
Uno de los más importantes tratados de pintura de todos los tiempos.

Uno de los más importantes tratados de pintura de todos los tiempos.

Visualización limitada
Pintaba con sólo ocho colores: laca de rubia, azul claro de Ultramar, verde encendido de óxido de cromo, amarillo de cadmio, ocre claro, ocre obscuro, cinabrio y blanco. Comenzaba por el dibujo: las zonas de sombras en azul, las de luz con laca de rubia. Así dibujaba hasta en los detalles. Diluía los colores con algo de petróleo. Entonces pintaba el tono de color realista, cubriendo primero con el pincel, reduciéndolo luego con el filo de la espátula a una capa muy fina, especialmente en el centro de las masas de color. De esta forma conseguía un efecto de soltura, Junto a los bordes era, con frecuencia, más espeso. Luego dibujaba nuevamente con color diluido, aplicaba color con el pincel y lo separaba después con la espátula. Ello constituía, por «lo general, su primera sesión. En las segunda y tercera corregía tan sólo, y lo hacía poco realmente. máxima minuciosidad. Von Habermann procedía trazando sobre el lienzo, con imprimación en blanco, un ligero dibujo al carbón, que fijaba luego. Sobre él, pasaba una fina impresión rojiza, con rojo inglés, con diluyentes tan fluidos, que permitiesen ver el bosquejo. Sobre esta impresión, con la transparencia luminosa del fondo blanco, modelaba la forma con rojo inglés, en tonos claros y obscuros. Las zonas de luz las trataba con blanco pastoso de Krems, a fin de dar corporeidad a la pintura. Como diluyente utilizaba el aceite de linaza con esencia de trementina y algo de secante. Sobre esta infrapintura, rápidamente secante, pasaba una fina capa con diluyentes (aceite de linaza con trementina de Venecia, diluido en esencia de trementina). Después encajaba las gradaciones de luz y de sombras, con gris claro (negro y blanco), que disponía en forma cuadriculada para lograr una soltura de configuración. Entonces comenzaba la pintura del color, propiamente dicha, inicialmente sobre las zonas de luz, pero no obstante, a tono medio. El color lo aplicaba amplia y definidamente, hasta alcanzar aproximadamente el efecto pictórico deseado. Los procesos de coloración los lograba con un esfumador (mejor un pincel de cerdas hirsutas y romas), modelando la forma; después pintaba nuevamente encima. Seguía luego la pintura de las zonas de sombra, tenuemente, para acusar el encanto material de la luz. Una modalidad que estableció Rubens, y que también puede estudiarse en las obras de Van Dyck. Al final atendía a las luces más intensas y las sombras más profundas, acusadas, definidas y firmes sobre la pintura húmeda, a fin de vigorizar el conjunto. ¡Labor personal del maestro!
Von Habermann pretendía que la pintura flotase en diluyentes, con lo que era más fácil valorar las transiciones. Para separar el diluyente en exceso, recomendaba su absorción mediante papel de prensa, o todavía mejor, papel secante blanco. En el caso de un detalle mal logrado, procedía a aplicar un velado rojo (rojo inglés) sobre la pintura, una vez seca, y sobre esta veladura húmeda volvía nuevamente a pintar. Ahora bien, esta operación debía terminarse en el día, a fin de evitar lo más posible añadidos con las capas ulteriores. Para conseguir hermosos matices de color, el maestro empleaba trementina de Venecia, con algo de aceite de linaza corno diluyente.
Preparaba un diluyente fluido para el principio del trabajo, y uno espeso para los efectos de luz, pastosos. Von Habermann lograba un aspecto de esmalte en sus cuadros por el acierto de usar la trementina de Venecia, el más adecuado de los diluyentes para esta finalidad. También en esto seguía a Rubens, que utilizaba análogo diluyente. La roja y brillante infrapintura obligaba al pintor a forzar lo más posible el colorido. Recomendaba a sus discípulos el maestro, en los comienzos, aplicar la infrapintura a base de rojo inglés y blanco, y el color tan sólo con negro y ocre claro. Más adelante, aconsejaba ir aumentando los colores de la paleta, Von Habermann concedía un gran valor a la perfección de la plasticidad de un retrato o modelo natural. Para los estudios primeros aconsejaba objetos inanimados, de configuración curva, como por ejemplo, jarrones, huevos, etc., con lo que aprendían a modelar las formas más sencillas.
Por Max Doerner
En los años de transición al siglo xix se encuentran aún restos de la buena tradición pictórica y por esta razón disponemos todavía de una serie de cuadros de pintores románticos en relativamente buen estado de conservación. En la técnica de aquella época se pintaba ya encima de un fondo oleoso, probablemente un tipo de fondo a media creta, con pintura directa. Primero se dibujaba limpiamente sobre papel la composición exacta hasta en los detalles. Este dibujo se pasaba después sobre un fondo de media creta limpio y se reforzaban los contornos con color, en la mayoría de los casos con pardo. Esta preparación exacta se terminaba después limpiamente, trozo por trozo, con color al óleo. Sigue leyendo La Técnica de la Pintura desde el s.XIX hasta el Presente
Fuente: Max Doerner
Sobre la técnica de Rubens y de Van Dyck mis da valiosas informaciones el manuscrito del amigo de ambos, el médico Mayerne. Pero en este manuscrito hay muchas anotaciones, evidentemente de otra mano y ulteriores, y, por consiguiente, hay que ir con cautela. Sigue leyendo La Técnica de Rubens y de los Holandeses
Fuente: Max Doerner
La técnica de los flamencos, que había encontrado al principio un afán entusiasta de imitación en Italia, fue más tarde abandonada a causa de la supuesta dificultad que traía consigo. Armenini (1587) habló incluso de un trabajo «enojoso, árido y asperón. Ahora se pinta al óleo. En ello hay una prueba indirecta de que la técnica de Van Eyck no debía ser una simple pintura al óleo. Sigue leyendo La técnica de Tiziano y de la Escuela Veneciana (colores resinosos al óleo sobre temple)
Fuente: Max Doerner
***requiere corrección
La técnica del temple no podía satisfacer, a la larga, los deseos del pintor. Según testimonio de Vasari se hicieron muchos ensayos en Italia. Alemania y otros países para mejorarla. Pero se perseveró (por lo menos en Italia, pues en Alemania, según dice Cennini, se practicó por entonces mucho la pintura al óleo sobre muro y cuadro) en el método del temple antiguo, aun cuando los pintores sabían que le faltaba una cierta frescura y suavidad, que los colores eran difícilmente mezclables’, que sólo difícilmente se podían extender con pincel y que las pinturas eran muy sensibles a los golpes y a la humedad.
Sigue leyendo La Técnica de Van Eyck y de los antiguos maestros alemanes (Técnica mixta)
Fuente: Max Doerner
Por el libro de Cennini conocemos la manera de pintar de Giotto, que fue transmitida por Tadeo Gaddi a su alumno Cennini.
Aquí nos encontramos por primera vez con una descripción completa del proceso de una pintura, en contraste con los primeros manuscritos que exponían recopilaciones incoherentes de recetas de distintas clases.
Fuente: Max Doerner
Estas disertaciones no están destinadas, en principio, a servir a los copistas, aún cuando sea muy beneficioso el estudio de los antiguos maestros, pero mucho menos aún pretenden ser una exposición histórica del arte de la pintura.
Mi idea al redactarlas fue mostrar el camino a los pintores creadores, camino que ya otros han seguido con éxito, para que encuentren estímulo en su trabajo y quizá también para que logren el punto de partida de su formación artística. Sigue leyendo Las Técnicas Pictoricas desde los Antiguos Maestros hasta el Presente
Fuente: HoyesArte.com
Parece que se desvela un misterio de siglos: La batalla de Anghiari, fresco inacabado obra de Leonardo Da Vinci, del que mostramos un boceto en esta noticia, ha vivido durante todo este tiempo en el Salón de los 500, una de las salas principales del Palazzo Vecchio de Florencia, bajo otra obra, La batalla de Scannagallo, de Giorgi Vasari, célebre arquitecto, pintor e historiador del arte italiano. Un equipo de expertos dirigidos por el conservador Maurizio Seracini (Florencia, 1946) ha comunicado hoy el importante hallazgo.
Técnicas muy sofisticadas, que incluyen endoscopia, scanner y microcámaras, han permitido acceder a la posible obra de Leonardo, agazapada tras el fresco que Vasari pintó en 1563 para conmemorar una importante victoria de los ejércitos florentinos. No obstante, los responsables de la investigación, tras confirmar el descubrimiento, se han mostrado muy cautos y han declarado que el estudio se encuentra en su fase preliminar y, en consecuencia, queda un largo trabajo por realizar.
En diciembre pasado, el equipo de investigadores realizó una endoscopia mediante una sonda dotada de telecámara, descubriendo que había un espacio de escasamente un par de centímetros entre la pared pintada por Vasari y la posterior. Al mismo tiempo recogieron muestras microscópicas para ser analizadas. Sus resultados han sido desvelados hoy por Seracini, quien ha confirmado que una muestra de color negro encontrada detrás del fresco de Vasari tiene una composición química compatible con el negro usado en La Gioconda y en el San Juan Bautista, lienzos que se encuentran en el Museo del Louvre. Lo que parece demostrar que la pista que se seguía era la adecuada y la pintura oscura que parecia emerger tras la de Vasari se debía al genio de los genios, «hemos seguido el camino correcto», apostilló en rueda de prensa Maurizio Seracini.

Recomendado!
Estética de las proporciones en la naturaleza y en las artes [Texto impresso] / Matila C. Ghyka ; traducción de J. Bosch Bousquet
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Main Author: Ghyka, Matila C., (1881-1965)Secondary Author: Bosch Bousquet, J.Edition: 3.ª edPublication: Barcelona : Poseidon, 1983Description: 298 p. : il., pb ; 21 cmISBN: 8485083067Linked with: Esthètique des proportions dans la nature et dans les artsSubject – Topical Name: Estética | Architecture – Aesthetics | Proporção (Arte) | Aesthetics | Arquitectura – Estética | Proportion (Art)CBC: N61.G4918 1983Online Resources: Capa
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