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Aula virtual – vídeo recomendado 7: Los Médici, El Magnífico

La dinastía Médici llegaría a su máximo esplendor a través del nieto de Cosimo, Lorenzo, llamado El Magnífico, su aporte a la humanidad lo convertiría en una pieza clave para el Renacimiento, fue el mecenas por excelencia, se rodeó de los artistas e intelectuales más grandes de todos los tiempos, gran diplomático, hábil banquero, sobrevivió los ataques de sus enemigos, incluido el Papa en la Conspiración de los Pazzi, un cobarde intento de asesinato que casi acaba con Lorenzo siendo asesinado su hermano Giuliano, sus partidarios se vengan de forma inmediata de aquellos que están en contra de la familia Médici. Con su refuerzo en el poder, Lorenzo se entrega a la revolución creativa concebida por su abuelo. Algunos de los genios más importantes, que el mundo jamás ha conocido, florecen bajo el poder de Lorenzo: Miguel Ángel, Botticelli, Leonardo Da Vinci entre otros. Florencia se declara capital cultural del mundo. Pero aparece un contragolpe, un joven monje llamado Savonarola carga públicamente contra la decadencia y maldad de la ciudad. Cuando Lorenzo muere en 1492, su familia es conducida fuera de la ciudad y Savonarola lleva a Florencia hacia la furia de la purificación fundamentalista. Obras de arte de incalculable valor como cuadros, libros, esculturas, ciencia, filosofía, etc, fueron destruidas en la ahora infame “hoguera de las vanidades”, la historía le recordará por este abominable acto pero a Lorenzo se le recordará por haber sido, El Magnífico.

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Aula virtual – video recomendado 6: Los Médici, el origen de una dinastía

El ciclo «Los Pilares de Arte Moderno» nos explica a través de la obra de Velazquez, Rembrandt, Rafael y Tiziano el porqué su obra marcaría los cimientos del arte moderno que daría paso mas tarde al arte contemporáneo. En el siguiente ciclo se enfoca en el origen de la influencia de ellos que fue la Escuela Florentina iniciada en la Italia pre-renacentista y llegaría a la cúspide en pleno renacimiento de la mano de la familia más influyente de la historia, Los Médici.

Este documental describe el origen y ascenso del patriarca de esta familia, Cosimo de’ Medici (Cosme en español) y su época. Su padre Giovanni de’ Medici inicia la dinastia creando una fortuma de incalculabe valor a través del negocio bancario llegando a ser el más grande del mundo hasta entonces, reyes, príncipes y papas eran sus clientes estableciendo su imperio económico en el corazón de la República de Florencia llevando a esta ciudad a la cima cultural dejando el mayor legado de la arquitectura occidental desde tiempos remotos, nacería una explosión de aprendizaje clásico y pensamiento creativo. Florencia florece como una nueva Roma.

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Aula virtual – vídeo recomendado 5: Tiziano, maestro de la forma abierta

Queremos compartir nuestra satisfacción con el Aula virtual que ya ha cumplido un mes de vida y con resultados muy buenos tanto en la academia Online como el apoyo teórico audiovisual que están siguiendo y compartiendo alumn@s y amig@s de la escuela, lo marca un hito en lo que se refiere a difusión cultural por parte nuestra y no sería posible gracias a ustedes y a la tecnología.

Hoy presentamos al cuarto y último invitado, Tiziano (1476-1576), maestro de la forma abierta quien cierra el ciclo: Pilares del Arte Moderno.

Conocido por su pincelada decidida, enérgica y muy expresiva, por revolucionar la composición oficial y abrir todos los límites del lienzo. Tiziano, fue quien llevo a la cúspide a la escuela veneciana. Manejaba como nadie las composiciones asimétricas y sin jerarquía. Muchas de las piedras fundadoras de su estilo, fueron labradas desde las ideas del gran maestro Giovanni Bellini, tras su muerte, Tiziano las evolucionó y continuó modernizando durante toda su vida.

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Aula virtual – Video recomendado 4: Pilares del arte moderno: Rafael

Un nuevo episodio del ciclo: Pilares del Arte Moderno, ya conocemos a dos: Rembrandt (claroscuro) y Velázquez (color-valor) como la influencia de el Caravaggio sobre la obra de ambos.

Nuestro tercer invitado es el máximo exponente de la escuela de Roma, Rafael di Sancio (Urbino, Italia 1483-1520 Roma, Italia), este artista llevaría a su máxima expresión la Forma cerrada: Se define así a la composición en que todos los elementos tienen su contorno definido por una línea ininterrumpida en todo su perímetro que la separa perfectamente del fondo.


Su genio apoyado de una técnica perfecta heredera de la Roma clásica más la fuerte influencia de la escuela de Florencia elevó a este artista a lo mas alto del Renacimiento y de la historia del arte aportando e influyendo a generaciones de artistas como en el Barroco a Caravaggio o a Ingres en el Neoclasicismo 250 años después de su muerte.

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Aula virtual – Video recomendado 3: Diego de Velazquez o el realismo salvaje

Este documental sobre Diego Velázquez, se presenta al artista constantemente en busca de una verdad humana, este documental se propone descubrir la singularidad del «pintor de pintores» y revolución artística y estética que Diego Velázquez causó en un viaje de investigación. El narrador es un joven de veinte años, Marco, estudiante de cine. Su voz y sus impresiones de la obra de Velázquez constituyen el eje central, que no se centran en la película camino demasiado lineal a través de la obra del maestro español del siglo XVII

  • Título original    Diego Velazquez ou le réalisme sauvage (TV)
  • Año                    2015
  • Duración            52 min.
  • País                   Francia Francia
  • Dirección           Karim Aïnouz
  • Guion                 Karim Aïnouz, Marcelo Gomes, Yves Nilly
  • Música               Burak Özdemir
  • Fotografía          Ali Olay Gözkaya
  • Reparto              Documentary
  • Productora         Arte France / Les Poissons Volants
  • Género               Documental | Pintura. Mediometraje. Telefilm
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Claudio Bravo Camus, el genio al que el hiperrealismo se le quedaba corto

La Vanguardia, REDACCIÓNBARCELONA

Google homenajea al pintor chileno el día que hubiera cumplido 83 años

Claudio Bravo Camus, el genio al que el hiperrealismo se le quedaba corto
Claudio Bravo en su estudio de Tánger, en Marruecos, junto a su obra en proceso ‘La Última Cena’ (Facebook Claudio Bravo/ Massimo Listri)

“Te morirás de hambre, serás un fracasado, un vagabundo”. Con estas palabras Tomás Bravo intentó desmotivar a su hijo en la juventud para que dejara la pintura y buscara otra forma de ganarse la vida. Por fortuna Claudio Bravo Camus (Chile, 1936 – Marruecos, 2011) ignoró a su progenitor y se convirtió en uno de los pintores que mejor controlaban el hiperrealismo, aunque él prefería decir que era superrealista.

Claudio Bravo Camus nació tal día como hoy de hace 83 años en Valparaíso y con esa excusa el gigante Google ha querido rendirle un homenaje dedicándole un doodle. El famoso buscador ha cambiado sus letras de portada por unas inspiradas en una obra del chileno, los paquetes misteriosos envueltos en papel y atados con un cordel.

Google le ha dedicado un doodle a Claudio Bravo Camus
Google le ha dedicado un doodle a Claudio Bravo Camus (Google)

Este genio de los pinceles empezó a adentrarse en el mundo del arte desde niño imitando obras de Vermeer, Fra Angelico y Baldovinetti, tal y como recoge su biografía. Fue autodidacta y con solo 17 años ya estaba exhibiendo sus pinturas en una famosa galería de Valparaíso.

Bravo Camus fusionó la técnica clásica de los pintores barrocos españoles con un toque de surrealismo al estilo de Salvador Dalí. En ocasiones se le comparaba con los pintores fotorrealistas por su perfeccionismo a la hora de retratar cualquier cosa, desde personas a cajas de cerillas, verduras, cascos de moto o productos de limpieza. Lo que hacía especial al chilero era que no basaba sus lienzos en fotografías, prefería fiarse más de su vista: “El ojo ve mucho más que la cámara: medios tonos, sombras, pequeños cambios en el color o la luz”.

Before the Game, 1983
Oil on Canvas
Ver imagen en Twitter
En la década de los 60 se animó a cruzar el charco y se instaló en España. Primero Barcelona y después en Madrid. Fue ganando fama hasta el punto de que había lista de espera de gente que quería ser retratada por él. Entre sus clientes más destacados había miembros de la familia del dictador Francisco Franco y los líderes filipinos Ferdinand e Imelda Marcos, no tuvo problemas en esa época por ser extranjero y homosexual declarado.

 

Claudio Bravo Camus podía presumir de haber realizado 50 exposiciones centradas en su persona, además de otras tantas junto a otros artistas. Sus obras están presentes aún en una treintena de museos del mundo y en el año 2000 los reyes Juan Carlos I y Sofía le impusieron la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio.

Marjana amarillo (detalle)
Óleo sobre lienzo [2008]
Ver imagen en Twitter
Tras aburrirse de tanta fama quiso aislarse en el desierto marroquí y se compró una mansión en Tánger en 1972. Allí amplió su repertorio a retratos y paisajes de animales. En 2008 se mudó a Tarudant donde finalmente falleció tres años después. Murió rodeado de sus sirvientes y sin familia a causa de un ataque de epilepsia que le causó dos infartos.
Claudio Bravo murió a los 74 años en MarruecosClaudio Bravo murió a los 74 años en Marruecos (Facebook/ Claudio Bravo)
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Vida de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos por Giorgio Vasari

Giorgio Vasari (Arezzo30 de julio de 1511Florencia27 de junio de 1574) fue un arquitectopintor y escritor italiano.

Considerado uno de los primeros historiadores del arte, es célebre por sus biografías de artistas italianos, colección de datos, anécdotas, leyendas y curiosidades recogidas en su libro Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos (Le vite de’ più eccellenti pittori, scultori, e architettori italiani, da Cimabue insino a’ tempi nostri 1550; segunda edición ampliada en 1568). Se le atribuye el haber acuñado el término Renacimiento.

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Pieter Lastman (1583 – 1633)

Fuente: Wikipedia
Pieter Lastman (Ámsterdam,1 1583 – 1633) fue un pintor holandés de la época barroca. Se recuerda a Lastman, sobre todo, porque entre sus alumnos estuvieron Rembrandt (hacia 1622-1623) y Jan Lievens.
Pieter Lastman era hijo de un correo, que fue despedido en 1578 porque siguió siendo católico. Su madre apreciaba grandemente la pintura. Su aprendizaje se produjo con Gerrit Sweelinck, hermano de Jan Pieterszoon Sweelinck y que, a su vez, había sido aprendiz de Cornelis van Haarlem; por esta vía llegan a su obra las influencias de la antigua escuela de pintura de Haarlem. Pero tuvo mayor importancia el viaje que hizo, aproximadamente entre 1604 y 1607, a Italia. Allí descubrió la obra de Caravaggio (lo mismo que los pintores de la Escuela de Utrecht unos pocos años más tarde), de los Carracci y de Adam Elsheimer, quien le influyó en el paisaje y el modelado de las figuras. De vuelta a Ámsterdam, se trasladó con su madre a Sint Antoniesbreestraat, viviendo cerca del Geurt van Beuningen. Lastman no se casó nunca, aunque estuvo prometido con la hermana de Gerbrand Adriaensz Bredero. Debido a su salud, Lastman se fue a vivir con su hermano en 1632.

Debido a que Rembrandt nunca visitó Italia, es muy probable que recibiera la influencia del caravagismo (por ejemplo, en el claroscuro) a través, principalmente, de Lastman.

Obra

Lastman cultivó el género de la pintura de historia, con temas mitológicos (Juno descubriendo a Júpiter con Ío) y bíblicos. Presenta paisajes inspirados en la Antigüedad clásica. En sus cuadros, Lastman prestó gran atención a las caras, manos y pies.

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The Arnolfini portrait: the artist’s alterations.

Captura

A composite infrared reflectogram of The Arnolfini Portrait and many details from it showing the artist’s alterations are presented and discussed; some are

The Arnolfini Portrait – THE NATIONAL GALLERY BULLETIN – PDF

National Gallery Technical Bulletin Volume 16, 1995

The Infra-red Reflectograms of Jan van Eyck’s Portrait of Giovanni (?) Arnolfini and his Wife Giovanna Cenami(?)

Rachel Billinge and Lorne Campbell

4  In 1954 Martin Davies published and discussed infra-red photographs of Jan van Eyck’s ‘Portrait of Giovanni (?) Arnolfini and his Wife Giovanna Cenami (?)’ (NG 186) (note 1); these have attracted a considerable amount of comment from subsequent writers (note 2), for they reveal a great deal of underdrawing and a surprising number of alterations. A composition of seemingly immutable perfection has been created to a large extent by trial and error on the panel itself. There can be no real doubt that Jan van Eyck executed the underdrawing and was himself responsible for all the alterations, just as it appears certain that he painted, without the help of assistants, every significant part of the picture. Infra-red reflectograms made in 1994 (Figs. 1–14) reveal a great deal more of the underdrawing and many more changes (note 3). They provide a basis for re-examining the genesis of this composition.

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The drawing is executed in a liquid medium using a brush (note 4). In some places the fluid nature of the drawing material is particularly clear since pools of paint, which collect at the end of brushstrokes when a loaded brush is lifted from the surface, can be seen (Fig. 2).

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The figures, the main architectural elements of the room and major pieces of furniture such as the bed are all outlined. Van Eyck has used a complex system of hatched brushstrokes to indicate areas of shadow. In flat areas such as the back wall and the floor between the figures, the strokes are roughly parallel and tend to slant down from right to left (Figs. 3 and 4). In other areas such as the bolster and the bedspread (Fig. 9) the direction of the brushstrokes varies, giving a suggestion of volume, while the intensity of the overlapping lines indicates the depth of the shadow. A similar system is used in the underdrawing for the heads (Figs. 5 and 6) but on a much finer scale.

 

The drawing in the green drapery is simpler and employs a more formulaic system of fold lines and short hatching strokes (Fig. 7). This drawing seems, in a way, more careful and precise than that of the background drapery. The hatching is delicate and once again subtleties of volume and shadow are indicated by the direction and intensity of the strokes. In contrast the fold lines and the outline of the hem (Fig. 8) are bolder, seemingly coarser lines than those seen elsewhere in the underdrawing.

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It is not particularly unusual to find that small details such as the oranges, the beads and the two pairs of shoes are not drawn, but more surprisingly, no underdrawing could be found either for the dog or for the chandelier (Figs. 3 and 4). In both these areas brushstrokes typical of the general underdrawn hatching of shadows can be seen crossing the forms, which suggests that the surface paint is being successfully penetrated.

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Numerous changes occur in both figures. Arnolfini’s hat was drawn a little higher and the shape was changed slightly during painting when the brim was enlarged over the wall and the crown was extended sideways. Rather more important: Arnolfini was first drawn with his eyes higher than they were finally painted, and looking more to his left. The drawing for his nose and mouth is also above the painted features (Fig. 5 and Plate 2). His wife also shows changes in the face (Fig. 6 and Plate 3). Her eyes were drawn lower and slightly to her left, and her gaze has shifted towards her husband. Her nose and mouth are less changed. It is interesting to note that the shift of her eyes must have been a fairly late change. The very fine, delicate hatching which indicates the shadows in her face has been completed with respect to the drawn eyes. The eyelids and sockets for the painted eyes are not drawn. The change to her husband’s head seems to have been made at an earlier stage since the new positions for all the features are drawn and the hatching of the shadowed areas gives form to the second head.

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The shift in position of Arnolfini’s right hand was clearly visible in the old infra-red photographs but the reflectogram now reveals the re-drawing of the whole arm that resulted from this change (Fig. 10 and Plate 4). Both his shoulders have been moved down. On his left there are two drawn contours above the final position (which is also drawn). The reflectogram in the area of Arnolfini’s feet shows further changes (Fig. 12 and Plate 5). There are three distinct versions of each foot: a drawn outline, a painted foot that was painted out, and the final painted foot. The drawn feet are further apart than the final position of the feet. The length of the skirt was drawn shorter and underdrawn hatching which relates to the floor can be seen beneath the paint of the fur edging. Fewer changes have occurred in the figure of Arnolfini’s wife. The top of her head was drawn slightly lower and the white paint of the veil extends slightly over the red of the bed curtain as a result. Her left hand was originally drawn with the fingers rather awkwardly angled downwards (Fig. 13). The thumb of her right hand was drawn sticking out parallel to Arnolfini’s (Fig. 11), while his fingers curl further around his wife’s hand in the drawing.

 

In the background the most significant change is the mirror. The drawing shows a larger mirror with only eight segments in the frame, each of which clearly has a roundel (Fig. 14). The bench and chair from which the brush hangs were altered at quite a late stage; red paint from a higher back to the bench lies under the grey wall beneath the mirror, while the tall wooden chair is painted over the wall and is not drawn. A brush, larger than the painted one, was drawn higher and nearer the mirror, apparently hanging from the wall. The carpet was drawn shorter and has been extended forwards across underdrawing for the floor to meet the hem of the green dress. The chest on which the oranges lie has a more ornate scalloped opening at its base in the underdrawing.

 

Finally, there are changes in the architecture. The cross-bar in the window seems to have been drawn lower. The shutters on both sides were originally drawn to match the lower position of the cross-bar. The dark shadow in the reflectogram near the top of the window is more of a problem to interpret. The underdrawn lines run parallel to the painted ceiling joists and can be read as a continuation of the ceiling. This seems improbable since it would have made the ceiling lower and Arnolfini unusually tall. It is more likely that the lower window required an area of blank wall above it meeting the ceiling joists in the region of the dark line which crosses the painted shutter, and that the horizontal bottom edge of the dark area marks the top of the drawn shutter.

 

It is perhaps helpful to describe the under-drawing as it was before Jan van Eyck began to paint. An object in an octagonal frame, presumably a mirror, and a large brush hung on the wall above a higher and longer bench. The beads, the chandelier, and the chair, with all its carved ornament, were not present. Arnolfini, who had a very much larger face and looked towards his wife, presented the palm of his right hand and grasped his wife’s hand more firmly with his left. His garment was shorter and he stood with his feet further apart. His wife had a smaller face and looked downwards. The dog and the two pairs of shoes were not present. The painted signature and date cannot have been conceived until the ten-sided mirror-frame and the chandelier had been executed. There are no traces of ruled guide-lines for the signature, which, moreover, is not horizontal but rises from left to right.

 

The most remarkable changes are perhaps those in the heads and bodies. Though Jan van Eyck’s people look perfectly convincing, he generally manipulated their appearances quite considerably and his techniques of distortion for men were different from those he applied to women. Arnolfini has a very large head and rather large hands, which agree in scale with his face but not with his arms. His shoulders are extremely narrow and the whole upper part of his body is severely diminished. Even if he must have had an extraordinary nose and nostrils, he does not seem to have been strikingly unusual in appearance but has merely undergone the same processes of distortion which Jan applied in all his portraits of men. In his images of women, Jan again enlarges the heads; and the arms and shoulders are still shrunken. The faces, however, tend to be small in relation to the heads. While he diminishes the cranium and forehead of a man, he enlarges the forehead of a woman. Women shaved and plucked their hair to achieve the high foreheads that were considered marks of beauty. ‘Ce front poly’ was the first of her vanished charms regretted by La Belle Heaumière in François Villon’s poem of 1461/2. Her list constitutes an accurate description of van Eyck’s portrait, and indeed of his idealised Virgins (note 5):

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‘Cheveux blons, ces sourciz voultiz,

Grant entreuil…

Ce beau nez droit, grant ne petiz,

Ces petites joinctes orreilles,

Menton fourchu, cler viz traictiz,

Et ces belles levres vermailles’

 

Arnolfini’s wife has, like her husband, a small thorax and arms, though her hands are long and elegant. Her thumbs are impossibly long. It would appear that van Eyck has slightly distorted her features to make them conform more closely to contemporary ideals of beauty and that he has manipulated the proportions of both figures in order to stress the heads and hands.

 

What is very striking is that the first drawing of the heads of Arnolfini and his wife are even more distorted than the painted heads. His eyes and his mouth are higher and larger, his face is much bigger; her eyes are lower and her forehead is impossibly high. It is puzzling that Jan’s drawn portraits should be more distorted than his painted portraits. His one surviving portrait drawing on paper is the silverpoint of Cardinal Albergati (Dresden, Kupferstich-kabinett), which, with its elaborate colour notes, was certainly made from life. There the head is much more distorted than the painted portrait that was based upon it (Vienna, Kunsthistoriches Museum) (note 6). In the drawing, by instinct or by design, Jan has diminished the cranium and enlarged the features, whereas in the painting the distortions are rather less pronounced. The Arnolfini heads have undergone parallel transformations, from very distorted initial underdrawing to less radically distorted painting.

Arnolfini’s head is turned slightly towards his wife but his nose and ear are seen almost frontally, as was the larger, underdrawn nose, possibly in an effort to make the nose, and particularly the nostrils, look less grotesque. The painted features are still rather too large for the face, and the face is still too large for the head and body. His wife, in contrast, has better proportioned features but her eyebrows, drawn and painted, are impossibly high, and her nose, drawn and painted, is turned further into profile than the rest of her head. Such minute adjustments in the heads allowed van Eyck to represent each of his subjects’ features in its most characteristic and recognisable form; by such means, without doubt, likeness is enhanced.

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In the underdrawing, Arnolfini’s right hand must have looked rather forbidding. Once it had been decided to show in the mirror reflections of the two visitors, it may have seemed imperative to turn the hand so that his gesture was more welcoming. At the same time, perhaps, his glance was turned away from his wife and towards the visitors. The lengthening of his garment and the changes in the positions of his legs would have made him look very much less ungainly (note 7).

It has often been argued that many of the details in the portrait have symbolic significance (note 8). Most of these details – the dog, the discarded shoes, the chandelier, the single lighted candle, the oranges, the beads, the image of Saint Margaret – turn out not to have been underdrawn but to have been put in at rather a late stage. It can no longer be maintained that van Eyck was working to a symbolic programme carefully elaborated in advance. The theory that the painting tells a story, that it is more than a portrait, needs to be reconsidered. The many alterations must also indicate something about the relationship between van Eyck and Arnolfini, who would have been in contact both in Bruges and at the Burgundian court. The two men may have been friends; the fact that van Eyck painted another portrait of Arnolfini (Berlin, Staatliche Museen; Fig. 15) suggests that they were (note 9). The double portrait may not have been commissioned in the usual way; it could even have been a gift from Jan to Arnolfini. If the Arnolfini commissioned and paid for their portrait, they must have been in constant contact with van Eyck, to propose, or to be consulted over, every detail. While much remains to be discovered about the double portrait and about Jan van Eyck’s working procedures, the new evidence of the infra-red reflectograms must be taken into account in any future investigations of the painting.

Acknowledgement

The authors wish to thank David Saunders for his work in combining the infra-red and colour images published in this article. The technique is described in detail on pp. 61–5.

Note

Rachel Billinge is Leverhulme Research Fellow in Infrared Reflectography at the National Gallery. Lorne Campbell, Reader at the Courtauld Institute of Art, holds a British Academy Research Readership in order to work on the new Catalogue of the Early Netherlandish School pictures. The painting was examined during the systematic technical survey of all the pictures undertaken in connection with the preparation of the catalogue.

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Joseph Solomon (1860-1927)

Joseph Solomon RA (16 September 1860 – 27 July 1927) was a British painter, a founding member of the New English Art Club and member of the Royal Academy.

Solomon’s family was Jewish, and his sister, Lily Delissa Joseph (née Solomon), was also a painter. He made an important contribution to the development of camouflage in the First World War, working in particular on tree observation posts and arguing tirelessly for camouflage netting.

Born in London in 1860, Solomon studied at various art schools, sequentially, Heatherley School of Fine Art, the Royal Academy Schools, the Munich Academy, and École des Beaux-Arts (under Alexandre Cabanel). Solomon also studied separately under Rev. S. Singer.[3][4] He exhibited his first works as early as 1881, and showed at the Royal Academy, the New Gallery, and the Society of British Artists.[3] In 1886, he became one of the founding members of the New English Art Club. In 1896, he became an associate of the Royal Academy, with full membership following in 1906, one of the few Jewish painters to do so.[3][5] He joined, and became president of, the Royal Society of British Artists in 1919.

Art

Samson (1887)
Solomon’s painting was grounded in his influence from his teacher Alexandre Cabanel, but was also influenced by Frederic Leighton and Lawrence Alma-Tadema. Solomon painted mainly portraits to earn a living, but also painted dramatic, theatrical scenes from mythology and the bible on large canvasses. These scenes include some of his more popular paintings. One of Solomon’s most popular works was Samson (1887), depicting a scene from the biblical story of Samson and Delilah. This painting was praised for its use of multiple male nudes in active poses. Samson is one of few Solomon paintings on regular display, at the Walker Art Gallery in Liverpool. Some other Solomon paintings that have received significant attention include Ajax and Cassandra (1886, illustration, right) and The Birth of Love (1896).

Solomon became well known as an innovative portrait artist by the time he painted Mrs Patrick Campbell as ‘Paula Tanqueray’ (1894), her role in Arthur Wing Pinero’s The Second Mrs Tanqueray, and went on to paint a number of portraits of well-known people, including the architect Sir Aston Webb, and later in life, the royals King George V, Queen Mary, and Prince Edward (later King Edward VIII). Solomon was also in demand as a book illustrator, particularly adventure books. In 1914, Solomon authored The Practice of Oil Painting and Drawing.

Camouflage

A British Mark I tank with the Solomon camouflage scheme
During World War I, Solomon was a pioneer of camouflage techniques. Having originally signed-up at the start of the war as a private in the United Art Rifles, a home defence corps, he promoted his ideas on camouflage, initially in the press and then directly to senior army officers.

In December 1915, General Herbert Plumer arranged for Solomon to visit the front lines and investigate techniques in use by the French. His ideas were accepted, and he was asked to set up a team to start the production of camouflage materials in France. On 31 December 1915, General Haig, Commander-in-chief of the British forces in France, instructed that Solomon be given the temporary rank of Lieutenant-Colonel to enable him to carry out his new duties.

The new unit’s first task was the design of armoured observation posts disguised as trees, following the pioneering work of the French Section de Camouflage led by Lucien-Victor Guirand de Scévola. The first British tree observation post was put up on 22 March 1916. Solomon was effective at the artistic and technical tasks of designing trees and nets, but not as a commander. He was replaced in March 1916, instead becoming a technical advisor, a role that suited him better. In May 1916, he was sent to England to help develop tank camouflage. Solomon doubted that tanks could be effectively camouflaged since they cast a large shadow. Instead, he argued for the use of camouflage netting, with which he gradually became obsessed, claiming that the Germans were hiding huge armies under immense nets. Camouflage netting was at first considered unimportant by the army; it was not manufactured in large quantities until 1917. Eventually, in 1920, he published a book, Strategic Camouflage, arguing this case, to critical derision in England but with some support from German newspapers.

In December 1916, Solomon established a camouflage school in Hyde Park[13] which was eventually taken over by the army.

Family life

Solomon’s daughter, Iris, was married to Ewen Montagu, one of the «brains» behind Operation Mincemeat in World War Two.

Solomon was an uncle of the American playwright Moss Hart.

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Edward Okuń (1872–1945)

From Wikipedia, the free encyclopedia

Edward Okuń (1872–1945) was a Polish freemason and Art Nouveau painter. He painted landscapes, portraits, designed covers and llustrated magazines, including the German magazine «Jugend».

Biography

Okuń was born in 1872 to a noble family and was orphaned by his father and mother. He grew up with his grandparents on the maternal side. After inheriting a large fortune, he soon began drawing lessons with great painters. In 1891 he studied at the Warsaw School of Drawing. From 1891-1893 he studied under the direction of Isidore Jablonski and Jan Matejko at the Jan Matejko Academy of Fine Arts. He continued his studies in Munich and Paris. In 1897 Okuń went to study with Simon Hollósy who founded the artists’ colony in Nagybánya, Hungary. For the next 20 years he lived in Rome and also traveled to Sorrento, Amalfi, Capri, Venice, Padua, Ravenna, Florence and Siena. He participated in the life of the Polish art colony in Rome, and was co-founder of the Masonic lodge «Polonia».

Okuń returned to Poland in 1921 and settled in Warsaw. From 1925 he was a professor in the School of Fine Arts. He was a member of the Society of Polish Artists. Together with his friends founded a Masonic lodge called «Copernicus». He was vice-president of the Society for the Encouragement of Fine Arts. During the annual opening of the Salon Incentives he witnessed the assassination of the first president of Poland, Gabriel Narutowicz, by Eligiusz Niewiadomski and with one of the president’s aides, caught Niewiadomski.

During World War II he lived in Warsaw. After the Warsaw Uprising Okuń moved to Skierniewice, where he died in January 1945.

Art

In his paintings there are themes of a women with long, wavy hair in Renaissance dresses which his wife posed for. He made the front wall murals of his own house at the Old Town Square.

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Breve resumen del Postimpresionismo

Fuente: tom-historiadelarte.blogspot.com.es

EL POSTIMPRESIONISMO

van gogh
La noche estrellada. Van Gogh.

El impresionismo, con su afán por captar la luz del natural, había ido disolviendo las formas en su ambiente y todos los elementos del cuadro habían ido perdiendo volumen, dibujo y sentido del espacio. En los últimos años del XIX y principios del XX nos encontramos con unos pintores que partiendo del impresionismo, derivan hacia una pintura personal que anuncian algunos de los movimientos pictóricos más importantes del siglo XX. El postimpresionismo supone entre otras cosas una recuperación de la importancia del dibujo y de la preocupación por captar no sólo la luz sino también la expresividad de las cosas y de las personas iluminadas. su trascendencia para la evolución del arte es, si cabe, mayor que la de los pintores impresionistas.

Algunas características generales, con inclusión del pintor que mejor las representa:
– Interés por la construcción de la forma, el dibujo y la expresividad de los objetos y figuras humanas.
– Conciliación entre efecto volumétrico (conculcado por el fulgor luminoso impresionista que casi había desmaterializado las formas) y el gusto puramente estético (Cézanne).
– Concepción del cuadro a base de cuerpos rigurosamente geométricos (Cézanne)).
– Empleo de colores contrastantes para distendir y definir los planos y formas.
– Efectos pictóricos basados en búsquedas estructurales, espaciales y cromáticas.
– Utilización de colores puros con gran carga emotiva ( Van Gogh) y modulados (Gauguin)).
– Creaciones imaginativas a base de pinceladas cursivas que intentan expresar la angustia y el desconsuelo interior (V. Gogh).
– Interés por lo exótico (Gauguin) y los bajos fondos (Toulouse-Lautrec).
– Creación de composiciones simplificadas y estáticas, buscando la armonía de las masas cromáticas encerradas en perfiles bien ceñidos (Gauguin).

INFLUENCIAS
– De los impresionistas, el gusto por los contrastes de colores en Cézanne.- De Rubens, de los neoimpresionistas y de la estampa japonesa, el rico cromatismo, los colores puros y la cursividad fluyente de las formas en V. Gogh- De las culturas exóticas de Oceanía, el primitivismo en Gauguin.

Los pintores postimpresionistas
Paul Gauguin. Se inicia en el impresionismo con Pissarro; deja una vida confortable, familia, mujer e hijos y se instala pobremente en París y Bretaña y después se traslada a Tahití, donde pinta sus series de mujeres tahitianas. Destaca por el uso tan expresivo que hace del color con tonos fuertes, vivos y muchas veces arbitrarios que dispone en grandes planos delimitados por ritmos lineales curvos. Tiene dos temas preferentes: el mundo exótico de Tahití y el «primitivismo» de Bretaña. Su obra es preferente del simbolismo y su sentido del color influirá en los fauvistas y expresionistas. Renuncia a la perspectiva, suprime el modelado y las sombras e identifica la sensación de plano igual que en las pinturas japonesas.
Paul Cézanne. En su pintura se recupera el volumen gracias a la geometría, el dibujo y la definición de las formas mediante pinceladas que han sido llamadas constructivas; todo esto sin renunciar al color de gran intensidad mediante los contrastes y las sombras coloreadas. En sus cuadros se potencia el primer plano y realiza pequeñas distorsiones fruto de la utilización de más de un punto de vista (bodegones). Su pintura es el punto de arranque del cubismo y ha influido en coloristas como Matisse. Los jugadores de cartas, la montaña de Santa Vitoria..
Van Gogh. Se establece en Arlés entusiasmado por la luz de la Provenza pinta figuras y paisajes de formas serpenteantes y flamígeras que traducen su fuego interior. Es un apasionado del color como vehículo para expresar las frecuentes depresiones y angustias que padeció. Su pincelada es muy característica, sinuosa, cursiva y espesa; los colores son a veces agresivos con contrastes no frecuentes- amarillo sobre naranja-. Abre las puertas al expresionismo del XX. Autorretrato, Noche estrellada, La siembra,…
Toulouse-Lautrec. Nos refleja el ambiente de los salones nocturnos: bailarinas, cantantes y prostitutas son sus modelos. En su técnica el dibujo, la captación del movimiento y la carga irónica y caricaturesca es esencial. Fue el impulsor del cartel. En sus obras, destaca: Moulin Rouge.

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Arnold Böcklin (1827-1901)

Fuente: Wikipedia

Arnold Böcklin (16 de octubre de 1827, Basilea – 16 de enero de 1901, Fiesole) fue un pintor suizo encuadrado en el movimiento artístico del simbolismo de gran influencia en el posterior movimiento surrealista.

Vida y arte

Estudió en Düsseldorf, donde conoció a Ludwig Andreas Feuerbach. Aunque comenzó como un pintor de paisajes, sus viajes a Bruselas, Zúrich, Génova y Roma le expusieron al arte renacentista y a la atmósfera del Mediterráneo, lo cual condujo a una inclusión de figuras mitológicas y alegóricas en su obra.

En 1866 residió en Basilea, en 1871 en Múnich, en 1885 en Hottingen (Suiza) y al final de su vida en Fiesole, cerca de Florencia.

Influido por el romanticismo, manteniendo muchos nexos con la obra de Caspar David Friedrich y así netamente simbolista, pero dentro del estilo del art nouveau, sus obras bosquejan figuras fantásticas, mitológicas, bajo construcciones provenientes de la arquitectura clásica (que revelan a menudo una obsesión con la muerte), creando un mundo extraño, de fantasía.

Böcklin es conocido sobre todo por sus cinco versiones de La isla de los muertos, que en parte evoca al Cementerio inglés de Florencia, cerca de su estudio y donde había enterrado a su hija pequeña María.

Legado

El juego de las olas (detalle),1883, óleo sobre lienzo, 180,3 x 237,5 cm,Neue Pinakothek de Múnich

Böcklin ejerció su influencia sobre los pintores surrealistas como Max Ernst, Salvador Dalí y Giorgio de Chirico.

Otto Weisert diseñó un tipo de letra art nouveau en 1904 y lo llamó “Arnold Böcklin” en su honor. El diseño usa rizomas que cuelgan de muchas de las letras mayúsculas y a lo largo de la parte superior de las minúsculas v hasta y.

El tipo de letra Böcklin fue más tarde objeto de apropiación por el movimiento hippy y su influencia puede verse también en la obra de ilustradores de los años 1970 como Roger Dean. El artistastuckista Paul Harvey también usa este tipo de letra en su obra.

Las pinturas de Böcklin, en especial La isla de los muertos, inspiró a varios compositores tardo-románticos. Rachmaninov y Heinrich Schülz-Beuthen compusieron poemas sinfónicos inspirados por ella, y en 1913 Max Reger compuso un conjunto de Cuatro poemas tonales según Böcklin de los cuales el tercer movimiento es La isla de los muertos (Los otros son El ermitaño tocando el violín, El juego de las olas y Bacanal).

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Anders Zorn (1860-1920)


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Anders Leonard Zorn (n. Mora, Dalarna; 18 de febrero de 1860 — f. íb.; 22 de agosto de 1920) fue un pintor impresionista, escultor y grabador sueco.
Nació en Mora, Dalarna, hijo natural de una campesina sueca, Grudd Anna Andersdotter y un cervecero alemán, Leonhard Zorn. No llegó a conocer a su padre y fue criado por sus abuelos. Comenzó a estudiar en 1872 en la escuela de Enköping. Tres años después, en 1875, se matriculó en la Academia de las Artes de Estocolmo, donde estuvo estudiando hasta 1880. El mismo año que acabó sus estudios conoció a Emma Lamm, luego conocida como Emma Zorn (1860 – 1942, Mora), que provenía de una acaudalada familia y con quien se casó en 1885.

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Valentin de Boulogne (Coulommiers, 1591 – Roma, 1632)

vbValentin de Boulogne, cuyo verdadero nombre era Jean Valentin, (Coulommiers, 1591 – Roma, 1632), fue un pintor francés de la época barroca, seguidor del caravaggismo.

Índice

Valentin nació en Coulommiers. Se cree que marchó a Roma en 1612, aunque la primera mención específica a él en Italia es en el Stati d’anime del año 1620, cuando estaba viviendo en la parroquia de Santa Maria del Popolo.
En Italia, recibió la influencia de Michelangelo Merisi da Caravaggio y Bartolomeo Manfredi, y estudió con Simon Vouet. Entró a formar parte de un grupo de pintores nórdicos llamado «Bentvögel», que tenía por lema: «Por Baco, el tabaco y Venus». De esta manera entró en contacto con los ambientes populares de la Ciudad Eterna, que representó en sus cuadros costumbristas. Falleció en Roma.

Obra

Se considera a Valentin de Boulogne como el más destacado caravagista francés. Asume el claroscuro propio de Caravaggio, si bien lo coloca de manera ordenada y geométrica, con interés por los efectos táctiles y la belleza de los modelos. Los temas de sus cuadros son escenas costumbristas y también pinturas religiosas. Pueden citarse entre sus obras:

  • Pelea de jugadores de cartas, Museo de Bellas Artes, Tours
  • Músicos y soldados, Museo de Bellas Artes, Estrasburgo
  • Juicio de Salomón, Museo del Louvre, París
  • Judit y Holofernes, Museo Nacional, La Valeta
  • David con la cabeza de Goliat y dos soldados, 1620-1622, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
  • Concierto en una piedra con bajorrelieve, h. 1622-1625
  • San Juan y Jesús en la Última Cena, 1625-1626
  • Moisés, h. 1627-32, Museo de Historia del Arte de Viena
  • Martirio de san Lorenzo, Museo del Prado, Madrid
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Rembrandt grabador

Rembrandt Grabador
No hay mejor ejemplo que las estampas de Rembrandt para comprobar todo lo que el arte del grabado, un Arte con mayúsculas, puede dar de sí.
En muchos casos se muestra todo el proceso de creación de una imagen y, a través de las pruebas que el artista iba estampando para comprobar el estado de su trabajo sobre la plancha, se mira a través de sus ojos. Se entienden así sus avances o sus pentimentos, por qué sigue trabajando una zona de la imagen más que otra, por qué con dos rayas de un negro intenso colocadas en el lugar preciso logra crear un ámbito espacial completo, o por qué, en suma, unas figuras están trabajadas con toda minuciosidad a base de miles de trazos finísimos, casi imperceptibles, y otras consisten en una silueta que a veces ni siquiera está cerrada y tienen tanta corporeidad como las anteriores.
En otros casos se muestran juntas las imágenes tan dispares que resultan de estampar una misma plancha sobre papel china, japón, pergamino o sobre papel europeo. También Rembrandt iba creando obras diferentes en el momento de la estampación al entintar y limpiar la matriz de manera distinta en cada caso, haciendo auténticos monotipos.
Cada persona se puede acercar a una estampa de una manera diferente, según lo que busque en ella. A veces lo que más nos interesa es el tema que representa y los diversos elementos que componen la imagen; otras veces admiramos la sabiduría de la composición, o el juego de las luces y las sombras, del blanco y el negro o de las gradaciones tonales, o bien intentamos identificar la técnica que ha utilizado el grabador o si ha mezclado varias de ellas. Al mirar atentamente las estampas de Rembrandt, nos damos cuenta de que cada uno de estos elementos y todos juntos han originado una obra maestra.

Rembrandt tenía una idea en la cabeza cada vez que se sentaba delante de una plancha. En cada idea había un problema que resolver, y el reto que se planteaba a sí mismo era cómo resolverlo con los medios que le proporcionaban las técnicas del grabado que conocía. Para él, cada grabado significaba una nueva investigación, era un paso más en su lucha para lograr la mayor expresividad, fuerza e intensidad posibles de la imagen. Por esa razón, cada una de sus estampas es diferente, y por eso tuvieron ya durante su vida y han seguido teniendo a lo largo de los siglos tanto atractivo, no sólo para los coleccionistas sino para todo aquél que las contemple.
Desde un punto de vista iconográfico, la mayoría de las imágenes de cualquier género creadas por Rembrandt, sobre todo en su etapa de madurez, no guardan relación con la de ningún otro grabador de su época.
Ninguno se ha autoanalizado con la intensidad, sinceridad e inmediatez con que él lo hizo en sus autorretratos, desde los más tempranos, en los que utilizaba su propio rostro como soporte para aprender a representar distintas expresiones o «pasiones» del alma, hasta los últimos, donde plasma con absoluta franqueza la situación anímica en la que se encontraba. Ninguno ha querido o ha sabido representar una expresión tan triste en los ojos como la que tiene en las pruebas del primer estado deRembrandt grabando o dibujando junto a una ventana de 1648. En el siguiente estado de la plancha cambia la mirada haciéndola más firme, como avergonzado de haberse desnudado por dentro y mostrarse a los demás tan sinceramente. Porque la naturaleza misma del grabado reside en su multiplicidad, y nunca es bueno que la imagen pública de un artista famoso que va a correr de mano en mano sea la de un hombre triste y derrotado.

Al cambiar la expresión de sus ojos, intensificar la fuerza de la mirada y robustecer su figura contra el fondo oscuro de la habitación, Rembrandt presenta al espectador una imagen de sí mismo muy diferente de la delautorretrato de nueve años antes, en la que aparecía como un triunfador que irradia fuerza, dignidad y seguridad en sí mismo; su rostro de facciones vulgares y poco agraciadas, su atuendo sencillo y la desnudez del escenario hablan de un hombre solitario que trabaja encerrado en su mundo. Ese cambio sutil de la expresión de los ojos que, a su vez, altera todo el sentido del retrato sólo se puede advertir al comparar muy de cerca y con mucho detenimiento las pruebas del primer y segundo estado de la plancha en ejemplares tan excelentes como éstos de la Bibliothèque nationale de France, y supone un ejercicio de concentración y reflexión por parte del espectador que le hace identificarse con el artista y, en cierto modo, participar en el proceso de creación de la obra al reconocer los pasos que la han ido formando y transformando. Pero esto no sólo ocurre en el caso del citado autorretrato; si se estudian los sucesivos estados de los retratos de otros personajes, se advierte un fenómeno semejante. En el primer estado, en el que muchas veces Rembrandt empezaba a dibujar directamente sobre la plancha sin que, al parecer, hubiera un diseño previo, la expresión de los rostros, especialmente de los ojos, es mucho más sincera y reveladora que la que aparece en el estado definitivo.

Otro ejemplo podría ser el de Pieter Haaringh «el Joven», uno de los retratos grabados más impresionantes del siglo XVII por su planteamiento y ejecución. El personaje está inmerso en una oscuridad casi total, de manera que toda la atención se centra en su rostro de facciones delicadas, iluminado parcialmente por la luz de una ventana enrejada. Sus ojos y su boca denotan una gran melancolía, acordes con lo sombrío de la habitación. La especial textura y el tono dorado del papel japón de la prueba que se expone hacen que la tinta de las rebabas que ha dejado la punta seca adheridas a la plancha cree una imagen de un negro intenso y aterciopelado, profunda, inquietante. Esta sensación se va perdiendo en las pruebas de los siguientes estados a medida que va desapareciendo la punta seca; no sólo la imagen se aclara y se hace visible el esquematismo de la composición, sino que al volver a grabar los ojos que, con seguridad, se habían deteriorado en las sucesivas estampaciones, éstos cambian de expresión: ahora miran directamente y con mayor firmeza que antes al espectador, probablemente con menor sinceridad.

 

Los cambios en la expresión de los ojos se convierten casi en un juego en los seis estados del Retrato de Clement de Jonghe. Bajo la sombra del ala del sombrero, la mirada del comerciante de estampas va variando de un estado a otro de la plancha, como si hubiera posado varios días en los que su humor hubiese sido diferente. En el primero observa francamente al artista/espectador entre escrutador y algo desconfiado, en el segundo tiene una mirada pensativa, en el tercero ha entornado los ojos y su mirada parece más fría y distante, mientras que en los estados posteriores vuelve a ser fija y directa. En casi todos los retratos de Rembrandt, y en éste de una manera especial, se advierte una clara diferencia entre los dos ojos, algo frecuente en muchas personas, y el artista utiliza este hecho para conferir más expresividad a los rostros. En el caso de De Jonghe graba y regraba cada uno de ellos por separado, agrandándolos, abriéndolos y cerrándolos y exponiéndolos más o menos a la luz. Los sutiles cambios de iluminación de los dos lados de la cara, el progresivo aumento de intensidad del color negro del sombrero, que juega un papel muy importante en las variaciones del conjunto, los ligeros toques de punta seca situados en lugares muy concretos pero fundamentales para dar volumen a la imponente figura, todo ello muestra la extraordinaria capacidad de Rembrandt para hacer de una plancha de cobre, una punta y el ácido instrumentos capaces de representar de un modo apenas perceptible, pero real, los sutiles cambios de humor y de actitud de una persona.

Si se hace un recorrido por los rostros que aparecen en los cuadros de Rembrandt, se ve la infinita variedad de sus miradas. Rembrandt estudia cada una de ellas y la convierte en el elemento fundamental que caracteriza a cada personaje, y lo mismo ocurre en sus estampas. Rembrandt fue capaz desde el principio de su carrera como grabador de plasmar en sus retratos lo más profundo de la personalidad que se esconde tras el rostro de los seres humanos. Unos, como los de su madre, muestran la serenidad que se alcanza con la vejez; los de su padre, la resignación y la aceptación de la muerte; en los primeros de su esposa hay seguridad, y en los últimos, dolor; en los suyos pasa del triunfo a la tristeza y el hermetismo. Supo representar también las personalidades muy diversas de los miembros de la comunidad burguesa en la que se desenvolvía, predicadores, abogados, funcionarios, comerciantes, médicos o simplemente amigos, y tuvo la suerte de contar con coleccionistas de estampas capaces de reconocer y admirar su arte excepcional, que buscaban ansiosamente sus estampas para reunir todas las sutiles variantes que introducía en ellas.

Elena Santiago Páez

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Klinger, Max (Leipzig, 1857 – Großjena, 1920)

Max Klinger

Fuente: Wikipedia

Max Klinger (Leipzig18 de febrero de 1857 – Großjena, 5 de julio de 1920) fue un escultor, pintor y artista gráfico simbolista alemán.

Estudió en Karlsruhe. Admiraba los grabados de Menzel y Goya. Pronto se convirtió en un grabador con talento e imaginativo.

Es un escultor realista que intenta reproducir con la mayor veracidad el modelo, lo que le lleva incluso a combinar materiales diferentes en la misma obra. Pone esta técnica al servicio de ideas abstractas, con lo que el resultado se aparta del realismoy se acerca al simbolismo.

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Referencias

  • Ramírez Domínguez, J.A., «La escultura hasta finales del siglo XIX», en Historia del arte, Anaya, 1986.

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Callot, Jacques (Nancy, 1592 – Nancy, 1635)

Fuente: Wikipedia
imagesJacques Callot (Nancy, 1592 – Nancy, 1635) fue un dibujante y grabador barroco del Ducado de Lorena, región entonces independiente y luego anexionada a Francia. Es una de las figuras importantes en la historia del grabado.

Vida y obra

Realizó más de 1.400 planchas que suponen un fresco y una crónica del periodo que vivió. Representó a soldados, payasos, gitanos, mendigos, así como vida de la corte. También grabó al aguafuerte muchas imágenes religiosas y militares, y muchas impresiones incluyen paisajes en su fondo. Han sobrevivido 2.000 dibujos y estudios preparatorios para sus estampaciones, pero no se conoce ninguna pintura de su autoría y probablemente nunca ejerció como pintor.

Su padre era el maestro de ceremonias en la corte del Duque de Lorena. A los quince años entró de aprendiz en el taller de un orfebre. Se trasladó a Roma, donde el francés Philippe Thomassin le enseñó la técnica del grabado. Probablemente aprendió la técnica del aguafuerte con Antonio Tempesta en Florencia, donde vivió de 1612 a 1621. Trabajó para Cosme II de Médicis; cuando éste falleció, regresó a Nancy.

En Nancy, trabajó para la corte local, para editores parisinos e incluso para la corte española. Exceptuando algún viaje, residió el resto de su vida en Nancy y allí produjo sus planchas.

Su aportación al arte del grabado no fue sólo creativa, sino también técnica, pues introdujo el uso de un barniz especial de luthiers para el grabado al aguafuerte. Este barniz, más fiable que la tradicional capa de cera, permitía someter las planchas de cobre a más baños de ácido sin miedo a accidentes que malograsen todo el trabajo. De este modo, el proceso de grabado a aguafuerte pudo abordarse en más pasos intermedios, con mayor riqueza de detalles, igualando a otras técnicas gráficas anteriores (punta secaburil).

Creó dos famosas series sobre Las miserias de la guerra, inspiradas en los sucesos de la Guerra de los Treinta Años. Su publicación en 1633 coincidió con la ocupación de la Lorena por las tropas francesas; se decía que estos hechos las inspiraron, aunque Callot había empezado a grabar las planchas tiempo antes. Influirían en Los desastres de la guerra de Francisco de Goya.

Sus planchas de mendigos fueron recreadas por RembrandtJan van Vliet y Pieter Quast, entre muchos otros grabadores.

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Vittorio Corcos (Livorno 1859-Firenze 1933)

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La fama di Vittorio Corcos (Livorno 1859-Firenze 1933) è legata in special modo al dipinto Sogni esposto alla Festa dell’Arte e dei Fiori, la mostra internazionale inaugurata a Firenze nel 1896 dove il quadro aveva destato un “chiasso indiavolato” per l’originalità della composizione e l’inquieto carattere della protagonista.
Nato a Livorno e iscritto da giovane all’Accademia di Belle Arti di Firenze, Corcos sceglie Napoli come meta alternativa alla sua formazione toscana incontrandovi, fra il 1878 e il 1879, Domenico Morelli che lo convinse ad andare a Parigi dove l’artista si legherà al mercante Goupil e inaugurerà la sua vena brillante e mondana in linea con le aspirazioni dei francesi a celebrare ogni aspetto della vita moderna. Corcos presenta suoi quadri ai Salons; si applica alla pittura en plein air in piccoli e preziosi paesaggi; non manca di partecipare alle serate del salotto De Nittis, artista dal quale ricava la grazia dei ritratti femminili che faranno la fortuna internazionale di Corcos quale inimitabile “peintre des jolies femmes” ricercato dal bel mondo di fine secolo e dei primi trent’anni del Novecento.
Nel 1887, dopo essersi convertito dalla religione ebraica a quella cattolica, sposa Emma Ciabatti vedova Rotigliano e si stabilisce definitivamente a Firenze, che abbandonerà solo per occasionali viaggi di lavoro a Londra e a Parigi. Nel clima dell’Italia umbertina, i soggetti affrontati da Corcos riflettono, grazie alla loro coinvolgente narrazione, le suggestioni letterarie del naturalismo e del simbolismo d’oltralpe; mentre le frequentazioni intellettuali della moglie introdurranno l’artista nel cenacolo del ‘Marzocco’. Non mancano tuttavia al catalogo di Corcos i quadri ispirati alla vita dei campi, declinati nello stile che includeva scene di vita rustica, gioiose o malinconiche, ambientate in scenari naturali di grande respiro anch’essi studiati sui modelli francesi di Millet e di Breton egualmente amati, in Toscana, dagli amici pittori Cannicci, Gioli, Tommasi, Cecconi, Signorini.
Oltre che autore di un celebre ritratto di Carducci, assiduo frequentatore del salotto letterario di famiglia, Corcos fu autore di altri ritratti ufficiali retrospettivi (Giuseppe Garibaldi), di intense istantanee di personaggi contemporanei (Mascagni, Yorik, Lega, Puccini), di eleganti icone del suo tempo (Lina Cavalieri) ma fu anche chiamato ad incarichi assai prestigiosi, come quelli relativi ai ritratti dell’imperatore Guglielmo II (1904) e della regina Margherita (1922). Si può ricordare, in margine a quella fortunata attività, ciò che dichiarava lo stesso Corcos a proposito del suo metodo rappresentativo: “In un ritratto quello che conta sono gli occhi; se quelli riescono come voglio, con l’espressione giusta, il resto viene da sé”.
Nel 1913 Corcos donerà il suo autoritratto alla Galleria degli Uffizi .

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Horst Janssen

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Horst Janssen (14 November 1929 – 31 August 1995) was a German draftsman, printmaker, poster artist and illustrator. He had a prolific output of drawings, etchings, woodcuts, lithographs and wood engravings.

Janssen was a student of Alfred Mahlau at the Landeskunstschule Hamburg. He first published in the newsweekly Die Zeit in 1947.

In the early 1950s, he started working in lithography, on an initiative of Aschaffenburg paper manufacturer Guido Dessauer, using the technical facilities of a coloured paper factory. The first retrospective of Janssen’s drawings and graphic works was shown in 1965, first in the kestnergesellschaft Hanover, then in other German cities and in Basel. In 1966, he was awarded Hamburg’s Edwin Scharff Prize. International exhibitions followed. In 1968, his graphic art earned the Great Prize at the Venice Biennale; in 1977, his works were shown at the documenta VI in Kassel.

Horst Janssen Museum

The Horst Janssen Museum in his hometown of Oldenburg is dedicated to his legacy. His work is shown internationally in major museums.

 

 

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Gustave Courbet

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«Fue como el estruendo de una tromba que hubiese pasado por la sala de exposición, sacudiendo y rompiendo los cristales»
(Castagnary, 1884)

Fue en Ornans, pequeña ciudad situada en el corazón del Franco-Condado, que Gustave Courbet viene al mundo en 1819. Era el mayor y único hijo varón de una familia de cuatro niños; una familia unida y acomodada, gracias al importante patrimonio rural de su padre.Durante toda su vida, Courbet demostró el afecto que sentía por los suyos, a los que realizó numerosos retratos, a veces en medio de los personajes de sus grandes composiciones. Ese mismo vínculo le une a su región natal, que le sirve de decorado para muchos de sus cuadros. A lo largo de su vida, Courbet visita los países nórdicos donde le admiran, vive en París, viaja a Saintonge, cuna de su amigo Castagnary, o a Normandía con el pintor americano Whistler, o también a Montpellier invitado por Bruyas, amigo y mecenas, pero siempre regresa al Franco-Condado.

Con una «inquebrantable confianza en sí mismo y una indomable tenacidad» (Castagnary), Courbet se lanza en una carrera artística prolífica que se articula entorno a cuatro periodos clave.

Los años de juventud (1833-1848)

Hacia la edad de catorce años, Gustave Courbet se sensibilizó con la pintura por medio del maestro Baud, un profesor de Ornans, quien fuera a su vez alumno de Gros. Instalado en Besançon a partir de 1837, el joven continúa su formación como émulo de David.Courbet tiene veinte años cuando llega a París para matricularse en la facultad de Derecho, pero muy pronto el joven se desvía de esta dirección y prefiere acudir a los talleres de Steuben y de Suisse. Copia a los maestros del Louvre tales como Rembrandt, Hals, Rubens, Caravaggio o Ticiano y en la «galería española» de Luis Felipe, descubre a Velázquez o a Zurbarán, al que también admiraba Manet. Entre sus compatriotas, Courbet admira a Géricault y Delacroix, dos maestros románticos que utilizaron los grandes formatos para pintar episodios de la historia contemporánea.

A lo largo de este periodo, Courbet todavía sigue buscándose. En varias ocasiones, se retrata con énfasi (El desesperado, 1841; El hombre del perro negro, 1842; El hombre herido, 1844-1854; El hombre con cinturón de cuero. Retrato del artista, 1845-1846).
Más allá de las influencias de los maestros del pasado y de los románticos, ya afirma la ambición de desempeñar un protagonismo fundamental en la historia del arte a través de una pintura personal y sincera.

«ya que Realismo hay…» (1848-1855)

En 1848, Courbet, que hasta la fecha había hecho pocas exposiciones en el Salón, puede por fin presentar unos diez lienzos, donde destaca y entabla una relación de amistad con el crítico Champfleury, beneficiándose de ahora en adelante de un reconocimiento público, confirmado al año siguiente con la compra por el Estado deUna sobremesa en Ornans (Lille, museo de Bellas Artes). La obtención de la medalla de segunda clase, en dicha ocasión, le libera a partir de entonces de pasar por el jurado, hasta 1857, año en que se cambian las reglas.

Con otras obras, sin embargo, Courbet se enfrenta a la incomprensión y provoca el escándalo, como ocurriera en 1849 conLos picapedreros (obra destruida) y más tarde conUn entierro en Ornans en el Salón de 1850-1851. En esta segunda mitad del siglo XIX, conforme a la tradición académica, los cuadros de gran formato están reservados a temas históricos, bíblicos, mitológicos o alegóricos. Courbet maltrata esta convención pintando un mundo familiar, doméstico en grandes lienzos. Consideraba que la historia contemporánea, ya fuese aquella de la gente del pueblo, merecía estos grandes formatos, afirmando que «El arte histórico es en esencia contemporáneo», con lo que Courbet expresa su deseo de reformar la pintura histórica. El título original del Entierro, Cuadro histórico de un entierro en Ornans, es emblemático desde este punto de vista.Durante este periodo, Courbet tiene un encuentro decisivo para el futuro de su carrera: Alfred Bruyas (1821-1877), un rico coleccionista, natural de Montpellier, compra Las bañistas. A partir de entonces, se convierte en un verdadero mecenas para el artista, que puede de este modo, vivir de su pintura en total independencia. El reconocimiento también viene del extranjero. A partir de 1854, en Berlín y en Viena, se disputan el honor de mostrar a Courbet.

Este periodo encuentra su apogeo en El taller del pintor (1854-1855), verdadero cuadro-manifiesto en el que Courbet reivindica sus opciones artísticas y políticas. Courbet da, además, a esta obra de cerca de cuatro metros por seis el subtítulo evocador de Alegoría real que determina una fase de siete años de mi vida artística y moral.
El jurado del Salón de 1855 acepta más de diez cuadros de Courbet, pero rechaza suTaller, debido al tamaño del cuadro. Esta decisión incita a Courbet a organizar una exposición particular, al margen de la Exposición Universal, en un recinto edificado a su costa y que nombra el «Pabellón del Realismo».

Los años fastos (1856-1870)

Gustave CourbetEl acantilado de Etretat después de la tormenta© Musée d’Orsay

Un cuadro mostrado en el Salón de 1857, Las señoritas a orillas del Sena (París, Petit Palais), permite a Courbet constituir un círculo fiel de simpatizantes y defensores.
Courbet expone con regularidad en el Salón, los encargos afluyen. Su abundante producción se desarrolla entorno a temáticas diversas: escena de caza, paisajes, bodegones florales. Pero, agitador por naturaleza, el artista atrae de nuevo el escándalo con El regreso de la conferencia (1863, obra desaparecida, sin duda adquirida por algún contemporáneo indignado, con la intención de destruirla) que muestra a eclesiásticos ebrios y divagando por un camino rural. El lienzo fue rechazado en el Salón de 1863 «por ultraje a la moral religiosa». ¡Incluso se le prohibirá la entrada en el Salón de los Rechazados!
Al año siguiente, Venus y Psique (obra desaparecida) fue también rechazada en el Salón por «indecencia». Fue durante este mismo periodo que Courbet pintó su obra más provocadora, El Origen del Mundo (1866), encargo privado que permaneció durante un tiempo inédita para el público. Con motivo de la Exposición Universal celebrada en París en 1867, Courbet expone esta vez nueve lienzos en el Salón. Este reconocimiento no le impide, sin embargo, organizar de nuevo una exposición personal en un edificio construido en la plaza del Alma, donde el público puede contemplar cerca de ciento cuarenta de sus obras.

Durante el verano de 1869, Courbet se establece en Etretat, donde crea, sobre todo,El mar tormentoso y El acantilado de Etretat después de la tormenta. En el Salón de 1870, ambos cuadros fueron acogidos con unánimes alabanzas y la reputación de Courbet queda a partir de entonces solidamente afianzada.

Courbet y la Comuna (1870-1871)

Tras la caída del Segundo Imperio, Courbet es elegido Presidente de la Federación de artistas. Mientras que París sufre el sitio de los ejércitos prusianos y que muchos huyen de la capital, Courbet permanece en la ciudad. Él, que ya había seguido con interés los acontecimientos de 1848, guarda sin duda en la mente el recuerdo de su abuelo, revolucionario «sans-culotte» en 1789. En febrero de 1871, su compromiso se confirma: se presenta a las elecciones legislativas, sin éxito. En abril de 1871, la comisión ejecutiva de la Comuna de París le encarga reabrir los museos parisinos y organizar el Salón.

Electo del Consejo de la Comuna, Gustave Courbet, sin embargo, no es guardia nacional y no participa pues en los combates. Detenido por los versalleses el 7 de junio, en septiembre el pintor fue condenado a seis meses de cárcel y a una multa de 500 francos, a los que se añadieron 6 850 francos de gastos procesales. La sentencia es más bien clemente, comparada con las penas de muerte y de deportación que afectan a otros partidarios de la Comuna… pero tan solo es el comienzo de sus problemas judiciales.

Tiempos difíciles (1871-1877)

La demolición, el 16 de mayo de 1871, de la columna Vendôme, erigida por Napoleón I,y convertida en símbolo del Primer y Segundo Imperio, había sido votada por la Comuna el 12 de abril de 1871, o sea, cuatro días antes de la elección de Courbet. Pero el artista había tenido la imprudencia de lanzar en septiembre de 1870 una petición en la que reclamaba al gobierno de la Defensa nacional que le autorizaran «quitar de en medio» la columna.
En 1873, tras un nuevo proceso, Courbet fue juzgado responsable y se le condena a abonar los gastos de reconstrucción de la columna, que alcanzaban los 323 091 francos. Courbet pierde gran parte de su fortuna y decide instalarse en Suiza, temiendo ser de nuevo encarcelado. Durante su exilio, el Estado embarga sus bienes, vigila a sus amigos y a su familia. La inestabilidad política de los primeros años de la III República no es muy favorable a los antiguos partidarios de la Comuna. Courbet se niega a volver a Francia antes del voto de una ley de amnistía general.
Pese a la benevolente acogida que tiene en Suiza, Courbet se hunde en este exilio: se pierde en el alcohol y tan solo produce en muy raras ocasiones obras dignas de su talento. Los problemas de dinero y los trámites procesales se convierten en una obsesión. Muere el 31 de diciembre de 1877 en la Tour-de-Peilz, pocos días después de la dispersión de su taller en una subasta pública. 

Posteridad

«Mira la sombra en la nieve, me dijo Courbet, lo azul que está… Esto no lo saben hacer los aspaventeros de nieve de la cámara». Esta observación del pintor, relatada por Castagnary, verdadera incitación a la pintura a partir del motivo, abre la vía a los ensayos impresionistas sobre las sombras coloreadas.
Sus pinturas de paisaje entusiasman especialmente a Cézanne: «Su gran aportación» afirma a propósito de Courbet «es la introducción lírica de la naturaleza, del olor de las hojas mojadas, de las paredes musgosas del bosque, en la pintura del siglo XIX […]. ¡Y la nieve; ha pintado la nieve como nadie!». Durante los años 1860, Cézanne utiliza la espátula, acorde a la técnica de Courbet, al igual que los colores oscuros y la pasta espesa. Edouard Manet (1832-1883) no disimula su deuda de cara a Courbet. Al igual que este, atrae el escándalo y los sarcasmos. El desayuno sobre la hierba fue rechazado en el Salón de 1863, y posteriormente abucheado en el Salón de los Rechazados. LaOlympia, provocadora «odalisca con vientre amarillo» del Salón de 1865, focaliza la animosidad del público. Por su voluntad de liberarse de las reglas académicas, Manet prolonga el camino marcado por Courbet.

James McNeill Whistler (1834-1903), alumno de Courbet, entabla con este una relación de amistad. Joanna Hiffernan, llamada Jo la Irlandesa, amante del artista americano, fue además la presunta modelo del Origen del Mundo (1866). Con él, Courbet pinta las costas de Normandía, así como con Eugène Boudin (1824-1898).

Claude MonetEl Desayuno sobre la hierba© Musée d’Orsay, dist. RMN / Patrice Schmidt

En su Desayuno en la hierba (1866), retrata a un joven corpulento, cuyos rasgos recuerdan a los de Courbet. Este último también realizó visitas al joven artista que terminaba el cuadro en el taller que compartía con Bazille.Carolus Duran (1837-1917) fue influenciado por Courbet a principios de los años 1860.

Por esa misma época, Henri Fantin- Latour (1836-1904) conoce a Gustave Courbet y trabaja en su efímero taller.

Renoir (1841-1919) comienza también bajo la influencia de Courbet, antes de liberarse de ella. Los desnudos de Courbet lo marcan de forma permanente.

http://www.gustavecourbet.org/

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José de Ribera – San Jerónimo escribiendo

Ribera---San-Jerónimo@

Su juventud ha sido un misterio y objeto de debate y de controversia entre los expertos. Ahora, el Museo del Prado ha dado un paso más que ayuda a despejar las incógnitas que rodean la trayectoria temprana del pintor español José de Ribera El Españoleto (Játiva, Valencia 1591- Nápoles 1652) con la restauración e incorporación a su colección del cuadro San Jerónimo escribiendo (1615). Por primera vez atribuida al artista, la obra ha seguido todo un periplo de autorías y ha viajado por distintos espacios. Es el segundo cuadro de la primera etapa de Ribera que alberga el museo. El Prado adquirió La resurrección de San Lázaroen una subasta en Nueva York por 2,5 millones de euros en 2001. La compra generó una gran polémica precisamente por la cuestión de la autoría. San Jerónimo escribiendo, han afirmado los expertos del Prado, permite ver “la calidad y la originalidad que alcanzó durante sus primeros años en activo, una etapa muy singular de su carrera”.

San Jerónimo escribiendo se encontraba depositado en la casa-museo Colón de Las Palmas de Gran Canaria, y se pensaba que era del pintor valenciano Esteban March. Antes, había pertenecido a la colección de Isabel de Farnesio y llegó por primera vez al Prado en el siglo XIX. Entonces se relacionaba con el artista Massimo Stanzioni quien, como Ribera, recibió una gran influencia de Caravaggio. De aquí, pasó en 1940 a la casa-museo Colón y solo recientemente el experto en pintura caravaggista Gianni Papi lo identificó, después de que un especialista en arte alertara al prestigioso historiador de que podía ser del primer Españoleto. Papi se ha basado en las similitudes de composición y estilísticas de la obra y de otras que Ribera realizó en torno a 1615, que integran la serie Los sentidosSan Jerónimo escribiendo comparte con estos cuadros un “uso muy tenebrista de la luz”, además de gran “precisión descriptiva”. “Está la composición, la estructura pictórica, la estrategia de iluminación”, ha destacado la restauradora Almudena Sánchez como otros rasgos que caracterizan esa etapa del artista.

Ribera - san Jerónimo escribiendo

Sánchez ha explicado que el cuadro, —un óleo sobre lienzo de 158 por 98 centímetros— presentaba un aspecto “apagado y oscuro” y problemas en el perímetro por la humedad y por un antiguo ataque de xilófagos. Su restauración ha sido un proceso “laborioso y delicado” apoyado por la Fundación Iberdrola, que tiene un acuerdo de colaboración con el museo desde 2010 como protector del programa de restauración. Los barnices se habían oxidado y estaban distribuidos de manera desigual. Ahora, ha indicado, “se ha recuperado la luz que viene de arriba, que permite percibir las transiciones entre las luces y las sombras”. San Jerónimo escribiendo, que se expone en la sala “En la senda de Caravaggio” del Prado, junto a La resurrección de San Lázaro, también da cuenta de la lectura que hizo Ribera de las enseñanzas del maestro que se considera el primer gran representante de la pintura barroca.

Javier Portús, jefe de conservación de pintura española del museo del Prado, ha resaltado el hecho de que el lienzo permita entender el recorrido del pintor a través del tema. Ahora, son más de cuarenta las obras del maestro del Siglo de Oro que la pinacoteca aloja. Además de San Jerónimo escribiendo, hay otras dos pinturas de Ribera sobre el mismo tema, una de 1644 y la otra de 1652, año de la muerte del artista. En las dos últimas, ha apuntado Portús, se observan claramente pinceladas «nerviosas» para representar la imagen penitente del santo que tradujo la Biblia al latín, que alcanzó gran relevancia durante la Contrarreforma en los países católicos durante el siglo XVI.

Desde el San Jerónimo de 1615 hasta los posteriores, ha indicado Portús, «se ve un Ribera muy sensible al color de los venecianos, que avanza hacia la expresividad del color y de las pinceladas». En el cuadro más temprano, con un estilo muy diferente, apenas se nota la presencia individual del pincel.

El historiador ha destacado la importancia de una nueva obra del artista para el Prado como institución que posee una vocación internacional. «Se trata de un pintor español, pero también italiano. Su obra, que influyó enormemente en el desarrollo del arte español del siglo XVII, ayuda a entender la escuela española». Así, Portús ha recordado cómo la idea de «escuela» está sujeta a muchas variables. «En Europa el arte es un idioma universal. La ansiedad por narrar la historia de la pintura desde la perspectiva de escuelas nacionales tiene que ver con los nacionalismos del siglo XIX».

El museo del Prado realizó una exposición en 2011, El joven Ribera, con el objetivo de aclarar puntos oscuros de la desconocida etapa del pintor en Roma y los años que sucedieron a su traslado a Nápoles.

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Frans Hals – Eye to Eye with Rembrandt, Rubens and Titian

Frans-Hals@

http://www.franshalsmuseum.nl/en/exhibitions/frans-hals-eye-eye/

In the Frans Hals Year 2013, key works by the artist will be shown amidst paintings by such famous predecessors and contemporaries as Titian, Rembrandt, Rubens, Van Dyck and Jordaens in Frans Hals: Eye to Eye with Rembrandt, Rubens and Titian. This extraordinary confrontation of old masters is essential to the understanding of seventeenth-century art. Famous painters often produced their works in response to one another, seeking to outdo the other artist and create something exceptional. The best way to assess the results of their efforts is to look at comparable works side by side. Visitors can see for themselves the artistic challenges Hals must have faced and what makes him unique. The paintings come from some of the world’s greatest museums, among them the National Gallery in London, the Prado in Madrid and the Louvre in Paris, and from various private collections.

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La controversia sobre el perdido retrato de Da Vinci. Blog de maestroviejo

411063_1305340852p2EULa casa de subastas Christie pudo haber vendido una pieza incunable de arte, de Leonardo da Vinci, por poco más de 21.000 dólares, según los investigadores, que afirman haber identificado el origen de la pintura tras un acalorado debate.

La pintura parece provenir de un libro de 500 años de antigüedad, que cuenta la historia de la familia del duque de Milán. El historiador de arte, Martin Kemp, de la Universidad de Oxford, cree que la misteriosa pintura, aparecida en 1998, es un retrato de la hija del duque, creada por da Vinci para su libro de boda.

“Supimos que se trataba de un libro debido a las costuras en un margen donde se puede ver el corte de cuchillo. Encontrarlo ha sido milagroso, realmente me sorprendió”, comentaba. “Cuando se hace una investigación histórica de objetos con esta antigüedad, no se suele completar de esta manera.”

En 2010, Kemp fue el primero en sugerir que da Vinci pintó el retrato, y desde entonces, los historiadores del arte han debatido hasta la saciedad sobre su origen y su pintor. De hecho, varios historiadores de arte han declarado que no harían comentarios sobre la pieza o no contestaron a los mensajes de contacto. Un examen más de cerca de la obra de arte por una galería de Viena, llevó a su director a decir que no era un Da Vinci, sin dejarse influenciar por las nuevas pruebas.

Del almacén a la fuente

El retrato fue enviado a Christie en 1998, donde los historiadores del arte sugirieron que la pieza era de unos artistas alemanes del siglo XIX, llamados los nazarenos, que imitaban el estilo renacentista (Esto fue desmentido posteriormente en una datación por radiocarbono, que estima la creación del retrato entre 1440 y 1650). Fue titulado “Head of a Young Girl in Profile to the Left in Renaissance Dress”.

Kemp no estaba convencido y empezó a buscar en la historia de la pintura. Cuando vio por primera vez el retrato en un archivo adjunto a un correo electrónico en 2008, reconoció de inmediato el estilo zurdo de Da Vinci. Fue a verlo en Zurich, y junto con su co-autor, Pascal Cotte, ingeniero y fundador de análisis del arte, pusieron en marcha la tecnología Lumiere  para examinarlo en París.

Kemp y Cotte, publicaron entonces “La Bella Principessa: La historia de una nueva obra maestra de Leonardo da Vinci” [La Bella Principessa: The Story of the New Masterpiece by Leonardo da Vinci] (Hb Hodder, 2010), afirmando que el trabajo podría ser un Da Vinci, una afirmación con la que muchos respetados historiadores han discrepado, algunos con cierta vehemencia.

El retrato está hecho sobre vitela [papel pergamino], una piel preparada de manera especial y normalmente utilizada en escritura e impresión. Ningún trabajo de Da Vinci se había encontrado antes en este tipo de papel, a pesar de que fue utilizado con frecuencia en los libros. Los investigadores creen que el retrato estaba en un libro, ya que era visibles tres costuras en el margen izquierdo del retrato. También que fue hecho con tizas y tinta, no de pintura. Sigue leyendo La controversia sobre el perdido retrato de Da Vinci. Blog de maestroviejo