retrato, y desde entonces, los historiadores del arte han debatido hasta la saciedad sobre su origen y su pintor. De hecho, varios historiadores de arte han declarado que no harían comentarios sobre la pieza o no contestaron a los mensajes de contacto. Un examen más de cerca de la obra de arte por una galería de Viena, llevó a su director a decir que no era un Da Vinci, sin dejarse influenciar por las nuevas pruebas.

Del almacén a la fuente

El retrato fue enviado a Christie en 1998, donde los historiadores del arte sugirieron que la pieza era de unos artistas alemanes del siglo XIX, llamados los nazarenos, que imitaban el estilo renacentista (Esto fue desmentido posteriormente en una datación por radiocarbono, que estima la creación del retrato entre 1440 y 1650). Fue titulado “Head of a Young Girl in Profile to the Left in Renaissance Dress”.

Kemp no estaba convencido y empezó a buscar en la historia de la pintura. Cuando vio por primera vez el retrato en un archivo adjunto a un correo electrónico en 2008, reconoció de inmediato el estilo zurdo de Da Vinci. Fue a verlo en Zurich, y junto con su co-autor, Pascal Cotte, ingeniero y fundador de análisis del arte, pusieron en marcha la tecnología Lumiere  para examinarlo en París.

Kemp y Cotte, publicaron entonces “La Bella Principessa: La historia de una nueva obra maestra de Leonardo da Vinci” [La Bella Principessa: The Story of the New Masterpiece by Leonardo da Vinci] (Hb Hodder, 2010), afirmando que el trabajo podría ser un Da Vinci, una afirmación con la que muchos respetados historiadores han discrepado, algunos con cierta vehemencia.

El retrato está hecho sobre vitela [papel pergamino], una piel preparada de manera especial y normalmente utilizada en escritura e impresión. Ningún trabajo de Da Vinci se había encontrado antes en este tipo de papel, a pesar de que fue utilizado con frecuencia en los libros. Los investigadores creen que el retrato estaba en un libro, ya que era visibles tres costuras en el margen izquierdo del retrato. También que fue hecho con tizas y tinta, no de pintura. Sigue leyendo La controversia sobre el perdido retrato de Da Vinci. Blog de maestroviejo

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El tratado de la pintura por Leonardo de Vinci

y los tres libros que sobre el mismo arte escribió Leon Bautista Alberti ; traducidos é ilustrados con algunas notas, por Don Diego Antonio Rejon de Silva.

El tratado de la pintura
por Leonardo de Vinci ; y los tres libros que sobre el mismo arte escribió Leon Bautista Alberti ; traducidos é ilustrados con algunas notas, por Don Diego Antonio Rejon de Silva.
Published 1827 by En la Imprenta Real in Reimpreso en Madrid .
Written in Spanish.
Edition Notes
Genre
Early works to 1800.
The Physical Object
Pagination
[14], xviii, 266 p., [43] leaves of plates :
Number of pages
266
ID Numbers
Open Library
OL22879367M
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eltratadodelapin00leon
OCLC/WorldCat
15615240
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Breve resumen del Impresionismo

Fuente:  Recursos Educarex.es 

Antecedentes del Impresionismo

El movimiento artístico que conocemos con el nombre de “Impresionismo” nació en Francia hacia la segunda mitad del siglo XIX. Dentro de Europa, destacaba Francia como país en el que el arte jugaba un papel aceleradamente importante en la sociedad. Y dentro de Francia, París deslumbraba como escenario donde confluían la mayor parte de los artistas de talento, al cobijo de la École de Beaux-Arts. Sigue leyendo Breve resumen del Impresionismo

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Goya en el Prado

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Goya y la violencia

La violencia en sus diferentes formas, como manifestación de la sinrazón, es uno de los aspectos más notables en la obra de Goya. Fueron precisamente los sucesos acontecidos durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) los que dieron lugar a que Goya efectuara una reflexión enormemente crítica e innovadora sobre la guerra, sobre sus causas, brutales manifestaciones y consecuencias. No solo la impresionante serie de los Desastres, sino también las pinturas que sobre este tema realizó poco después en las que con su personal mirada conmemoró los sucesos del 2 y 3 de mayo en Madrid, presentan una visión radicalmente distinta a la del resto de sus contemporáneos, realizadas éstas con claros fines propagandísticos de exaltación patriótica.

Francisco de Goya, escéptico ante las justificaciones de la guerra, lejos apoyar con su obra los postulados ideológicos de alguno de los bandos contendientes, muestra el rostro más oscuro y abyecto de la guerra, el de los muertos y sus asesinos, el de los indefensos y sus prepotentes violadores, el de los que padecen y el de los que disfrutan con el padecimiento ajeno.

«Mísera humanidad. La culpa es tuya!», escribe un lobo en elDesastre 74 Esto es lo peor. La frase, tomada del texto de Giambattista Casti, Los animales parlantes, que había sido traducido al español en 1813, podría reflejar con bastante exactitud el estado de ánimo del artista en los años de una guerra que supuso la ruina material y moral de España, y en los inmediatamente posteriores protagonizados por la reacción absolutista de Fernando VII, que acarreó la pérdida de gran parte de los avances conseguidos con tanto esfuerzo por los liberales que redactaron la Constitución de 1812.

En la Guerra de la Independencia, como en toda guerra, la sinrazón, al amparo de los intereses del poder, sembró la tierra de víctimas inocentes. La sensibilidad de Goya ante estos acontecimientos produjo no sólo su mejor serie de estampas, sino un monumental grito contra la violencia en sus diferentes formas, que no reconoce justificación alguna, y que gracias a lo magistral de su tratamiento técnico, formal y conceptual permite al espectador contemplar imágenes inherentes a toda guerra.

La genialidad de la obra de Goya, tantas veces repetida, lo es no sólo por sus evidentes bondades, sino también por la enorme distancia que la separa del resto de la producción artística del momento. Si alguien reflexiona sobre el uso de los recursos técnicos, la composición de las escenas y el valor ético de las imágenes, ese es precisamente Goya. Frente a las imágenes heroicas y aduladoras, Goya presenta la violencia y la muerte en sus más puras expresiones. Nada más explícito que ver sus lienzos del 2 y 3 de mayo para comprender su escaso éxito conmemorativo en un ambiente en el que el patriotismo exacerbado y la adulación sin límites tenían su reino. Las obras de Goya de contenido bélico no muestran a los héroes militares o populares que lucharon contra los franceses, de todos conocidos gracias a las publicaciones y a las galerías de retratos grabados ampliamente difundidos en la España de su tiempo. Ni tan siquiera nos presentan hechos concretos acaecidos en lugares determinados. Por el contrario Goya nos muestra, partiendo de acontecimientos reales, la esencia de los mismos, la representación universal del heroísmo, la brutalidad, el hambre, la desesperación, la destrucción, pero sobre todo la muerte. Y todo ello protagonizado por el pueblo anónimo, verdadera víctima de la guerra. El pueblo al que mostró atacando a los mamelucos en el cuadro de El 2 de Mayo en Madrid, o al que representó muriendo víctima de la represión francesa en los fusilamientos de El 3 de Mayo.

Este protagonismo de la población, de los combatientes, y en suma, del ser humano, es un aspecto igualmente esencial de losDesastres. Al utilizar casi con exclusividad el aguafuerte, logra que las líneas de las figuras destaquen contundentemente sobre fondos casi vacíos, sin apenas matices tonales, acentuando así el dramatismo del horror y la muerte mostrado en las escenas elegidas. Destacan así las figuras, anónimas, ubicadas en espacios indeterminados, inexistentes diríamos. Compositivamente recurre con frecuencia a esquemas piramidales en los que la combinación y confrontación del blanco y el negro tienen valores dramáticos y simbólicos, dirigiendo así la mirada del espectador hacia los aspectos más relevantes del asunto representado. De este modo la distancia entre espectador y protagonista se reduce notablemente, logrando una proximidad que no se para solamente en lo visual sino que trasciende al plano emocional. He aquí el objetivo verdadero de Goya, emocionar al espectador/lector de estas estampas.

 

Génesis de la serie

El 2 de mayo de 1808, grupos exaltados del pueblo de Madrid, instigado por sectores reaccionarios de la nobleza y la iglesia, se levantaron en armas contra las tropas napoleónicas que ocupaban, desde principio de año, las principales ciudades españolas. La rebelión, extraordinariamente violenta, trajo como consecuencia una brutal represión que no haría sino generalizar los levantamientos populares al resto de las ciudades de la Península. Ciudades que tarde o temprano fueron doblegadas por los ejércitos imperiales, en muchos casos tras un largo y doloroso asedio. Zaragoza padeció uno de los más feroces asedios al tiempo que realizó la más heroica de sus defensas. Entre el 15 de junio y el 14 de agosto de 1808, la ciudad mandada por el general Palafox, sufrió un primer asedio que pudo resistir, sangrienta y quizá innecesariamente, a juzgar por las terribles consecuencias que supuso para su población. En octubre de ese mismo año, Palafox mandó llamar a Goya junto a otros artistas para “ver y examinar las ruinas de aquella ciudad, con el fin de pintar las glorias de aquellos naturales, a lo que no me puedo excusar por interesarme tanto en la gloria de mi patria”, según comentó el propio Goya unos años más tarde. Es evidente que la ruina y desolación que Goya pudo observar durante su estancia en Zaragoza –no superior a dos meses, puesto que la ciudad fue de nuevo sitiada el 20 de diciembre– hubo de causar una honda impresión en el pintor. La coincidencia temática de muchos de los primeros Desastres con las relaciones impresas de lo acontecido en la ciudad, así como otras estampas inspiradas en estos mismos sucesos –la serie de las Ruinas de Zaragoza, grabada por Gálvez y Brambila, presentes junto a Goya en Zaragoza– ponen de manifiesto el interés de Goya en estos sucesos; no tanto en dejar constancia de hechos concretos, sino de captar la esencia de los mismos. No en vano, las primeras láminas de los Desastres están fechadas en 1810, tal y como dejan constancia grabada tres de ellas; es decir, solo un año después de lo visto en Zaragoza.

Es indudable que el origen de la serie se basa en los hechos acaecidos y vividos por Goya en estos años. Pero ello no quiere decir que el artista fuera testigo de todos y cada uno de los sucesos representados a lo largo de las estampas de la serie. Incluso cuando en una de ellas nos dice con su título Yo lo vi(44) y en la siguiente Y esto también (45), no son sino formas de garantizar la veracidad de lo representado al convertirse él mismo en testigo ocular de lo ocurrido. Goya se sitúa de este modo en un plano contiguo a la acción, tomando parte en el suceso como nunca hasta ahora artista alguno había realizado. De ahí también la proximidad de las figuras que protagonizan cada uno de los Desastres, monumentales, muy cercanas a nuestro plano de visión, y que apenas dejan espacio para lo anecdótico de los fondos.

Buscar hechos concretos que dieran origen a cada lámina de la serie puede sin embargo ser un error. Lo que acontecía en estos años estaba en boca de todos, en la calle, en la prensa, en los panfletos, en la literatura e incluso en el teatro. Goya es capaz de crear imágenes completamente nuevas a partir de estos hechos y de la información que generaron; partiendo de la realidad, la transforma en imágenes nuevas, sin equivalente formal hasta entonces, y que se van a convertir en referentes universales de los desastres que genera la guerra. Podemos afirmar que, del mismo modo que las estampas de su serie de losCaprichos (1799) muestran comportamientos universales del ser humano, los Desastres son la máxima expresión que un artista haya sido capaz de realizar de la irracionalidad de la violencia y de sus terribles consecuencias sobre el Hombre. Hasta tal punto esto es cierto que no sería tarea imposible ilustrar cualquiera de las guerras sobre las que informan los medios de comunicación actual exclusivamente con las imágenes creadas doscientos años atrás por Francisco de Goya. Lo esencial de estas obras es su intención de universalizar el tema de la violencia, de mostrar la esencia del mal que acarrea, y de brindarnos unas imágenes ante las que no podamos permanecer indiferentes, ya que su mera contemplación es como un puñetazo a nuestra conciencia. Es muy razonable pensar que fue ésta la razón última por la que la serie no fue editada en vida de Goya; nadie debía estar dispuesto a comprar, después de años de sufrimiento, unas imágenes, políticamente incorrectas, ya que no solo no conmemoraban ningún hecho heroico sino que sobre todo recordaban con gran crudeza los padecimientos sufridos por militares y civiles de ambos bandos. Pero además en un ambiente de represión no serían vistas con buenos ojos las críticas vertidas a los vencedores y a las funestas consecuencias de la política absolutista fernandina.

Otro aspecto esencial de esta serie son los títulos. Como ya ocurriera con los Caprichos, estas lacónicas expresiones que acompañan a las imágenes en su parte inferior distan mucho de los descriptivos textos que acompañaban al resto de estampas editadas durante la guerra y en años posteriores con fines conmemorativos. En ocasiones una sola palabra le basta a Goya no solo para sintetizar la idea expresada en la imagen sino también para informarnos sobre la calificación moral que le merecen estos actos.

 

Proceso creativo

Como ya se ha apuntado, Goya grabó sus primeras láminas en 1810 tal y como aparece firmado en tres de ellas (20, 22 y 27). Lo más probable es, por tanto, que comenzase a trabajar en los dibujos a su regreso a Madrid a finales de 1808, desarrollando el trabajo de la primera parte de la serie lo largo de 1809. El proceso creativo es bien conocido, pues se conservan gran parte las obras realizadas: casi todos los dibujos preparatorios, numerosas pruebas de estado, las planchas y un ejemplar definitivo que regaló a su amigo Juan Agustín Ceán Bermúdez.

Los dibujos preparatorios, que habían permanecido junto a las planchas en la Quinta del Sordo tras la partida de Goya a Burdeos en 1824, se conservan en su totalidad en el Museo del Prado desde 1886, procedentes de la colección de Valentín Carderera, quien se los había comprado entre 1854 y 1861 a Mariano Goya, nieto del pintor. Con muy pocas excepciones, están realizados a sanguina, el característico lápiz de color rojo empleado por Goya en los dibujos preparatorios para muchos de sus Caprichos y que empleará también poco después en los dibujos preparatorios para la Tauromaquia (1816). Realizados en una gran variedad de papeles, prueba de la escasez durante los años de la guerra, los dibujos se aproximan mucho a la composición definitiva. Apenas hay correcciones, y tampoco hay cambios sustanciales a la hora de trasladarlos al cobre, prueba de su capacidad para plasmar con firmeza la idea inicial. Sin embargo, es posible apreciar una tendencia a definir con mayor exactitud la expresividad de los rostros, mucho más dramática en las estampas, así como a suprimir en ellas referencias espaciales y personajes secundarios, que no harían sino distraer la atención de los protagonistas.

Las láminas también quedaron guardadas en la Quinta del Sordo tras la partida de Goya a Burdeos. A su muerte pasaron a ser propiedad de su hijo Javier, quién las conservó en cajas hasta su fallecimiento en 1854. Tras diversas vicisitudes, la Real Academia de San Fernando adquirió en 1862 ochenta cobres, que editó por primera vez en 1863 con el título Los desastres de la guerra. En 1870 ingresaron las dos últimas láminas, que en la actualidad, junto a las ochenta anteriormente citadas, se conservan en la Calcografía Nacional de Madrid.

Es posible estudiar el proceso de grabado de las láminas a través de las numerosas pruebas de estado que se conservan en distintas colecciones públicas y privadas de España, Europa y Estados Unidos, principalmente en la Biblioteca Nacional de Madrid, el Kupfertichkabinett de Berlín y el Fine Arts Museum de Boston. Goya trasladaba el dibujo directamente a la lámina de cobre por contacto, como prueba el idéntico tamaño y las huellas de la lámina que hay en algunos dibujos. La plancha de cobre estaba protegida por un barniz, sobre el que Goya, con la ayuda de una punta metálica, arañaba siguiendo las líneas del dibujo previamente transferido. De este modo quedaban desprotegidas de barniz las líneas que conformaban la imagen. A continuación se sumergía la plancha en un baño de aguafuerte, de modo que el ácido actuaba mordiendo el metal de la lámina en aquellas zonas donde Goya había trabajado con la aguja metálica. De este modo, y una vez sacada la lámina del baño de ácido y retirado el barniz protector del resto de la lámina, era el momento de entintarla. Las tintas quedaban depositadas solo en las tallas, los lugares donde había actuado el ácido. Tras pasar la lámina por el tórculo –una prensa de cilindros utilizada en la estampación– se obtenía una estampa, en este caso una prueba de estado en la que Goya juzgaba la calidad del trabajo realizado y determinaba si existía necesidad de hacer, o no, cambios. En ocasiones es posible advertir como Goya añadió posteriormente nuevos trazos de aguafuerte, punta seca o buril, e incluso eliminó líneas innecesarias. Algunas de estas pruebas de estado conservan trazos de lápiz con los que Goya indicaba aspectos a modificar.

Junto al aguafuerte Goya utilizó la aguada y en ocasiones el aguatinta. El primero, una novedad en la España de su tiempo, consistía en aplicar el aguafuerte con un pincel directamente sobre la plancha, con el que obtenía una ligera veladura que le permitía ofrecer calidez a las figuras, y atmósferas a los fondos. En otras ocasiones se sirvió del aguatinta para obtener fondos mucho más intensos. En este caso se trata de un procedimiento indirecto en el que una resina granulada protege de forma irregular la superficie de la lámina durante el baño en el ácido. De este modo, se obtienen fondos de carácter atmosférico, de aspecto aterciopelado, que ayudan a intensificar el dramatismo de la imagen.

Muchas de las pruebas de estado se pueden considerar definitivas, pues tras ellas no existen variaciones formales; a partir de este punto comenzaría el proceso de numeración y grabado de los títulos para la estampación de la edición definitiva. Una vez Goya dio por finalizada la serie, sin embargo no llegó a editarse por las razones que ya hemos expuesto anteriormente. Tan solo estampó un ejemplar completo para disfrute privado, que regaló a su amigo Juan Agustín Ceán Bermúdez –al que ya había entregado ejemplares encuadernados de los Caprichos y la Tauromaquia–, con el título manuscrito de “Fatales consequencias de la sangrienta guerra en España con Buonaparte. Y otros caprichos enfáticos, en 85 estampas. Inventadas, dibuxadas y grabadas, por el pintor original D. Francisco de Goya y Lucientes. En Madrid”, y que en la actualidad forma parte de las colecciones del British Museum.

 

Grande hazaña con muertos

La primera estampa titulada Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer, al igual que Cristo en el Huerto de los Olivos, sirve de introducción profética al cúmulo de horrores y desgracias que vamos a ver relatadas en imágenes. La serie puede dividirse en tres partes en función su temática: la primera parte, que va desde la estampa número 2 hasta la 47, muestra distintos aspectos de la violencia bélica; la segunda, que va desde la estampa 48 a la 64, representa los sufrimientos de la población causados por el hambre; y la tercera y última, que va desde la estampa 65 hasta el final, conocida por el nombre deCaprichos enfáticos, muestra de forma alegórica diferentes aspectos de la represión fernandina tras el final de la guerra.

Pero como ya ocurriera en los Caprichos, Goya no organiza con rigor las ochenta estampas. Pese a la existencia de dos numeraciones en las panchas, no es posible determinar con certeza que criterios aplicó Goya en la ordenación de la serie. Es posible advertir, como hemos mencionado, tres grandes grupos, pero dentro de cada parte los temas se repiten, se alternan, se producen breves concatenaciones de imágenes reforzadas por los títulos, pero no siempre se sigue un orden metódico en el que se agrupen todas las estampas del mismo tema. Parece como si Goya quisiera mostrar lo aleatorio que existe en la guerra, donde no se sabe que es lo siguiente que va a pasar. Pese a todo, es posible realizar agrupaciones temáticas que ayudan a entender los distintos aspectos abordados por Goya, teniendo siempre presente que es la muerte la protagonista indiscutible de estas obras y alrededor de la que todo gira. Una muerte que va a adquirir diferentes formas, y que analizando cada una de las estampas va a desembocar en la absoluta deshumanización, donde el cuerpo humano se convierte en un mero objeto privado de toda dignidad. He aquí uno de los aspectos esenciales de la modernidad de Goya, y que le diferencia radicalmente de sus contemporáneos.

La primera parte de los Desastres nos muestra distintos aspectos de la violencia bélica. La lucha cuerpo a cuerpo entre soldados franceses y civiles españoles (2, 3, 4, 5, 7, 9) ofrece la visión de un enfrentamiento desigual entre un pueblo débilmente armado contra un ejército bien pertrechado. Sin embargo, las consecuencias de este enfrentamiento se muestran igualmente trágicas para ambas partes. Frente al comportamiento heroico de las mujeres en la defensa de sus vidas y las de sus hijos, otras veces nos encontramos con rostros de patriotas que sintetizan la falta de juicio que conduce sus actos, en una imagen muy próxima a la del español que irracionalmente apuñala con reiteración al mameluco caído del lienzo del 2 de mayo. Lo poco complaciente de esta imagen con la actuación de los españoles explica, al igual que otras estampas, lo inconveniente de su publicación.

La inutilidad de la guerra y la repetición del sufrimiento tienen una buena explicación en las imágenes en las que se muestra a los soldados heridos que, una vez curados, han de volver al combate para convertirse de nuevo en víctimas (20, 24, 25).

Si el tratamiento de la mujer tiene en general una valoración positiva en la serie es debido a que la mayor parte de las veces asume el papel de víctima; víctima de violaciones (9, 11, 13, 19), de la represión (26), de los bombardeos (30), de los saqueos (44).

Pero, al igual que el hombre, la mujer también asume el papel maléfico que responde a la falta de humanidad que rige las acciones de violencia irracional, brutal e innecesaria que el pueblo español ejerce sobre franceses y afrancesados (28, 29). En el modo de grabar los rostros de este “populacho” está expresada la feroz crítica de Goya a este comportamiento nada ejemplar.

Una de las aportaciones más notables de Goya en los Desastreses la capacidad de mostrar con un sentido narrativo la sucesión en el tiempo de un acontecimiento. En dos estampas (14, 15) se desarrolla una secuencia en la que el tiempo desempeña un papel protagonista, mostrando los antecedentes y las consecuencias de la ejecución de la que vamos a ser espectadores de primera fila. Este recurso lo volverá a utilizar poco después en el gran lienzo del 3 de mayo, donde somos testigos de una escena ante la que se presentan los que esperan la muerte, los que van a morir inmediatamente y los que yacen desangrados en un suelo cubierto de sangre de otros cuerpos que ni siquiera ya vemos. Los ejecutados en sus más variadas modalidades son habituales protagonistas de numerosas estampas. Con mayor o menor dignidad, se convierten en figuras, individuales o en grupo (34, 35), que presiden un espacio sobrecogedor, de densas nubes oscuras. Frente a ellos los verdugos, tan anónimos como el pelotón del 3 de mayo, ejemplo de la perfecta e impersonal máquina de matar de los ejércitos napoleónicos. Otras veces los verdugos se muestran como una horda de salvajes que son capaces de las mayores atrocidades imaginables (31, 32, 33), sobre las que luego incluso tienen la indecencia de meditar (36). Pero es cuando las víctimas pierden también su humanidad, cuando se convierten en pedazos de carne desmembrada, donde Goya alcanza la cumbre expresiva de la brutalidad: Esto es peor (37) y Grande hazaña! con muertos! (39). En la naturaleza, utilizando un árbol como tormento y patíbulo improvisado, bellos cuerpos de clásico ideal de belleza, aparecen destrozados, “cosificados” como inteligentemente ha calificado Bozal, como recurso plástico para mostrar la violencia extrema.

Tras estas escenas queda mostrar el resultado, la presencia de cadáveres por todas partes, alejados ya de las causas de su muerte; cuerpos que yacen amontonados (23), putrefactos (18), solo esperando ser enterrados (27).

La independencia de la visión de Goya se manifiesta también con claridad en las estampas en las que aborda sucesos relacionados con los religiosos. La representación del saqueo de las iglesias y el asesinato de frailes (46, 47) tienen su espacio como víctimas inocentes que fueron de la violencia francesa, pero al mismo tiempo va a mostrar su crítica al comportamiento insolidario del clero (42, 43, 44), que huye sólo preocupado por salvar su condición y pertenencias.

 

No hay quien los socorra

Mientras Goya estaba grabando en Madrid las primeras láminas de la serie, la ciudad verá un notable incremento de población. Víctimas de los saqueos, incendios y violencias en las zonas en conflicto, se producirá un éxodo (44, 45) que buscará refugio tras los muros de la capital. Sin embargo, y fundamentalmente a partir de 1812, Madrid será incapaz de alimentar a toda esta población. La escasez de alimentos, unida al alza desmesurada de los precios producto también de la especulación, dejará desabastecida a la ciudad, y así el hambre se convertirá en el compañero habitual de sus pobladores. Y tras él, al igual que las plagas, llegaron las enfermedades y la muerte. Este es el hilo conductor de la segunda parte de los Desastres, que va desde la estampa 48 a la 64. En ellas la violencia ya no es explícita, pero Goya va a escenificar sus efectos secundarios, con idéntico resultado de muerte. El resultado es un conjunto de imágenes desoladoras, sobrecogedoras por su intensa carga dramática. En un ambiente urbano de densas atmósferas, apenas esbozadas con ligeras referencias arquitectónicas, Goya va a mostrar el camino que a través del hambre conduce a la muerte: los que piden en las calles (48, 55, 58), los que a duras penas subsisten de la caridad (51, 55), los moribundos (57, 60,61) y, una vez más, los muertos (50, 52, 63, 64). Al tiempo, la parte crítica, la denuncia de los especuladores que se enriquecen a costa de los necesitados (54, 61). La última de las estampas de este grupo muestra el cuerpo semidesnudo de una joven mujer muerta siendo cargada en una carreta camino del cementerio (64), un triste final para la belleza.

 

Contra el bien general

La última parte de la serie, también denominada Caprichos enfáticos, va desde la estampa 65 hasta la 80. Estas últimas láminas debieron ser grabadas nada más finalizar la guerra, entre 1814 y 1815, pues su interpretación apunta a los diferentes aspectos de la represión y vuelta al absolutismo que supuso el regreso a España de Fernando VII, cuya máxima expresión es el Real Decreto de 4 de mayo de 1814: “Conformándome con las decididas y generales demostraciones de la voluntad de mis pueblos, y por ser ellas justas y fundadas, declaro […] aquella constitución y tales decretos nulos y de ningún valor ni efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos, y se quitasen de en medio del tiempo. […] Y como el que quisiese sostenerlos, y contradixere esta mi real declaración, tomada con dicho acuerdo y voluntad, atentaría contra las prerrogativas de mi soberanía y la felicidad de la nación, y causaría turbación y desasosiego en mis reynos, declaro reo de lesa Magestad a quien tal osare o intentare, y que como a tal se le imponga la pena de la vida, ora lo execute de hecho, ora por escrito o de palabra”. A diferencia de las estampas anteriores, más narrativas, en estas últimas regresa al lenguaje alegórico que ya había utilizado en los Caprichos, y que a partir de este momento, en los últimos años de vida del artista, va a constituir una constante en su obra que desembocará en los Disparates y en las Pinturas Negras. Probablemente la actualidad de los temas tratados –la lucha entre serviles y liberales y la represión de éstos, la reinstauración de la Inquisición y la abolición de la Constitución liberal de 1812– motivaron, además del lógico desencanto del artista, puesto de manifiesto en la creación de imágenes sombrías, la utilización de un lenguaje visual críptico y ambiguo, en el que las ideas críticas al gobierno absolutista no resultasen demasiado explícitas y por tanto comprometedoras para el artista. Pero también está el sentido grotesco de las imágenes, una constante que se mantendrá en su obra posterior, donde el hombre pierde su condición humana, animalizándose a consecuencia de sus acciones. La fuente de este lenguaje alegórico radica en el libro de Casti, Los animales parlantes, donde se critica a modo de fábula animal, al poder corrupto que acaba con la libertad. En esta animalización o deshumanización, lobos, vampiros, buitres, búhos y otros seres monstruosos a medio camino entre el hombre y el animal, reprimen y acaban con la vida de los hombres.

La visión que ofrecen estas estampas no es alentadora. Una de ellas (69) muestra a un cadáver escribiendo sobre una hoja la palabra “Nada”, expresión extrema de la inutilidad del sacrificio y de los frutos de la guerra. Sin embargo, el final de la serie no es absolutamente desesperanzador como podría indicar el título de Murió la verdad (79), ya que poco después Goya incluyó dos estampas más que revelan un atisbo de esperanza: Si resucitará(80) y Esto es lo verdadero (82), donde la Paz y el Trabajo se sobreponen a la Guerra.

 

Epílogo

Más de 50 años tuvieron que pasar desde su finalización para que el público conociese esta obra. Hasta entonces sólo el estrecho círculo que formaban sus descendientes y los primeros aficionados y coleccionistas de su obra había tenido acceso a las escasas pruebas estampadas en época del artista. Pero en 1863, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid publicará por primera vez las recién adquiridas láminas. En esta fecha los criterios estéticos de estampación eran ligeramente distintos a los de la época de Goya. Mediante la estampación artística, practicada en esos años, se buscaba igualar los tonos de la composición, suprimiendo los fuertes contrastes existentes entre blancos y negros –intencionadamente buscados por Goya con fines expresivos–, y marcando solamente aquellos que considera oportunos el estampador, quien en estos momentos goza de gran autonomía en el trabajo a falta del artista. Aparecen, así, unas veladuras obtenidas al dejar y extender tinta con la tarlatana sobre la lámina. Pero en descarga de las críticas que pudieran hacerse al estampador de la primera edición por haber modificado y alejado de las intenciones estéticas y expresivas de Goya, hemos de aclarar que las estampas del taller de Goya –las pruebas de estado y las definitivas a las que nos hemos referido anteriormente– le eran desconocidas, no teniendo por tanto otra referencia que la del gusto imperante en ese momento, y la práctica habitual en la estampación de aguafuertes en aquellos años.

El resultado es que la primera edición de la Academia modifica sustancialmente los aspectos formales de la obra y consecuentemente sus valores expresivos y significativos. Esta es la razón por la que para apreciar en todo su rigor la serie haya que recurrir a las pruebas de estado o al ejemplar completo que regaló a su amigo Ceán.

Sin embargo, la edición académica ha sido la canónica y la única conocida por el público, reproducida en innumerables ocasiones y la que ha guiado a la mayor parte de los estudiosos a la hora de hacer sus interpretaciones, que en resumen van de lo particular del análisis de cada imagen en el contexto de su tiempo, a su interpretación como expresión del rechazo de la violencia que alberga el ser humano y de sus funestas consecuencias.

Mirar y leer los Desastres da ocasión al lector para reflexionar sobre una de las más intensas y emocionantes obras que en el grabado universal se han producido. Los acontecimientos vividos durante la Guerra de la Independencia llevaron a Goya a crear una serie en la que el artista mostró una mirada escéptica ante las justificaciones de la guerra y absolutamente independiente. Eliminó todo lo superficial y anecdótico, logrando unas escenas que han trascendido el paso del tiempo, y por ello los Desastres de la guerra siguen desgraciadamente vigentes, pues los actuales conflictos armados se reviven en las citadas estampas en toda su intensidad. Por esta capacidad de reflejar el horror de cualquier guerra, los Desastres son uno de los alegatos más contundentes que jamás se han hecho contra la violencia. De este modo, y como ocurre con gran parte de la obra de Goya, su valor radica no solo en sus cualidades puramente formales, sino también, y no en menor grado, en sus valores morales.

J.M. Matilla, “Los Desastres de la guerra de Francisco de Goya. Una mirada independiente”, en Nghê Thuât thòi Chiên Tranh. Arte en tiempos de guerra. Art in Times of War. Francisco de Goya y Lucientes, Hanói: Vietnam Fine Arts Museum; Madrid: España Cooperación Cultural Exterior, 2008, p. 39-45.

 

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