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Javier Quintanilla (1945)

Javier Quintanilla

www.javierquintanilla.net

Entre 1976 y 2014 realiza numerosas exposiciones individuales y colectivas en Museos, Universidades y Galerías de Arte públicas y privadas en:

Alemania: Colonia.
Bélgica: Bruselas.
Brasil: Rio de Janeiro, Porto Alegre, Curitiba y Florianópolis.
España: Barcelona, Madrid, Girona, Ibiza, Cuenca, Mahón, Valladolid, Sevilla y Toledo.
Estados Unidos: Lexington y Minneapolis.
Francia: Paris, Verderonne, Compiegne, Montataire, Poitiers, St.Maló y otras localidades.
Italia: Brescia y San Secondo.
México: DF.
Noruega: Oslo.

Ha participado en Ferias de Arte Internacionales como:

ARCO – Galería May Moré. Madrid.
3ª Feria Internacional del “Libro de Artista”. Galería May Moré, Colonia, Alemania.
Feria del Libro de Artista Contemporáneo. París, Francia.

Expo Universal de Sevilla: Pabellón de la Comunidad de Madrid. Artista invitado. 1992

En la actualidad es miembro activo del CLAC – Centre du Livre d’Artist Contemporain de Verderonne/Oise, Francia, y de la Asociación Cultural del mismo centro.
En los últimos años crea, dirige y coordina, proyectos colectivos de arte, tales como: “Juego de Dados”,“Basura”, “Creart”, (Proyecto de Arte en colaboración con 6 escuelas de enseñanza primaria de Barcelona), “Las Artes y las Letras de la Mano”, “Del barro al 3D”…

Cuenta con obras en colecciones privadas (C.I.L. -Club Internacional del Libro/Madrid, entre otras)y en Museos de Arte Contemporáneo de diferentes países: University of Minnesota/U.S.A.; M.A.S.C. – Museu de Arte de Santa Catarina/Florianopolis/Brasil; M.A.R.G.S. – Museu de Arte do Rio Grande do Sul/Porto Alegre/Brasil; Musée du Livre d’Artiste Contemporain – Verderonne/Francia.

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Johannes Grützke (1937)

Johannes Grützke wurde als viertes von fünf Kindern als Sohn des Geschäftsmanns Wilhelm Grützke und seiner Ehefrau Dörthe geboren. Außer während vier Jahren Kriegs- und Nachkriegswirren wuchs er in Berlin auf.


Johannes Grützke studierte von 1957 bis 1964 an der Hochschule für Bildende Künste in Berlin zunächst bei Hans Orlowski und danach als Meisterschüler von Peter Janssen. 1962 nahm er als Schüler an dem von Oskar Kokoschka geleiteten Kurs der Internationalen Sommerakademie Salzburg teil. In Bad Godesberg, wohin er 1964 umzog, hatte er im gleichen Jahr seine erste Einzelausstellung in der Galerie Pro, die von Johannes Wasmuth geleitet wurde. Im folgenden Jahr, wieder in Berlin, gründete er das Musikensemble Die Erlebnisgeiger, mit dem er unregelmäßig öffentlich auftrat. 1973 war er Mitbegründer der Schule der neuen Prächtigkeit. 1974 veranstaltete der Neue Berliner Kunstverein die erste Grützke-Retrospektive im Schloss Charlottenburg, die anschließend im Kunstverein Freiburg, in der Kunsthalle Nürnberg und dem Mannheimer Kunstverein ausgestellt wurde. Im gleichen Jahr wurde ebenfalls vom Neuen Berliner Kunstverein die erste Gemeinschaftsausstellung der Schule der neuen Prächtigkeit ausgerichtet. 1986 wurde ihm der Kunstpreis der Heitland Foundation, Celle verliehen.

Als Maler, Zeichner und Druckgrafiker schuf Grützke seit den 1960er-Jahren ein Werk, das durch seine Konsequenz ebenso beeindruckt wie durch die Wahl seiner Motive und die souveräne Handhabung der Techniken. In seiner am Gegenständlichen orientierten Kunst geht es ihm darum, eine Idee malerisch so umzusetzen, als sei sie der Wirklichkeit entsprungen.

Außer im Malatelier arbeitete Grützke auch als Bühnenbildner für das Theater, 1979 begann hier eine langjährige Zusammenarbeit mit dem Regisseur Peter Zadek. Von 1985 bis 1988 war er dessen künstlerischer Berater am Deutschen Schauspielhaus in Hamburg und stattete verschiedene Inszenierungen aus, darunter die legendäre Urfassung von Lulu von Frank Wedekind, Joshua Sobols Ghetto und Weiningers Nacht sowie am Wiener Burgtheater Shakespeares Der Kaufmann von Venedig (auch Kostüme, Bühne gemeinsam mit Wilfried Minks).

Grützke lehrte 1976/1977 als Gastdozent an der Hochschule für Bildende Künste in Hamburg, 1987 kehrte er, diesmal als Dozent in Nachfolge seines ehemaligen Lehrers Oskar Kokoschka, an die Internationale Sommerakademie Salzburg zurück. Im Jahr 1990 gehörte er zu den Gründungsmitgliedern des Künstlersonderbundes in Deutschland. Von 1992 bis 2002 war er Professor für Malerei an der Akademie der Bildenden Künste in Nürnberg. Johannes Grützke ist Mitglied der Freien Akademie der Künste Hamburg.

Von November 2011 bis April 2012 fand in der Reihe „Werke und Dokumente“ des Deutschen Kunstarchivs im Germanischen Nationalmuseum Nürnberg eine umfassende Ausstellung seiner Werke unter dem Titel Die Retrospektive statt. Damit verbunden, vermachte Grützke dem Museum einen Vorlass.[1] 2012 war im Marburger Kunstverein eine Auswahl von Malerei, Zeichnungen, Pastelle und eine Skulptur des Künstlers aus der Sammlung Horn zu sehen.[2] Unter dem Titel „die ganze Welt in meinem Spiegel“ zeigt das Stadtmuseum Berlin 2012 anlässlich der Verleihung des Hannah-Höch-Preises des Landes Berlin 2012 eine Retrospektive seiner Arbeiten aus fünf Jahrzehnten.[3] 2013 wurden Werke von Grützke im Rahmen der Ausstellung «Jacob Jordaens und die Moderne» im Fridericianum in Kassel ausgestellt.

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Catálogo de Liquitex

http://www.liquitex.com/GelMediums/

Liquitex is a brand of artist materials, focusing exclusively on the development, manufacture, and distribution of acrylic paints. In 1955, the company known as Permanent Pigments, founded by Henry Levinson, created the first water-based acrylic paint, along with the first acrylic gesso. At this time, Levinson reorganized the company as Liquitex. In 1956, the company developed colored liquid acrylic paints. Liquitex offers the widest acrylic paint product line in the world.

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Wilhelm Busch


Wilhelm Busch (Wiedensahl, 15 de abril de 1832 – Mechtshausen, 9 de enero de 1908) fue un caricaturista, pintor y poeta alemán, conocido principalmente por sus historietas satíricas, escritas en verso, como Max und Moritz (Max y Moritz). Fue figura decisiva para el desarrollo del cómic estadounidense, aún más que Rodolphe Töpffer.

Max y Moritz, por Wilhelm Busch.
Wilhelm Busch (vilhɛlm bʋʃ) procedía de una familia de comerciantes, era el mayor de 7 hermanos. A partir de 1841 tiene que vivir con su tío Georg Kleine, cura, ya que en su casa no hay lugar para todos. Su tío se dedicaba a su formación.

En 1847 hace la prueba de bachillerato, cuatro años después, en 1851, ingresa a la Academia de las Bellas Artes y en 1852 a la Real Academia de las Bellas Artes en Amberes. Las obras de los pintores flamencos del siglo XVI y XVII tuvieron gran influencia en él. Tras enfermar de tifus en 1853 regresa a su casa, luego de recuperarse de la enfermedad empieza a coleccionar sagas, cuentos y canciones populares para ilustrarlas. Al año siguiente se va a la Academia de Bellas Artes de Múnich.

En 1859, empezó a colaborar con el periódico satítico Fliegende Blätter, y el Münchner Bilderbogen que Kaspar Braun había fundado en 1844.2 Allí publicará Max y Moritz en 1865, a los que le siguen en los años siguientes otras obras. En 1884 publica su última obra Maler Klecksel. En 1878 regresa a su ciudad natal y vive con su hermana Fanny, haciéndose cargo de los 3 hijos de ella y en 1898 se muda con su hermana a la casa de su sobrino Otto Nöldeke, que es cura. Allí se publicaron sus poesías de Sein und Schein y Zu guter Letzt.

Sufrió varios envenenamientos por nicotina durante su vida. Antes de su muerte ordenó la destrucción completa de su correspondencia privada. Wilhelm Busch murió en 1908 de insuficiencia cardíaca. En su autobiografía relata cómo veía la vida. Después de su muerte se publicaron su colección de poesía Sein und Schein (1909) y en 1910 la obra Ut ôler Welt (una colección de canciones, sagas y cuentos) además encontraron más de 1000 óleos pintados por él.

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Anders Zorn (1860-1920)


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Anders Leonard Zorn (n. Mora, Dalarna; 18 de febrero de 1860 — f. íb.; 22 de agosto de 1920) fue un pintor impresionista, escultor y grabador sueco.
Nació en Mora, Dalarna, hijo natural de una campesina sueca, Grudd Anna Andersdotter y un cervecero alemán, Leonhard Zorn. No llegó a conocer a su padre y fue criado por sus abuelos. Comenzó a estudiar en 1872 en la escuela de Enköping. Tres años después, en 1875, se matriculó en la Academia de las Artes de Estocolmo, donde estuvo estudiando hasta 1880. El mismo año que acabó sus estudios conoció a Emma Lamm, luego conocida como Emma Zorn (1860 – 1942, Mora), que provenía de una acaudalada familia y con quien se casó en 1885.

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CIRLOT, Juan Eduardo. Diccionario de los Símbolos ES-es

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Juan-Eduardo-Cirlot
Fuente: Wikipedia

Biografía

Fue hijo de Juan Cirlot y María Laporta. Estudió bachillerato con los jesuitas de Barcelona y trabajó en una agencia de aduanas y en el Banco Hispanoamericano. En 1937 fue movilizado para luchar por la República; a comienzos de 1940 fue movilizado otra vez, pero por el bando franquista. Estuvo en Zaragoza hasta 1943; allí frecuentó el círculo intelectual y artístico de la ciudad y se relacionó con el pintor Alfonso Buñuel -hermano de Luis Buñuel. En el verano del 43 regresó a Barcelona para trabajar en el Banco Hispanoamericano y conoce al novelista Benítez de Castro, quien le introdujo en el periodismo como crítico de arte. Trabaja en la librería editorial Argos. Compone música y trata a los artistas del grupo Dau al Set. En 1949 colabora en la revista Dau al Set. En octubre viaja a París y conoce a André Breton en persona. Se edita Igor Stravinsky, su primer ensayo. En 1951 empieza a trabajar en la editorial Gustavo Gili, donde permanecerá hasta su muerte.

Entre 1949 y 1954 conoce y trata al etnólogo y músicologo alemán Marius Schneider en Barcelona; Trabaja con José Gudiol Ricart. En 1954 aparece El ojo en la mitología. Su simbolismo. Entra a formar parte de la Academia del Faro de San Cristóbal. En el año 1958 empieza a escribir colaboraciones en Goya, Papeles de Son Armadans, etc. y aparece su obra más famosa e internacional, el Diccionario de símbolos tradicionales en la editorial Luis Miracle. Siguen unos años de intensa actividad como crítico y conferenciante. En 1962 se publica en inglés su diccionario con el título A Dictionary of Symbols con prólogo de Herbert Read. En 1966 vio la película El señor de la guerra de Franklin J. Schaffner. En 1971 enferma de cáncer de páncreas, es operado y el 11 de mayo de 1973 muere en su casa de la calle Herzegovina de Barcelona. Fue padre de la medievalista y filóloga Victoria Cirlot.

Análisis

Juan Eduardo Cirlot se adscribió al filo de los cuarenta a la escuela surrealista francesa y al dadaísmo, para asumir luego una tradición espiritualista de muy lontanos horizontes (la Cábala, el sufismo y los estudios orientales) de anhelo universal. De ahí proviene su interés por la simbología, que imbuirá toda su actividad literaria y su importante labor como crítico de arte. Hizo importantes estudios sobre simbología y hermenéutica medieval, reunió una importante colección de espadas y su copiosa y variada producción poética —más de cincuenta libros— se mantuvo alejada e independiente de las corrientes que dominaron la poesía de posguerra a causa de su oscuridad y hermetismo; últimamente, sin embargo, su figura no cesa de revalorizarse a través de continuas revisiones, reediciones, apariciones de obras inéditas y homenajes. Lo más conocido en su obra es la fase de su evolución poética centrada en la actriz Rosemary Forsyth, que encarna a Bronwyn en la película El señor de la guerra (1965) de Franklin J. Schaffner e inspiró la fase permutacional de su poesía.

Cirlot cultivó también el aforismo en su libro Del no mundo (1969), donde puede rastrearse su pensamiento hasta las fuentes de Nietzsche y Lao Tse. En 1986 se publicó el inédito El mundo del objeto a la luz del surrealismo que, escrito en 1953, se adelanta a las corrientes conceptuales de las últimas décadas y que sigue siendo referencia esencial para profesores y estudiosos del universo del objeto artístico. En 1988 se publica 88 sueños, colección completa de los sueños transcritos por Cirlot publicada parcialmente en la revista catalana Dau al Set y que muestran a las claras la importancia que para su formación tuvo el sello del surrealismo.

Como erudito es conocido por su Diccionario de símbolos, que sigue reeditándose con éxito.

Obras

  • Poemarios[editar · editar código]
  • Pájaros tristes y otros poemas a Pilar Bayona (1942)
  • Canto de la Vida muerta (1946)
  • Donde las lilas crecen (1946)
  • Cuarto canto de la vida muerta y otros fragmentos (1961)
  • Regina tenebrarum (1966)
  • Bronwyn (1967)
  • Cosmogonía (1969)
  • Orfeo (1970)
  • 44 sonetos de amor (1971)
  • Variaciones fonovisuales (1996)
  • En la llama. Poesía (1943-1959) (2005)
  • Ensayos[editar · editar código]
  • Diccionario de los ismos (1949)
  • Ferias y atracciones (1950)
  • El arte de Gaudí (1950)
  • La pintura abstracta (1951)
  • El estilo del siglo XX (1952)
  • Introducción al surrealismo (1953)
  • El mundo del objeto a la luz del surrealismo (1953)
  • El Ojo en la Mitología: su simbolismo (1954)
  • El espíritu abstracto desde la prehistoria a la Edad Media (1965)
  • Diccionario de símbolos (1968)
  • Del no mundo : Aforismos (1969)
  • 88 sueños; Los sentimientos imaginarios y otros artículos (1988)
  • Confidencias literarias (1996)
  • Significación de la pintura de Tapies
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Tom Lovell

From Wikipedia, the free encyclopedia

Tom Lovell

Born February 5, 1909
New York
Died June 29, 1997
New Mexico
Occupation Artist
Thomas (Tom) Lovell (5 February 1909 – 29 June 1997) was an American illustrator and painter.[1] He was a prolific creator of pulp fiction magazine covers and illustrations, and of visual art of the American West. He produced illustrations for National Geographic magazine, and many others, and painted many historical Western subjects such as interactions between Indians and white settlers and traders.[2] He was inducted into the Society of Illustrators Hall of Fame in 1974.[3]

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Jimmy Nelson (Kent, 1967)

1Fuente: http://www.beforethey.com/

Jimmy Nelson (Sevenoaks, Kent, 1967) started working as a photographer in 1987. Having spent 10 years at a Jesuit boarding school in the North of England, he set off on his own to traverse the length of Tibet on foot. The journey lasted a year and upon his return his unique visual diary, featuring revealing images of a previously inaccessible Tibet, was published to wide international acclaim.

Soon after, he was commissioned to cover a variety of culturally newsworthy themes, ranging from the Russian involvement in Afghanistan and the ongoing strife between India and Pakistan in Kashmir to the beginning of the war in former Yugoslavia.

In early 1994 he and his Dutch wife produced Literary Portraits of China, a 30 month project that brought them to all the hidden corners of the newly opening People’s Republic. Upon its completion the images were exhibited in the People’s Palace on Tiananmen Square, Beijing, and then followed by a worldwide tour.

From 1997 onwards Jimmy began to successfully undertake commercial advertising assignments for many of the world’s leading brands. At the same time he started accumulating images of remote and unique cultures photographed with a traditional 50-year-old plate camera. Many awards followed. When he started to successfully and internationally exhibit and sell these images, this created the subsequent momentum and enthusiasm for the initiation of Before they Pass Away.

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El expolio de Europa

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Estos dos episodios cuentan cómo se llevó a cabo el gran robo de todos los tiempos y cómo muchas de esas obras expoliadas han conseguido sobrevivir y volver a manos de sus dueños.
Durante los años 30, hasta que finalizó la guerra, los nazis se dedicaron, entre otras cosas, a robar y apropiarse de las obras más importantes de la historia. Primero, se quedaron con todos los tesoros de las familias judías que eran recluidas en los capos de concentración, y seguidamente, comenzaron a expoliar las obras artísticas de los países que se iban anexionando a la dictadura del III Reich.

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Zoran Music

Zoran music @

Zoran Music

“En 1935, Antonio Zoran Music estaba en Madrid, visitaba asiduamente el Museo del Prado y, aunque estudiaba atentamente la obra de Goya, se dejó fascinar muchas veces por El triunfo de la Muerte, de Brueghel el Viejo: lo terrible es que pocos años después, en Dachau, el pintor pudo contemplar escenas muy parecidas a las del cuadro de Brueghel, tan diferente a los dibujos de Zoran Music, bajo lo que el artista podría haber escrito, como Goya, «yo lo ví», y que son, en realidad, sólo un pálido reflejo de lo que realmente pudo contemplar; íntimos, cercanos, dice Jean Clair que representan «lo inmediato y lo irremediable», son dibujos contra el olvido, y sobrevivieron, como el propio artista, con grandes dificultades; atentos al detalle, eluden la visión general, ya había constatado Felix Valloton, en 1915, que la guerra no puede pintarse, sólo sus efectos.

Los dibujos de Zoran no son como los cuadros rememorativos de Boris Tasliztky, una de las muchas formas de realismo presentes en la posguerra europea; por eso Zoran nos enfrenta, de manera silenciosa, al horror, en lucha sorda contra el olvido que aterraba a los supervivientes, así lo ha contado Prime Levi. Las imágenes se erigen contra el olvido. La barbarie ordinaire es el título que Jean Clair ha dado recientemente a su libro sobre Zoran Music. Una conversación entre Zoran Music y Kosme de Baraño, en Zoran Music: el hombre sin territorio (obras 1945 – 1993).

La obra de Zoran Music (Eslovenia, Girizia, 1909-Venecia, 2005) se trata de una pintura que construye, mediante la expresión y representación, sin concesiones de la soledad del destino, una de las poéticas más intensas sobre la fragilidad y el desamparo existencial que se apodera del ser humano tras la Segunda Guerra Mundial. Zoran Music comienza a dibujar clandestinamente en Dachau un largo centenar de dibujos: hombres ahorcados, hornos crematorios, cadáveres troceados, pilas de cadáveres amontonados a las puertas del Infierno, que crea por una necesidad de plasmar todo lo que estaba viendo, legándonos un documento único para la historia del arte. Posteriormente pintará paisajes de la Toscana y de Venecia, donde residía, para retomar, en 1990, la inspiración de la tragedia que suponen la deportación, la guerra y la violencia. Sus últimas series, protagonizadas por la figura humana, con cuerpos desnudos y desgarrados simbolizando la soledad y la meditación, pusieron de manifiesto el poder creativo de Music, obsesionado con su visión de la deriva del ser humano hacia la muerte.»

El pintor esloveno Zoran Music (Gorizia, 1909-Venecia, 2005) tenía un talento nato para la pintura lírica y evanescente, pero en 1944, acusado de participar en la resistencia antinazi, fue arrestado por la GESTAPO, y luego torturado y llevado al campo de concentración y exterminio de Dachau.
Allí, robando de donde podía tintas y papeles sucios, realizó clandestinamente, en una lucha por la sobrevivencia del arte y de la memoria, unos 180 dibujos de lo que veía a diario: a sus compañeros convirtiéndose primero en esqueletos andantes por el hambre y las torturas, luego muriendo en hornos crematorios, en el pabellón de tifus (a donde los nazis no entraban por miedo al contagio) o ahorcados, y por último, ya vueltos cadáveres, amontonados en pilas como basura o troceados como reses.
De milagro sobrevivió, y esos dibujos sirvieron de bocetos a la serie de pinturas y grabados que, con el obsesivo título de Nosotros no somos los últimos, son un testimonio de los horrores a los que pueden enfrentarse los seres vivos. “No trato de hacer una declaración pomposa cuando pinto cadáveres. No se trata de una protesta. Es algo que sucedió”, dijo, con la típica vergüenza del sobreviviente.
Estos cuadros parecen la versión en imágenes de los libros Si esto es un hombre y La tregua, que escribió otro invitado forzado a los campos de exterminio nazi, Primo Levi (1919-1987), también acosado por ese mal que los psicólogos llaman “Síndrome del sobreviviente”; y que, harto de soñar todas las noches que despertaba en Auswitchz y que nunca saldría de ahí, decidió acabar con su vida lanzándose al vacío en espiral de la escalera de caracol de un edificio.

Por su valor artístico, la obra de Music va más allá de la crónica de un sólo hecho histórico: Sus retratados son las víctimas de Dachau, pero también son las víctimas de cualquier represión.

Admirador desde niño de Egon Schiele y Gustav Klimt, la obra de Music tiene claras influencias del simbolismo. También del Greco y de Goya, a quienes copió con fervor en El Museo del Prado y en Toledo. Pero no es cierto, como se ha dicho a veces, que haya estado al margen de las corrientes de su época. Su obra maestra, la serie Nosotros no somos los últimos, influida por los grandes artistas alemanes Kathe Kollwitz, Otto Dix y George Grosz, es sin duda expresionista, y tiene varias similitudes con las de otros expresionistas interesados en dar su testimonio de la historia y de la condición humana, como José Clemente Orozco.
En los 70’s pintó en la Toscana y en Venecia brumosos paisajes donde las ciudades parecen tan frágiles y momentáneas como la niebla.
Sus últimas series, con cuerpos desnudos que representan la soledad y la meditación, son a menudo autorretratos. Todos los días siguió representando la visión del propio deterioro, de la deriva de un ser humano hacia la muerte. Estás obras lo emparentan con aquellos que también practicaron el autorretrato con obsesión y crudeza, como Rembrath, Van Goh, Frida Kahlo, Kathe Kollwitz y Cindy Sherman.
Alguna vez Zoran Music dijo: «Toda mi pintura ha girado en torno a un sólo tema: el paisaje desértico que es la vida.»

Zoran Music 1 Zoran Music 2 Zoran Music 3 Zoran Music 4 Zoran Music 5 Zoran Music 6 Zoran Music 7 We Are Not the Last 1970 by Zoran Music 1909-2005 Zoran Music 9 Zoran Music 10 Zoran Music 11 Zoran Music 12

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Käthe Kollwitz Schmidt

Kathe Kollwitz@

Käthe Kollwitz Schmidt

(Königsberg, 1867 – Moritzburg, 1945)

Pintora y escultora alemana, relacionada con el movimiento expresionista, cuya obra se caracteriza por su profunda crítica social. Su padre, Karl Schmidt, fallecido en 1898, estimuló sus habilidades para el dibujo desde su infancia. En 1881 comenzó sus estudios artísticos bajo la tutela de Rudolf Mauer, grabador que ejerció su profesión en Königsber, donde recibió clases del pintor Gustav Naujok.

En 1885 se trasladó a Berlín para cursar estudios en la Künstlerinnenschule (Escuela de arte femenina), donde Karl Stauffer-Bern animó su interés por la obra de Max Klinger, cuyas estampas dramáticas fueron su primera gran influencia. De regreso a Königsberg en 1887, inició su producción pictórica, bajo la supervisión del pintor Emil Neide. Los dos años siguientes, 1888-89, se matriculó en la Künstlerinneschule de Munich, en la que recibió clases de Ludwig Herterich. Regresó a Königsberg ese mismo año, donde estableció su estudio y comenzó su producción pictórica a la vez que realizó su primera obra gráfica.

En 1891 contrajo matrimonio con el Dr. Karl Köllwitz. Ambos se trasladaron a Berlín, donde se establecieron en uno de los barrios más pobres de la capital, donde su marido ejerció su actividad tanto como médico como activo militante socialista. Esta militancia tuvo una importancia capital en la obra de Kathe Köllwitz, pues la visión de las miserables condiciones de vida de la masa obrera y su activismo político fueron motivos centrales en sus primeras obras. Al año siguiente nació su hijo Hans.

Durante su estancia en la Weussennurger Strasse, Köllwitz abandonó progresivamente su faceta de pintora y empezó a cultivar el dibujo y el grabado, ya que ambas técnicas le permitieron desarrollar sus obras de profundo contenido social con mayor expresividad y dramatismo. En 1893 asistió a la representación de la obra de Gerhat Hauptmanns Los tejedores, pieza teatral que dejó profunda huella en su particular sensibilidad y a la que dedicó una serie de aguafuertes, La revuelta de los tejedores, compuesta por un total de seis grabados que fueron expuestos en la Gran Exhibición de Arte celebrada en Berlín en 1898. Por esta obra obtuvo el reconocimiento del público y de la crítica, aunque anteriormente Julius Elias había llamado favorablemente la atención sobre su trabajo.

En 1896 nació su segundo hijo, Peter Köllwitz. Dos años mas tarde se incorporó a la Sezession de Berlín, fundada en ese año, y empezará a impartir clases de dibujo en la Künstlerinnenschule, institución en la que permaneció hasta 1902. Entre 1901 y 1908 realizó una serie de viajes que influyeron decisivamente en las series de aguafuertes La guerra de los campesinos que, gracias al patrocinio de la Asociación de Arte Histórico, inició en villa Romana, para finalizar posteriormente en Florencia (1907). También visitó París en 1904 y 1907. Durante su estancia en París visitó la Academie Julien y estableció contacto con el escultor Auguste Rodin y con Teophile Steinlen, en la que fue su primera aproximación a la escultura. En 1909 inició su serie de Escenas de la miseria.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Peter, su hijo menor, fue llamado a filas y falleció en combate en Flandes el 23 de octubre de 1914. Esta tragedia, unida a sus convicciones pacifistas que compartió con su marido, la animaron a manifestarse públicamente en contra del conflicto armado. En 1917, con motivo de la celebración de su quincuagésimo cumpleaños, se celebró en la Jubilee Exhibition de Paul Cassirer una exposición de su obra.

Pese a la impopularidad que le supuso su oposición a la guerra, en 1919 fue nombrada miembro de la Academia Prusiana de las Artes y se convirtió en la primera mujer en ocupar una plaza en esa institución, en la cual permaneció hasta su forzada dimisión en 1933, a causa de la ascensión al poder del partido nacionalsocialista, como ocurrió con tantos otros miembros de su generación artística. Entre 1920 y 1925 realizó las seriesSeven Woodcuts on War, publicada en 1924 junto con el portafolio Parting and Death, y al año siguiente publicó la serie titulada El proletariado; trabajos todos ellos de fuerte crítica social que recrean las condiciones más penosas de la guerra y las injusticias sociales.

En 1927 realizó un viaje a Rusia, país al que se sentía vinculada políticamente, aunque este sentimiento se transformó pronto en profunda decepción. Realizó en 1932 su primera escultura monumental, Monumento a los muertos (cementerio de Essen, Bélgica), obra realizada en homenaje a su hijo Peter fallecido en la guerra. En esta obra, Kölwitz manifiesta la tragedia a través de la representación, no de un soldado fallecido, sino de dos figuras que representan a sus progenitores, desolados ante la pérdida.

A partir de la ascensión al poder de los nazis, fue víctima de la hostilidad que caracterizó al régimen nacionalsocialista frente a los artistas de vanguardia. Sus obras fueron incluidas en la Exposición de Arte Degenerado (Entartete Kunst) celebrada en Berlín, cuya inauguración tuvo lugar el 19 de julio de 1937 y corrió a cargo del presidente de la Cámara del Reich para las Artes Plásticas. En ella se presentaron cerca de 650 pinturas, esculturas y dibujos pertenecientes a museos y colecciones alemanas, seleccionadas entre más de 16.000 obras, con el objeto de ridiculizar el arte de vanguardia. Paralelamente a esta exposición, el régimen organizó una exposición de arte oficial, la Grosse Deutsche Kunstausstellug (Exposición del Gran Arte Alemán), cuya inauguración fue presidida por el propio Adolf Hitler. Paradójicamente, en contra de las intenciones de los organizadores de ambas, la primera recibió dos millones de visitantes, frente a los apenas medio millón de la segunda.

El periodo entre 1937 y 1944 fue especialmente trágico para Köllwitz. A las continuas presiones del régimen nacionalsocialista se sumó la destrucción de su estudio con la práctica totalidad de su obra durante los bombardeos aliados. Este pesimismo vital se percibe en su última serie de grabados, Muerte (compuesta por ocho litografías), que parece preludiar el fallecimiento de su marido en 1940 y el suyo propio el 22 de abril de 1945 en Moritzburgo, adonde se había trasladado dos años antes, tras la destrucción de su estudio.

La importancia de la obra de Kathe Köllwitz se basa tanto en la selección de sus temas como en su capacidad para transmitirles el sentimiento dramático que los caracteriza, ya sea en sus representaciones de las miserables condiciones de vida de los obreros, o en la de los dramas sobre la guerra. Su capacidad expresiva proviene tanto de su atenta observación de la realidad social que la circundó como de su profundo estudio de los medios técnicos de impresión. Practicó el grabado en sus numerosas variantes, desde la punta seca a los aguafuertes pasando por el entallado, aunque, a partir de 1910, la litografía se convirtió en su forma preferida de expresión plástica.

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Jaume Plensa

Jaume Plensa@

Las majestuosas figuras de Jaume Plensa (Barcelona, 1955) se instalan desde este mes en los espacios urbanos y naturales de la ciudad deBurdeos (Francia) para establecer un diálogo permanente con sus habitantes.

Después de Río de Janeiro, Salzburgo o Chicago, el escultor catalán invade la capital girondina hasta el 6 de octubre con doce piezas al aire libre, de las que cuatro han sido concebidas expresamente para la ocasión.

La intención del artista ha sido redescubrir la ciudad a sus habitantes desde una vertiente humanista, así como alternar símbolos de diferentes culturas para «celebrar la diversidad».

Esculturas tatuadas con letras, frases y notas musicales, o todo lo contrario, abanderadas de la opacidad más tradicional, que con su libre circulación democratizan el espacio artístico, transformándolo en un«espacio urbano y compartido».

Y pese a que sus obras invitan al paseante a la interacción y la exploración sensorial, el artista catalán sugiere no tocarlas, sino acariciarlas «de la misma manera que se hace con un hijo».

El cuerpo humano, leitmotiv de la obra de Plensa, es concebido como un «espacio de resonancia poética del individuo». Por ello sus figuras bordelesas rompen con la idea totémica, implícita en la escultura más tradicional, y la reemplazan por «lo imperceptible», es decir los pensamientos.

«Con esta exposición pretendo lanzar una botella al mar con un mensaje», declaró el artista, que ha dedicado sus más de treinta años de carrera a eliminar toda huella figurativa «para enredar la materialidad con el lirismo más introspectivo» o, lo que es lo mismo, sugerir sin aleccionar.

Considerado como uno de los grandes herederos de la escultura española, siguiendo la estela de Picasso o Gargallo, el arte de Plensa se construye por la oposición: vacío/lleno, luz/sombra, individuo/colectivo, masculino/femenino.

Precisamente, la luz, y también su doble, la sombra, se convierten endos elementos omnipresentes en esta muestra, al atravesar, irradiar y penetrar las formas tanto de día como con el alumbrado nocturno, instalado a propósito.

«Para mí, tanto la memoria como el futuro son femeninos. El hombre es un accidente que, aunque bello, no deja de ser un accidente», confesó el artista al presentar «Marianna y Awilda», dos rostros femeninos enfrentados entre sí que parecen flotar en el aire pese a sus cuatro metros de altura.

«Marianna y Awilda», emplazadas en el patio del ayuntamiento de la ciudad, también revelan otro elemento fundamental del trabajo de Plensa: el vacío.

«Visualmente, la transparencia del «tejido de encaje» -una malla de acero inoxidable que recuerda a la mantilla española- remite a la desmaterialización de los retratos y descubre el vacío interno con el objetivo último de evidenciar la fragilidad del ser», explicó la comisaria de la muestra, Florence Guionneau-Joie.

La inquietud por conceder a aquello ordinario un carácter extraordinario llevan al escultor a transformar la escala original y a jugar continuamente con el peso, el volumen y la monumentalidad.

Así ocurre con «Sanna» (Place de la Comédie) y «Paula» (Place Pey Berland), los majestuosos rostros de siete metros de altura de dos niñas, una sueca y otra barcelonesa, con los que el autor invita al espectador a«entrar en sus sueños más internos».

Plensa emplea aquí la opacidad del hierro fundido -material que aplicaba sobre todo en sus inicios- y entorna los ojos de las protagonistas para, pese a su existencia real, despersonalizarlas y permitir al público identificarse con ellas.

Tatuado con los nombres de sus compositores predilectos, el catalán se retrata en bronce siete veces -«como las siete notas musicales»- abrazando, con las extremidades inferiores y superiores, los árboles del jardín municipal de Burdeos bajo el título «The heart of trees».

Aunque el autorretrato no es muy corriente en el campo escultórico, en esta metáfora de la conexión del hombre con la naturaleza, el autor pretende recordar que «de toda materia muerta siempre nace una nueva vida».

«Ainsa I» o «Silent Music» -individuos en fragmentos de acero inoxidable que reposan sobre enormes rocas procedentes de los pirineos aragoneses- son personajes corrientes sentados como auténticos budas en las plazas más populares de la villa, los cuales vuelven a apelar a la reflexión más íntima.

Estas esculturas antropomorfas, testimonios silenciosos de la actividad urbana, están marcadas con notas musicales, poemas deShakespeare o incluso del valenciano Vicent Andrés Estellés, y también con palabras en ocho alfabetos diferentes.

«Las figuras humanas son, para mí, seres ordinarios creados para reflejar y celebrar la inagotable diversidad de nuestras sociedades», ultimó Jaume Plensa, un humanista en sí mismo.

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DAVID LACHAPELLE: SURREAL POP PHOTOGRAPHY

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David LaChapelle is well known for his career as a contemporary photographer, fine art enthusiast and also, for his involvement with video. After initially gaining his social reputation and position within the artistic community, LaChapelle’s work became noticed by huge artistic figures. Andy Warhol spotted his artistic creations and offered him his first job, at Interview magazine.

He initially focused his intention upon commercial photograph, featuring his images in the following publications- Italian Vogue, French Vogue, Vanity Fair, GQ, Rolling Stone and i-D. As well as this huge contribution towards largely circulated publications, LaChapelle photographed many famous names; including the likes of- Tupac Shakur, Pamela Anderson, David Beckham, Leonardo DiCaprio… you get the gist. He eventually moved away from this commercialised environment though, finding solace in fine art.

His photography throughout the years is appropriate for both advertorial and editorial/commercialised purposes. Lots of his photos withhold cartoon connotations and are content specific- attention is always focused upon the figure or the product that is being showcased within the image. Although his photos often promote commercial values, more often than not they look like paintings. This fine art impression on photography is perhaps what established David LaChapelle as a huge art inspiration.

Both his photography and his fine art work present colour dramatically and emphasize form. These two methods of abstraction enable his work to advance from commercialised and largely mass produced –dynamic and contemporary. It is apparent that his fine art background has largely influenced his photographic career and furthermore, that his art presents the same photographic 3 dimensional qualities that are infused through photography. His paintings largely focus on still life: flower paintings highlight colour and he often pushes an overcrowded feeling of constraint which intensifies the floral display.

David LaChapelle: “If I could choose any period to have been an artist, it would definitely be the Baroque”

The artist-photographer discusses his affinity with the dynamism, drama and spirituality of 17th-century art

By Adrian Dannatt. Features, Issue 201, April 2009
Published online: 15 April 2009

Star artist-photographer David LaChapelle is a committed fan of the Baroque, whether the show opening this month at the V&A in London or the exhibition at the Bargello in Florence, “Living Marble: Bernini and the Birth of the Baroque Portrait Bust”, which he singled out in these pages as one of the best happening this year. Any connection between this “porno-chic” snapper notorious for ultra-gloss images of decadent celebrity-culture and Catholic 17th-century devotional imagery seems considerably less improbable after pondering their mutual devotion to high artifice and grand effect. For LaChapelle (surely an almost baroque name in itself despite his all-American origins in Fairfield, Connecticut) builds his vast, labyrinthine images with a scale, grandeur and drama whose excesses rival those of any Pietro da Cortona painted ceiling. Like baroque art, LaChapelle’s work always strives for direct emotional involvement, a visceral appeal aimed at the senses, to impress even the simplest visitor. Like baroque artists, he explores repeated and varied patterns, abundant details, thunderously bright polychromy, all in deliberate promotion of a populist conception of the function of art. Thus LaChapelle has coined an iconography that is direct, simple, obvious and dramatic, its broad and heroic tendencies suggesting not only the intensity and immediacy of the Baroque but most importantly its overall sense of awe.

The Art Newspaper: Do you see the Baroque in your work?

David LaChapelle: I’ve been called a lot of things, and “baroque” is one of the better. Of course there is a link because I love the baroque period so much. Also because it’s just so diverse, you have everything from Caravaggio to Andrea Pozzo, that guy who does this giant “Apotheosis of St Ignatius”, some giant, crazy painting all over that ceiling [in the Church of Saint Ignatius Loyola, Rome]. It’s so dramatic, so over the top, it encompasses so much. The Baroque is always dramatic, always dynamic, with that element of spirituality. To me it’s everything I love, everything. I’m not comparing myself to the masters…yet! But when I started having to do celebrity portraits for Interview magazine, I would always try to define that person within that portrait, flattering or not, to capture them. If that celebrity were to die, this would be the image that summed them up.

TAN: Your use of bold, bright colour is baroque itself.

DL: These artists have really, really inspired me. We do live in a different world today, but if I could choose any period to have been an artist, it would definitely be the Baroque.

TAN: Is the veneration of celebrities now almost religious?

DL: I have always been fascinated by the idea of religious ecstasy, whether crying over the Jonas Brothers or the Beatles. It’s the same emotion, the apparition, whether Elvis or the Virgin Mary, it’s definitely some sort of devotional ecstasy, fainting, swooning. The supernatural comes into play a lot in celebrity, along with the transience; the impermanence of life I am always very drawn to.

TAN: The celebrity can also gain a sort of immortality?

DL: Well they’re meant to have immortality, at the time we think they’re going to last forever and then just two years later we see how old they look. As soon as they age or gain weight, it’s over. I could name celebrities I work with who are supposed to be huge superstars then they get fat. They’re going to be the next big thing, supposed to play Bat Girl and then they start calling her Fat Girl! It’s over! But the permanent in baroque art really was permanent.

The Catholic Church called on the Baroque to invigorate people, to draw them into the church. Celebrity definitely stirs up the same sort of emotions. Also it’s interesting that at a certain point the Baroque was thought to be really tasteless—in the 18th century Bernini and even Michelangelo were considered tasteless. And I definitely know myself about walking the line with the tasteless.

TAN: Some believe that the Council of Trent decreed that, for the sake of the illiterate, painting and sculpture should not obscure the religious message and that this was the beginning of the Baroque.

DL: Well I’m not going to say I make my work for less-educated people—that sounds like something the Catholic Church might say. I come from the school of Diego Rivera, making art for everyone, appealing to every sort of person. Right now I have this show in Paris which is breaking attendance records, it’s mostly kids, such a diverse group of people because I actually make an attempt to give a narrative, tell a story. I don’t want my work to be something just for an elite little group of art critics, there’s enough of that work already. You walk round art fairs and you have to have someone explain to you what the work means: “Oh I see…that ball of yarn and that projection, I see now.” I have a huge love of contemporary art but at a certain point I feel, “Enough!” These artists who are not making any attempt at all to communicate, it’s so obscure, their intellectual and conceptual reasons for it, but only looking to reach that tiny elite audience. And that is something that doesn’t interest me at all, either as an audience-member or as an art-maker myself.

TAN: Jeff Koons is another artist interested in baroque kitsch.

DL: For sure, I love Jeff. My favourite stuff was the ceramics like Michael Jackson. I think he’s such a funny and such a sweet guy. The first time I ever met him he was totally obsessed with this girl: he brought me into this room and there were just stacks of porno magazines—it was La Cicciolina. He was obsessed! It was so innocent somehow, even with his “double-penetration” and coming all over her face and he hadn’t even met her yet. I was, like, “Dude…” I mean the power of manifestation going from being this devoted fan to actually marrying her, that’s the real deal.

TAN: Koons collects art of all periods. Do you?

DL: When I first started making money—which I never expected as I didn’t even finish high school and in America that’s meant to mean you’re poor for life—I started collecting art by my contemporaries. I tried the stock market for a little while, but then realised I would never understand those numbers, so I started buying people I knew when I was just a kid in the East Village. I made some pretty good choices. Naturally I collected work by my first boss Andy [Warhol], drawings and paintings when prices were very good at that time, then I bought Keith Haring’s very last painting, a huge canvas, from Tony Shafrazi and I have at least 20 drawings by him too. I also have works by some younger people like Cecily Brown, but I think baroque art is out of my price range.

TAN: Mary Magdalene was supposedly a woman who had a wild time, bordering on the wanton…

DL: That’s the legend the Catholic Church wanted to make her into, who knows; she might have been Jesus’s wife for all we know. Caravaggio’s painting people he got off the street, having them pose as the Holy Family, dressing them in clothes of that day—that was really shocking, almost blasphemous.

TAN: Is Mary Magdalene’s mythology like that of celebrities today?

DL: I think the redemption here is our soap opera, having worked with so many of these people for so long, especially with Paris [Hilton] since the beginning. When Princess Diana had her big fairy-tale wedding, we lived our fantasy romantic life through her in a positive, aspirational way. Then when we found out about her cutting herself, throwing herself down stairs, her bulimia, then it was, like, “Well my life isn’t so bad—if she’s a princess with fame and money and servants and she’s still puking all over the place, then my life isn’t so bad in my trailer park with my own cheating husband.”

There’s definitely a connection in the fallen woman and the redemption of the fallen woman. Those great paintings of Mary Magdalene were created because of the ideas of redemption, forgiveness, starting over, through Christ and the Catholic Church. There’s still the same basic need for human drama, for the arc of redemption. It’s the same narrative we can see in baroque art or today’s celebrity-culture. It’s sort of gossip even—“Psst, that’s Mary Magdalene over there”—it’s almost like gossip.

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Valentin de Boulogne (Coulommiers, 1591 – Roma, 1632)

vbValentin de Boulogne, cuyo verdadero nombre era Jean Valentin, (Coulommiers, 1591 – Roma, 1632), fue un pintor francés de la época barroca, seguidor del caravaggismo.

Índice

Valentin nació en Coulommiers. Se cree que marchó a Roma en 1612, aunque la primera mención específica a él en Italia es en el Stati d’anime del año 1620, cuando estaba viviendo en la parroquia de Santa Maria del Popolo.
En Italia, recibió la influencia de Michelangelo Merisi da Caravaggio y Bartolomeo Manfredi, y estudió con Simon Vouet. Entró a formar parte de un grupo de pintores nórdicos llamado «Bentvögel», que tenía por lema: «Por Baco, el tabaco y Venus». De esta manera entró en contacto con los ambientes populares de la Ciudad Eterna, que representó en sus cuadros costumbristas. Falleció en Roma.

Obra

Se considera a Valentin de Boulogne como el más destacado caravagista francés. Asume el claroscuro propio de Caravaggio, si bien lo coloca de manera ordenada y geométrica, con interés por los efectos táctiles y la belleza de los modelos. Los temas de sus cuadros son escenas costumbristas y también pinturas religiosas. Pueden citarse entre sus obras:

  • Pelea de jugadores de cartas, Museo de Bellas Artes, Tours
  • Músicos y soldados, Museo de Bellas Artes, Estrasburgo
  • Juicio de Salomón, Museo del Louvre, París
  • Judit y Holofernes, Museo Nacional, La Valeta
  • David con la cabeza de Goliat y dos soldados, 1620-1622, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
  • Concierto en una piedra con bajorrelieve, h. 1622-1625
  • San Juan y Jesús en la Última Cena, 1625-1626
  • Moisés, h. 1627-32, Museo de Historia del Arte de Viena
  • Martirio de san Lorenzo, Museo del Prado, Madrid
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Jackson Pollock: An Interview

Jackson pollock@

Jackson Pollock: An Interview 

Digitized and edited by Maria Caamano

This interview was taped by William Wright in the summer of 1950 for presentation on the Sag Harbor radio station, but was never used. 

William Wright.: Mr. Pollock, in your opinion, what is the meaning of modern art?

Jackson Pollock.: Modern art to me is nothing more than the expression of contemporary aims of the age that we’re living in.

W.W.: Did the classical artists have any means of expressing their age?

J.P.: Yes, they did it very well. All cultures have had means and techniques of expressing their immediate aims….The thing that interests me is that today painters do not have to go to a subject matter outside of themselves. They work from a different source. They work from within.

W.W.: Would you say that the modern artist has more or less isolated the quality, which made the classical works of art valuable, that he’s isolated it and uses it in a purer form?

J.P.: Ah —the good ones have, yes.

W.W.: Mr. Pollock, there’s been a good deal of controversy and a great many comments have been made regarding your method of painting. Is there something you’d like to tell us about that?

J.P.: My opinion is that new needs need new techniques. And the modern artists have found new ways and new means of making their statements.…Each age finds its own technique.

W.W.: Which would also mean that the layman and the critic would have to develop their ability to interpret the new techniques.

J.P.: Yes—that always somehow follows. I mean, the strangeness will wear off and I think we will discover the deeper meanings in modern art.

W.W.: I suppose every time you are approached by a layman they ask you how they should look at a Pollock painting, or any other modern painting—what they look for—how do they learn to appreciate

modern art?

J.P.: I think they should not look for, but look passively—and try to receive what the painting has to offer and not bring a subject matter or preconceived idea of what they are to be looking for.

W.W.: Would it be true to say that the artist is painting from the unconscious, and the—canvas must act as the unconscious of the person who views it?

J.P.: The unconscious is a very important side of modern art and I think the unconscious drives do mean a lot in looking at paintings.

W.W.: Then deliberately looking for any known meaning or object in an abstract painting would distract you immediately from ever appreciating it as you should?

J.P.: I think it should be enjoyed just as music is enjoyed—after a while you may like it or you may not. …I think at least give it a chance.

W.W.: Well, I think you have to give anything the sort of chance. A person isn’t born to like good music, they have to listen to it and gradually develop an understanding of it or liking for it. If modern painting works the same way—a person would have to subject himself to it over a period of time in order to be able to appreciate it.

J.P.: I think that might help, certainly.

W.W.: Mr. Pollock, the classical artists had a world to express and they did so by representing the objects in that world. Why doesn’t the modern artist do the same thing?

J.P.: …The modern artist is living in a mechanical age and we have a mechanical means of representing objects in nature… is working and expressing an inner world…expressing the energy, the motion, and other inner form. 2

W.W.: Would it be possible to say that the classical artist expressed his world by representing the objects, whereas the modern artist expresses his world by representing the effects the objects have upon him?

J.P.: Yes, the modern artist is working with space and time, and expressing his feelings rather than illustrating.

W.W.: Well, Mr. Pollock, can you tell us how modern art came into being?

J.P.: …It’s a part of a long tradition dating back with Cezanne, up through the cubists, the post-cubists, to the painting being done today.

W.W.: Then, it’s definitely a product of evolution?

J.P.: Yes.

W.W.: Shall we go back to this method question that so many people today think is important? Can you tell us how you developed your method of painting, and why you paint as you do?

J.P.: Method is… a natural growth out of a need, and from a need the modern artist has found new ways of expressing the world about him….I paint on the floor and this isn’t unusual—the Orientals did that.

W.W.: How do you go about getting the paint on the canvas? I understand you don’t use brushes or anything of that sort, do you?

J.P.: Most of the paint I use is a liquid, flowing kind of paint. The brushes I use are used more as sticks rather than brushes—the brush doesn’t touch the surface of the canvas, it’s just above.

W.W.: Would it be possible for you to explain the advantage of using a stick with paint—liquid paint rather than a brush on canvas?

J.P.: …to have greater freedom and move about the canvas, with greater ease.

W.W.: Well, isn’t it more difficult to control than a brush? I mean, isn’t there more a possibility of getting too much paint or splattering or any number of things? Using a brush, you put the paint right where you want it and you know exactly what it’s going to look like.

J.P.: No, I don’t think so.…with experience—it seems to be possible to control the flow of the paint, to a great extent, and I don’t use the accident….

W.W.: I believe it was Freud who said there’s no such thing as an accident. Is that what you mean?

J.P.: I suppose that’s generally what I mean.

W.W.: Then, you don’t actually have a preconceived image of a canvas in your mind?

J.P.: …I do have a general notion, of what I’m about and what the results will be.

W.W.: That does away, entirely, with all preliminary sketches?

J.P.: Yes, I approach painting in the same sense as one approaches drawing; it’s direct. I don’t work from drawings; I don’t make sketches and drawing and color sketches into a final painting. Painting, I think, today—the more immediate, the more direct—the greater the possibilities of making a direct…of making a statement.

W.W.: Well, actually every one of your paintings your finished canvases, is a absolute original.

J.P.: Well—yes—they’re all direct painting. There is only one.

W.W.: Well, now, Mr. Pollock, would you care to comment on modern painting as a whole? What is your feeling about your contemporaries?

J.P.: Painting today certainly seems very vibrant, very alive, very exciting. …the direction that painting seems to be taking here—is—away from the easel—into some sort, some kind of wall—wall painting.

W.W.: I believed some of your canvases are of very unusual dimensions, isn’t that true?

J.P.: They are an impractical size—9 x 18 feet. But I enjoy working big and… whenever I have a chance, I do it whether it’s practical or not.

W.W.: Can you explain why you enjoy working on a large canvas more than on a small one?

J.P.: Well, not really. I’m just more at ease in a big area than I am on something 2 x2; I feel more at home in a big area.

W.W.: You say “in a big area”. Are you actually on the canvas while you’re painting?

J.P.: Very little. I do step into the canvas occasionally.… 3

W.W.: I notice over in the corner you have something done on plate glass. Can you tell us something about that?

J.P.: Well, that’s something new for me. That’s the first thing I’ve done on glass and I find it very exciting. I think the possibilities of using painting on glass in modern architecture…in modern

construction…terrific.

W.W.: Well, does the one on glass differ in any other way from your usual technique?

J.P.: It’s pretty generally the same….

W.W.: Well, in the event that you do more of these for modern building, would you continue to use various objects?

J.P.: I think so, yes. The possibilities…are endless.

W.W.: Mr. Pollock, isn’t it true that your method of painting, your technique, is important and interesting only because of what you accomplish by it?

J.P.: I hope so. Naturally, the result is the thing…and…it doesn’t make much difference how the paint is put on as long as something has been said. Technique is just a means of arriving at a statement.

Jackson Pollock: A Response to a Questionnaire 

Digitized and edited by Maria Caamano

First published in Arts and Architecture (February 1944) 

Question: Where were you born?

Jackson Pollok: Cody, Wyoming, in January 1912. My ancestors were Scotch and Irish.

Q.: Have you traveled any?

J.P: I’ve knocked around some in California, some in Arizona. Never been to Europe.

Q.: Would you like to go abroad?

J.P: No, I don’t see why the problems of modern painting can’t be solved as well here as elsewhere.

Q.: Where did you study?

J.P: At the Art Student’s League, here in New York. I began when I was seventeen. Studied with Benton, at the League, for two years.

Q.: How did your study with Thomas Benton affect your work, which differs so radically from his?

J.P: My work with Benton was important as something against which to react very strongly, later on; in this, it was better to have worked with him than with a less resistant personality who would

have provided a much less strong opposition. At the same time, Benton introduced me to Renaissance art.

Q.: Why do you prefer living here in New York to your native West?

J.P: Living is keener, more demanding, more intense and expansive in New York than in the West; the stimulating influences are more numerous and rewarding. …

Q.: Has being a Westerner affected your work?

J.P: I have always been very impressed with the plastic qualities of American Indian art. The Indians have the true painter’s approach in their capacity to get hold of appropriate images…and in their

understanding…their color…. Some people find references to American Indian art and calligraphy in parts of my pictures. That wasn’t intentional; probably the result of early memories and

enthusiasms.

Q.: Do you consider technique to be important in art?

J.P: Yes and no. Craftsmanship is essential to the artist. He needs it just as he needs brushes, pigments, and a surface to paint on.

Q.: Do you find it important that many famous modern European artists are living in this country? 4

J.P: ….the fact that good European moderns are now here is very important, for they bring with them an understanding of the problems of modern painting. I am particularly impressed with their concept

of the source of art being the unconscious.

Q.: Do you think there can be a purely American art?

J.P: An American is an American and his painting would naturally be qualified by that fact, whether he wills it or not. But the basic problems of contemporary painting are independent of any one

country.

Jackson Pollock: “My Painting” 

Digitized and edited by Maria Caamano

This brief document appeared in the first and only issue of Possibilities (Winter 1947-48), published by Wittenborn, Schultz, Inc. 

My painting does not come from the easel. I need the resistance of a hard surface. On the floor I am more at ease. I feel nearer, more a part of the painting…

I continue to get further away from the usual painter’s tools such as easel, palette, brushes, etc. I prefer sticks, trowels, knives and dripping fluid paint or a heavy impasto with sand, broken glass and

other foreign matter added.

When I am in my painting, I’m not aware of what I’m doing. It is only after a sort of “get acquainted” period that I see what I have been about. …the painting has a life of its own. …It is only when I lose contact with the painting that the result is a mess. Otherwise there is pure harmony, an easy give and take, and the painting come out well.

 

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10 WOMEN ARTISTS

Ten Tough Women Artists Who Stand Up to the Bad Boys

In a male-dominated art season, here’s where to find female artists who cut, change the rules, explore new horizons, and do it gangsta-style

“This is an art season that could make you think that the feminist movement never happened,” art critic Deborah Solomon said on WNYC last month.

The fall lineup–Balthus at the Met, Magritte at MoMA, Chris Burden at the New Museum, Robert Indiana at the Whitney, Robert Motherwell at the Guggenheim, and Mike Kelley at MoMA PS1–makes it seem as though the bad boys are not the artists, but the people who program the city’s art museums with a depressing consistency of race and gender. It made Solomon wonder out loud if it’s time to change the rules. Should museums, she asked, be forced to give equal time and space to women?

The question had bloggers Whitney Kimball and Walter Robinson speculating whether mandatory affirmative action for women, like the kind Title IX offers for college sports, could get museums to change their tune–or at least the conversation. But no law could stop Gagosian, to mention one recent, much discussed example, from putting 34 men plus Kim Gordon in its current London group show. Or solve the incredible whiteness of most of America’s art museums.

There’s some good news, though. Women might be finally getting credit for cave painting, for one thing. Also, the feminist sensibility is alive and well in other art venues around New York, if you know where to look. Here are ten examples:

Free Radical
Isa Genzken got into art school in 1969 by crumpling the paper she was given to draw on and throwing it on the floor, launching a career of oppositionalism, radical inventiveness, and theatricality she has expressed over four decades using photography, film, performance, found objects, sculpture, and her own body.

Though she made a small splash here with her 2000 show “Fuck the Bauhaus,” New Yorkers probably know the 64-year-old German artist best for her giant Rose II sculpture that adorned the New Museum. Now her full, chaotic achievement is finally in the spotlight with a retrospective opening November 23 at MoMA (and traveling to its co-organizing institutions, Chicago’s Museum of Contemporary Art and the Dallas Museum of Art).

Isa Genzken, Empire/Vampire I, 2003, paint on mirror foil, fabric, plastic figures, and artificial plants on wood pedestal.  ©ISA GENZKEN. COURTESY COLLECTION MARI AND PETER SHAW, THE ARTIST AND GALERIE BUCHHOLZ, COLOGNE/BERLIN.

Isa Genzken, Empire/Vampire I, 2003, paint on mirror foil, fabric, plastic figures, and artificial plants on wood pedestal.

©ISA GENZKEN. COURTESY COLLECTION MARI AND PETER SHAW, THE ARTIST AND GALERIE BUCHHOLZ, COLOGNE/BERLIN.

Space Is The Place
Apocalyptic visions of another kind infuse a triptych by Mehreen Murtaza that represents the urban, the alien, and the divine. The Saudi Arabian–born, Lahore-based artist is part of “The Shadows Took Shape,” an interdisciplinary exhibition opening at the Studio Museum in Harlem on November 14. Haunted by the recurring ghost of musician Sun Ra, the show explores the utopian, dystopian esthetic of Afrofuturism, the genre where science fiction, fantasy, magical realism and pan-Africanism converge.

Mehreen Murtaza, Triptych, 2009/2013, archival inkjet print mounted on dibspacy.  COURTESY THE ARTIST AND GREY NOISE, DUBAI.

Mehreen Murtaza, Triptych, 2009/2013, archival inkjet print mounted on dibond.

COURTESY THE ARTIST AND GREY NOISE, DUBAI.

Sampling, ca. 1800
Meanwhile, back in 1800, Connecticut resident Laura Hyde was imagining the other ends of the earth, newly united by international trade routes. She was all of 13 when she made the “Harem Sampler” in “Interwoven Globe,” the fascinating textile show at the Met. On the left of the sampler, embroidered with silk on linen, is the Bay of Bengal. On the right is a Turkish harem Hyde read about in a published letter by Lady Mary Wortley Montagu, the glamorous wife of an English ambassador.

Laura Hyde, Embroidered Sampler, 1800, silk on linen, embroidered. COURTESY THE METROPOLITAN MUSEUM OF ART, ROGERS FUND, 1944.

Laura Hyde, Embroidered Sampler, 1800, silk and metallic thread on linen, embroidered.

COURTESY THE METROPOLITAN MUSEUM OF ART, ROGERS FUND, 1944.

Optical Allusions
In a hybrid language where East meets West, and Pop and Op come filtered through the sublime patterns of the mirrored glass shrines of Shiraz, Monir Shahroudy Farmanfarmaian creates her dazzling abstractions. The nonagenarian artist, now living in her native Iran after years in the States, maintains an active career, with an opening at Haines Gallery in San Francisco this Thursday. In New York she is represented by four paintings in Iran Modern, at the Asia Society.(Update: co-curator Fereshteh Daftari writes to say there is a fifth piece, a small mirror the artist exchanged as a gift with Andy Warhol.)

Monir Shahroudy Farmanfarmaian, Untitled, 1977, mirror, reverse-glass painting and plaster on wood.  COURTESY ZAHRA FARMANFARMAIAN. PHOTO JOSHUA SAGE.

Monir Shahroudy Farmanfarmaian, Untitled, 1977, mirror, reverse-glass painting and plaster on wood.

COURTESY ZAHRA FARMANFARMAIAN. PHOTO: JOSHUA SAGE.

The Body Electric
A working lamp by the Polish-born artist Alina Szapocznikow in “Counter Forms,” an exhibition organized by Elena Filipovic at Andrea Rosen that brings together four postwar artists who probably didn’t know each other, or even of each other, but were united by a sensibility that draws equally on attraction and repulsion. Szapocznikow, Tetsumi Kudo (from Japan), and Americans Paul Thek andHannah Wilke rejected the reductive, arch sensibilities of Minimalism and Pop for a deliberately anti-heroic sculpture, abject and visceral, that was crafted with new, experimental materials and infused with sexual candor and dismembered body parts.

Alina Szapocznikow, Lampe-sculpture, ca. 1970, tinted polyester resin, light bubble and power supply cable. ©THE ESTATE OF ALINA SZAPOCZNIKOW – ADAGP PARIS.

Alina Szapocznikow, Lampe-sculpture, ca. 1970, tinted polyester resin, light bubble and power supply cable.

©THE ESTATE OF ALINA SZAPOCZNIKOW – ADAGP PARIS.

Earth Work
The main theme at Creative Time’s Summit last weekend was Place, particularly the idea of artists moving from one to another to work–whether by installing Land Art (which Lucy Lippard likened to a kind of gentifrication) or trying to effect change on the ground. Warnings went out to those newly minted Social Practice MFAs: think about Collaborative Placemaking, a more nuanced, holistic approach to public art projects that involves local communities.

Mary Beth Edelson has been on the job since the ’60s. Her current show at Accola Griefen features drawings, documents, scriptbooks, and more from 25 collaborative performance rituals and community-based workshops she staged starting in 1969. Along the way she came up with some ideas to reclaim the land from Earthworks.

Mary Beth Edelson, Earthwork Series: Reclaiming the Land, 1976. COURTESY THE ARTIST AND ACCOLA GRIEFEN GALLERY

Mary Beth Edelson, Earthwork Series: Reclaiming the Land, 1976.

COURTESY THE ARTIST AND ACCOLA GRIEFEN GALLERY.

All By Her Selves
Eleanor Antin, the shape-shifting artist who helped bring narrative and fantasy to performance, is in the spotlight this season, along with an entourage of her alter-egos. At Columbia University’s Miriam and Ira D. Wallach Art Gallery, “Multiple Occupancy: Eleanor Antin’s ‘Selves’” surveys various identities—including a deposed king, ballerinas, nurses and an exiled film director—that the artist created and embodied between 1972 and 1991. As Antin put it, “I consider the usual aids to self-definition—sex, age, talent, time and space—as tyrannical limitations upon my freedom of choice.”

On November 9, as part of Performa, the performance art biennial, the Wallach presents “An Afternoon with Eleanora Antinova (a.k.a. Eleanor Antin).” The artist will read and discuss excerpts, some unpublished, from the memoirs of her invented character Eleanora Antinova, the long-suffering African American ballerina of Diaghilev’s Ballets Russes. On November 12, Antin will appear in conversation at Performa with her sometime collaborators, Malik Gaines and Alexandro Segade, members of the collective My Barbarian. They’ll chat about the theatrical devices performance artists rely on to twist and transform identities.

Eleanor Antin, “Men” from The King of Solana Beach (detail), 1974-1975, five black and white photographs mounted on board. COURTESY THE ARTIST AND RONALD FELDMAN FINE ARTS.

Eleanor Antin, “Men” from The King of Solana Beach (detail), 1974-1975, five black and white photographs mounted on board.

COURTESY THE ARTIST AND RONALD FELDMAN FINE ARTS.

Stretching Boundaries
Radical Presence, the survey of black performance art that is up at NYU’s Grey Art Gallery and continues at the Studio Museum, might be male-dominated, but it has some serious female heavy hitters: Senga Nengudi, Lorraine O’Grady, Xaviera Simmons, Carrie Mae Weems, Tameka Norris,Coco Fusco, Chitra Ganesh, Simone Leigh, and Maren Hassinger. (Adrian Piper asked to be removed from the show last week.) Two of these artists will also appear in a double bill at Performa, on November 14.

R.S.V.P., the structure in the series Nengudi first made in the ’70s out of pantyhose and sand, will “activate” at the Studio Museum as performers Maren Hassinger, Regina Rocke, and Marya Wethers move through the composition.

Senga Nengudi, Performance Piece, 1978, nylon mesh "RSVP" sculpture and performance concept. Photograph of performance by Maren Hassinger. PHOTO HARMON OUTLAW/COURTESY THE ARTIST AND THOMAS ERBEN GALLERY, NEW YORK.

Senga Nengudi, Performance Piece, 1978, nylon mesh “RSVP” sculpture and performance concept. Photograph of performance by Maren Hassinger.

COURTESY THE ARTIST AND THOMAS ERBEN GALLERY, NEW YORK. PHOTO: HARMON OUTLAW.

Not Cut Out for Painting?
In a reprisal of her piece Untitled (2012), Norris will slice her tongue with the single stroke of a knife blade and drag it deliberately along the gallery wall, replacing brush and paint with her mouth and bodily fluids.

The work, partly a reaction against a professor’s criticism that she “did not paint” as an MFA student at Yale, is painful for the artist, and for the audience. When Norris performed the piece at Houston’s Contemporary Arts Museum, curator Valerie Cassel Oliver recounts in the catalogue, it provoked “audible and muffled gasps as well as a wave of flinching and cringing from the audience…Although she read no manifesto, it was clear that she was challenging the practice of painting, the art academy, and the canon of art history, and she was doing so gangsta-style.”

Tameka Norris, still from Untitled, 2012, digital video. COURTESY THE ARTIST AND THIRD STREAMING, NEW YORK. VIDEOGRAPHER TOM POWELL.

Tameka Norris, still from Untitled, 2012, digital video.

COURTESY THE ARTIST AND THIRD STREAMING, NEW YORK. VIDEOGRAPHER: TOM POWELL.

Collages That Jump Off the Wall
No one cuts like Wangechi Mutu, the Kenyan–born, Brooklyn-based artist whose “Fantastic Journey” at the Brooklyn Museum features more than 50 works, including large-scale collages, sketchbooks, videos, installations, and more. Mutu (who is also in “Shadows Took Shape”) uses her fantastical female creatures to allure and disrupt, commenting on issues like race, gender, colonialism, and the exoticization of the black female body.

Wangechi Mutu, The Bride Who Married a Camel’s Head, 2009, mixed-media collage on mylar. ©WANGECHI MUTU. COURTESY DEUTSCHE BANK COLLECTION, GERMANY, K20100083. IMAGE COURTESY OF SUSANNE VIELMETTER LOS ANGELES PROJECTS. PHOTO MATHIAS SCHORMANN.

Wangechi Mutu, The Bride Who Married a Camel’s Head, 2009, mixed-media collage on mylar.

©WANGECHI MUTU. COURTESY DEUTSCHE BANK COLLECTION, GERMANY, K20100083. IMAGE COURTESY OF SUSANNE VIELMETTER LOS ANGELES PROJECTS. PHOTO: MATHIAS SCHORMANN.

Honorable Mention: A Head of Her Time?
We can’t conclude a post about tough women without a shout-out to the Art Institute of Chicago, where Artemisia Gentileschi’s most violent and famous painting is on loan from the Uffizi.

Gentileschi’s Judith Slaying Holofernes (ca. 1620), the iconic, gruesome scene that is often interpreted as revenge for the artist’s rape, is the centerpiece of “Violence and Virtue,” an exhibition up through January 9. The show explores the painting in the context of Gentileschi’s career, and looks at the ways other Renaissance and Baroque artists depicted Judith, the biblical heroine who saved the Jews by seducing the Assyrian commander and severing his head.

Artemisia Gentileschi, Judith Slaying Holofernes, ca. 1620, oil on canvas.  COURTESY GALLERIA DEGLI UFFIZI, FLORENCE.

Artemisia Gentileschi, Judith Slaying Holofernes, ca. 1620, oil on canvas.

COURTESY GALLERIA DEGLI UFFIZI, FLORENCE.

BY Robin Cembalest

ARTNEWS

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Susana y los viejos

Susana y los Viejos, Guercino
Susana y los Viejos, Guercino

Susana y los viejos

Susana, una bella mujer, esposa de Joaquín, un rico e influyente judío en el Exilio Babilónico, es vista y deseada por dos ancianos que habían sido nombrados jueces entre los judíos en el exilio en Babilonia. Los dos viejecillos se ponen de acuerdo para sorprender a solas a Susana, y así abusar de ella.

En su versión tardía de este documento, el judío Teodoción agrega unos detalles que indican que Susana se estaba preparando a recibir un baño con aceites y esencias aromáticas en el justo momento de ser interceptada por los dos viejecillos. Los detalles del «baño de Susana», que enuncia Teodoción en su Versión tardía, causaron gran impacto a través de los Siglos en la mentalidad de múltiples artistas, músicos y escritores del Mundo Occidental, que siguieron de cerca la saga del relato de acuerdo a la tardía Versión de Teodoción.

El texto Griego Antiguo del Libro de Daniel asentado en la Biblia Griega de los LXX, bastante más temprano, sin embargo, no dice que Susana fuera a tomar un baño en ese instante. Y dice, simplemente, que, un día en que Susana pasea por el vergel13 de su marido, los viles viejecillos la sorprenden, y entonces la presionan, e intentan convencerla de que se les entregue sexualmente. Susana los enfrenta, y les responde:

«Sé que, si hiciere esto, muerte es para mí; y que, si no lo hago, no escaparé de vuestras manos. Más bello, sin embargo, para mí, caer en vuestras manos, no habiendo hecho esto, que pecar ante el rostro de SEÑOR…» —Historia de Susana [Daniel 13], Versos 22-23.

Susana y los viejos Artemisia Gentileschi
Artemisia Gentileschi

Los dos ancianos jueces, al verse rechazados, acusan a Susana de adulterio, y ésta es llevada a juicio, donde los dos ancianos testifican falsamente en su contra haberla visto reposando con algún jovenzuelo en algún cierto paraje del vergel de su esposo. En su Versión tardía, Teodoción intenta conferir al relato elementos dramáticos, y dice que Susana, levantando sus ojos al cielo, lloraba a grandes voces al clamar la intervención divina. Por contraposición casi perfecta, el texto original de los LXX, siempre más reservado, más libre de detalles excesivos, dice sencillamente que Susana, inclinada, lloraba en su interior mientras clamaba la intervención divina.
Y, ante la importancia y la «credibilidad» de sus acusadores, Susana es condenada a morir apedreada. Mas, cuando es llevada por la congregación para ser lapidada, el profeta Daniel, que por aquel entonces, es sólo un tierno niño, aprendiz de las artes de la consejería, con miras a ejercerla al servicio del rey Nabucodonosor, detiene el cortejo del pueblo que lleva a Susana hacia el sitio de su lapidación, reprende a la gente por estar actuando sin conocimiento pleno de la causa, y pide separar a los dos viejecillos para interrogarlos con inteligencia.

(Esta sencilla idea representa en sí misma un considerable aporte y adelanto temprano en materia de averiguaciones y procedimientos tendientes a aclarar y deslindar acciones y participaciones de las partes que han sido involucradas en litigios, o en hechos delictivos.)

Y, tal como sucede en los procesos en los que se implementa dicho procedimiento, los dos falsos testigos incurren en tremenda inconsistencia o contradicción en sus declaraciones cuando el jovencillo les pregunta bajo qué árbol vieron a Susana recostada con su supuesto amante. Uno de ellos dice: «Debajo de un lentisco.» Y el otro de ellos dice: «Debajo de una encina.» Ante la evidencia del falso testimonio de los jueces, la bella y noble dama es exonerada de todos los cargos que habían sido afincados en su contra, y los dos viejecillos mueren ejecutados en lugar de Susana.

La enseñanza moral de esta historia se centra en la elección de Susana de respetar a Dios antes que acomodarse al influjo de los malos por temor a perder todos sus privilegios como una dama noble, rica y acomodada. Y busca contrastar, por otra parte, la conducta perversa y corrupta de dos ancianos jueces prestigiados, con la sabiduría e inteligencia, candor e ingenuidad de un tierno jovencito, hacer un gran elogio a las virtudes de los más jovencitos, e ilustrar la idea de que Dios socorre a los justos que prefieren sufrir a manos de los malos antes que ofenderlo a él.

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Rembrandt grabador

Rembrandt Grabador
No hay mejor ejemplo que las estampas de Rembrandt para comprobar todo lo que el arte del grabado, un Arte con mayúsculas, puede dar de sí.
En muchos casos se muestra todo el proceso de creación de una imagen y, a través de las pruebas que el artista iba estampando para comprobar el estado de su trabajo sobre la plancha, se mira a través de sus ojos. Se entienden así sus avances o sus pentimentos, por qué sigue trabajando una zona de la imagen más que otra, por qué con dos rayas de un negro intenso colocadas en el lugar preciso logra crear un ámbito espacial completo, o por qué, en suma, unas figuras están trabajadas con toda minuciosidad a base de miles de trazos finísimos, casi imperceptibles, y otras consisten en una silueta que a veces ni siquiera está cerrada y tienen tanta corporeidad como las anteriores.
En otros casos se muestran juntas las imágenes tan dispares que resultan de estampar una misma plancha sobre papel china, japón, pergamino o sobre papel europeo. También Rembrandt iba creando obras diferentes en el momento de la estampación al entintar y limpiar la matriz de manera distinta en cada caso, haciendo auténticos monotipos.
Cada persona se puede acercar a una estampa de una manera diferente, según lo que busque en ella. A veces lo que más nos interesa es el tema que representa y los diversos elementos que componen la imagen; otras veces admiramos la sabiduría de la composición, o el juego de las luces y las sombras, del blanco y el negro o de las gradaciones tonales, o bien intentamos identificar la técnica que ha utilizado el grabador o si ha mezclado varias de ellas. Al mirar atentamente las estampas de Rembrandt, nos damos cuenta de que cada uno de estos elementos y todos juntos han originado una obra maestra.

Rembrandt tenía una idea en la cabeza cada vez que se sentaba delante de una plancha. En cada idea había un problema que resolver, y el reto que se planteaba a sí mismo era cómo resolverlo con los medios que le proporcionaban las técnicas del grabado que conocía. Para él, cada grabado significaba una nueva investigación, era un paso más en su lucha para lograr la mayor expresividad, fuerza e intensidad posibles de la imagen. Por esa razón, cada una de sus estampas es diferente, y por eso tuvieron ya durante su vida y han seguido teniendo a lo largo de los siglos tanto atractivo, no sólo para los coleccionistas sino para todo aquél que las contemple.
Desde un punto de vista iconográfico, la mayoría de las imágenes de cualquier género creadas por Rembrandt, sobre todo en su etapa de madurez, no guardan relación con la de ningún otro grabador de su época.
Ninguno se ha autoanalizado con la intensidad, sinceridad e inmediatez con que él lo hizo en sus autorretratos, desde los más tempranos, en los que utilizaba su propio rostro como soporte para aprender a representar distintas expresiones o «pasiones» del alma, hasta los últimos, donde plasma con absoluta franqueza la situación anímica en la que se encontraba. Ninguno ha querido o ha sabido representar una expresión tan triste en los ojos como la que tiene en las pruebas del primer estado deRembrandt grabando o dibujando junto a una ventana de 1648. En el siguiente estado de la plancha cambia la mirada haciéndola más firme, como avergonzado de haberse desnudado por dentro y mostrarse a los demás tan sinceramente. Porque la naturaleza misma del grabado reside en su multiplicidad, y nunca es bueno que la imagen pública de un artista famoso que va a correr de mano en mano sea la de un hombre triste y derrotado.

Al cambiar la expresión de sus ojos, intensificar la fuerza de la mirada y robustecer su figura contra el fondo oscuro de la habitación, Rembrandt presenta al espectador una imagen de sí mismo muy diferente de la delautorretrato de nueve años antes, en la que aparecía como un triunfador que irradia fuerza, dignidad y seguridad en sí mismo; su rostro de facciones vulgares y poco agraciadas, su atuendo sencillo y la desnudez del escenario hablan de un hombre solitario que trabaja encerrado en su mundo. Ese cambio sutil de la expresión de los ojos que, a su vez, altera todo el sentido del retrato sólo se puede advertir al comparar muy de cerca y con mucho detenimiento las pruebas del primer y segundo estado de la plancha en ejemplares tan excelentes como éstos de la Bibliothèque nationale de France, y supone un ejercicio de concentración y reflexión por parte del espectador que le hace identificarse con el artista y, en cierto modo, participar en el proceso de creación de la obra al reconocer los pasos que la han ido formando y transformando. Pero esto no sólo ocurre en el caso del citado autorretrato; si se estudian los sucesivos estados de los retratos de otros personajes, se advierte un fenómeno semejante. En el primer estado, en el que muchas veces Rembrandt empezaba a dibujar directamente sobre la plancha sin que, al parecer, hubiera un diseño previo, la expresión de los rostros, especialmente de los ojos, es mucho más sincera y reveladora que la que aparece en el estado definitivo.

Otro ejemplo podría ser el de Pieter Haaringh «el Joven», uno de los retratos grabados más impresionantes del siglo XVII por su planteamiento y ejecución. El personaje está inmerso en una oscuridad casi total, de manera que toda la atención se centra en su rostro de facciones delicadas, iluminado parcialmente por la luz de una ventana enrejada. Sus ojos y su boca denotan una gran melancolía, acordes con lo sombrío de la habitación. La especial textura y el tono dorado del papel japón de la prueba que se expone hacen que la tinta de las rebabas que ha dejado la punta seca adheridas a la plancha cree una imagen de un negro intenso y aterciopelado, profunda, inquietante. Esta sensación se va perdiendo en las pruebas de los siguientes estados a medida que va desapareciendo la punta seca; no sólo la imagen se aclara y se hace visible el esquematismo de la composición, sino que al volver a grabar los ojos que, con seguridad, se habían deteriorado en las sucesivas estampaciones, éstos cambian de expresión: ahora miran directamente y con mayor firmeza que antes al espectador, probablemente con menor sinceridad.

 

Los cambios en la expresión de los ojos se convierten casi en un juego en los seis estados del Retrato de Clement de Jonghe. Bajo la sombra del ala del sombrero, la mirada del comerciante de estampas va variando de un estado a otro de la plancha, como si hubiera posado varios días en los que su humor hubiese sido diferente. En el primero observa francamente al artista/espectador entre escrutador y algo desconfiado, en el segundo tiene una mirada pensativa, en el tercero ha entornado los ojos y su mirada parece más fría y distante, mientras que en los estados posteriores vuelve a ser fija y directa. En casi todos los retratos de Rembrandt, y en éste de una manera especial, se advierte una clara diferencia entre los dos ojos, algo frecuente en muchas personas, y el artista utiliza este hecho para conferir más expresividad a los rostros. En el caso de De Jonghe graba y regraba cada uno de ellos por separado, agrandándolos, abriéndolos y cerrándolos y exponiéndolos más o menos a la luz. Los sutiles cambios de iluminación de los dos lados de la cara, el progresivo aumento de intensidad del color negro del sombrero, que juega un papel muy importante en las variaciones del conjunto, los ligeros toques de punta seca situados en lugares muy concretos pero fundamentales para dar volumen a la imponente figura, todo ello muestra la extraordinaria capacidad de Rembrandt para hacer de una plancha de cobre, una punta y el ácido instrumentos capaces de representar de un modo apenas perceptible, pero real, los sutiles cambios de humor y de actitud de una persona.

Si se hace un recorrido por los rostros que aparecen en los cuadros de Rembrandt, se ve la infinita variedad de sus miradas. Rembrandt estudia cada una de ellas y la convierte en el elemento fundamental que caracteriza a cada personaje, y lo mismo ocurre en sus estampas. Rembrandt fue capaz desde el principio de su carrera como grabador de plasmar en sus retratos lo más profundo de la personalidad que se esconde tras el rostro de los seres humanos. Unos, como los de su madre, muestran la serenidad que se alcanza con la vejez; los de su padre, la resignación y la aceptación de la muerte; en los primeros de su esposa hay seguridad, y en los últimos, dolor; en los suyos pasa del triunfo a la tristeza y el hermetismo. Supo representar también las personalidades muy diversas de los miembros de la comunidad burguesa en la que se desenvolvía, predicadores, abogados, funcionarios, comerciantes, médicos o simplemente amigos, y tuvo la suerte de contar con coleccionistas de estampas capaces de reconocer y admirar su arte excepcional, que buscaban ansiosamente sus estampas para reunir todas las sutiles variantes que introducía en ellas.

Elena Santiago Páez

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Gilbert & George

Es difícil encontrar una pareja tan bien avenida. Ni en el matrimonio ni en el mundo del arte. Gilbert & George han desarrollado una simbiosis absolutamente perfecta a lo largo de los años. Parecen un cuerpo duplicado, diversificado, pero, sin embargo, cronometrado a la perfección. Mimetizan los gestos, las posturas, las miradas, los comentarios. No discuten entre ellos. O al menos nunca lo hacen delante de extraños. Simplemente, añaden matices. Hablan y callan a partes iguales hasta conseguir una sola voz: la más aguda sale de Gilbert; la más grave, de George.

Es curiosa la continuidad física que han conseguido desde que se conocieran en 1967, cuando estudiaban arte en la escuela Saint Martin’s de Londres, y poco después desarrollaran esa marca de esculturas vivientes que tanta fama les dio. Más de 40 años juntos ya y todavía andan entusiasmados con sus performances, sus shows, como dicen. Lo mismo que una persona combina los colores de su indumentaria, ellos lo hacen en perfecta sintonía, pero a pieza entera. La elegancia es uno de sus mandamientos, lo mismo que la fe en sí mismos. Si Gilbert se viste de marrón claro, George elige un verde a tono.

Como cuando hablan de teología, herejías y corrientes religiosas: si Gilbert rememora a los teosóficos, George echa mano de los cuáqueros. Si Gilbert ataca a la Inquisición, George la toma con los mulás y las madrazas.

¿Qué son? ¿Amantes? ¿Gemelos? ¿Siameses separados por una rendija de aire? ¿Doctor Jekyll y Mr. Hyde? ¿Actores de postín, artistas retro? «Podríamos ser varias cosas a la vez. Hay gemelos que han sido amantes. Se llama incesto, le puedo prestar varios libros sobre el tema», comenta… George, o Gilbert, uno no tiene claro quién. Gilbert & George, mejor. Dos nombres, dos G mayúsculas. Un solo cuerpo, una sola mente, un solo artista, un único discurso.

Pocos pensaron que la naturaleza del arte pudiera dar a luz una combinación tan perfecta entre un chico criado en los Dolomitas italianos (Gilbert) y otro con porte de gentleman nacido en Devon, Inglaterra. Varias obsesiones, sin embargo, les han unido a través de los años. Poco cambiantes, eso sí. La obra de Gilbert & George ha ido dando vueltas como un carrusel pop sobre cuatro pilares que conectan a lo largo de toda su trayectoria: sexo, raza, dinero y religión. «Todos ellos se relacionan. La raza tiene que ver con la religión, y el sexo…». El sexo, con el dinero, con la raza, con el alma, con la religión, of course, con el fluido de este mundo excesivo y alocado en constante baile de humedades que mueve el universo.

«Todas las ambivalencias morales nos interesan. Hay cosas que las tienen, conceptos que los tienen y otros que no. Cuando hicimos nuestra muestra Naked shit (algo así como mierda en bolas) nos dimos cuenta. Todo el mundo nos preguntaba lo mismo. ¿Por qué la mierda? Hasta que al final caímos. Porque tiene una dimensión moral, no como las manzanas o los melones, más bien como ocurre con el sexo, la mierda tiene una dimensión moral».

Y la religión, y la ley, y las convenciones. De eso va también su nueva muestra: Postales de la uretra, que abre esta semana -el 14 de abril- en la sala de Ivory Press en Madrid. Es su última parada en España después de que participaran en aquel homenaje a Federico con esa foto que dio la vuelta al mundo -titulada In bed with Lorca– con ellos dos acostados en la cama del artista en la Huerta de San Vicente.

Estos días ultiman las maquetas de la sala donde se verán sus obras en su casa y taller de Londres, situado en el número 12 de Fournier Street. Allí reproducen a escala todos los lugares donde exhiben esta metáfora geométrica de nuestra época.

En esa calle recoleta y empotrada entre una iglesia anglicana y una mezquita en pleno East End tienen su templo estos ateos militantes de todo tipo de ideales humanistas sin renunciar a los decálogos prácticos. Por ejemplo, el que les impide prestar o pedir dinero: «Cuando alguien se atreve a preguntárnoslo, le decimos que va contra nuestras creencias».

El barrio ha cambiado en los últimos 20 años. En el tiempo que se conocieron, los años sesenta excitados por los ecos presentes del Sgt. Peppers, soñaron con una utopía alejada de fanatismos, nunca con que la cosa fuera a más. Pero ha ido, y la religión ha enrarecido el ambiente del barrio. Hay tensión. Y les molesta. «No estamos en contra de Dios, esa figura no hace daño. Estamos en contra de las religiones, ellas son las que provocan guerras». Durante décadas han puesto el carro de su imaginación y su provocación salvaje, pero de etiqueta, delante de las desviaciones y abusos cristianos. Ahora también miran de reojo al islam. «Resulta que todos debemos comer su curry, pero ellos no piensan probar nuestros huevos con beicon…, curioso, ¿no cree?».

La cuestión es liberarse. De las iglesias, de las mezquitas, del creacionismo y, a ser posible, del cinismo imperante. «Hoy vuelven esas teorías absurdas, en eso retrocedemos, y creemos que fueron mucho más interesantes movimientos como los cuáqueros del siglo XVII, que no fomentaban las canciones, ni las oraciones, que no creían en el cielo ni el infierno, o que pensaban que Dios creó todo esto y después de hacer su trabajo murió. Tan solo fomentaban el diálogo en sus encuentros y participaron en la elaboración de muchas constituciones demócratas. O los teosóficos de Madame Blavatsky, que inspiró tanto a los grandes artistas abstractos de Kandinsky a Malevich».

Ellos son figurativos y conceptuales. Beben del pop y el surrealismo. Desarrollan ideas dadá con cierto aire de té a las cinco. Aspiran a ser modernos, pero son conscientes de lo que eso implica: «No puedes convertirte en ello aferrándote a un único pasado, y lo que propones hoy debe perdurar en el futuro». Empezaron con unos carboncillos famosos en los que se retrataban caminando por parques o calles. «La gente comenzó a apreciarlos por la forma, por las texturas, y fue entonces cuando decidimos: que les den. A la mierda. No entendían el contenido, solo el continente».

Y cambiaron de rumbo. «Empezamos a trabajar con los negativos de fotografías. El efecto de esas imágenes más reales era muy fuerte. Si alguien contempla un desnudo de un jovencito pintado no dice nada, pero si es una fotografía se escandaliza, ¿por qué?». Sus juegos con imágenes reales desde entonces han sido infinitos. En gran formato, en vídeo y en pequeñas partículas. Como ahora con las Postales de la uretra. Forman casi una sucesión de átomos de cartón plastificado en los que se entrecruzan símbolos que cualquiera puede comprar en una tienda de souvenirs londinense. Solo que ellos las han reordenado como en una especie de orgía perpetua. Así ha sido concebida la exposición que presentan en Madrid. Su Uretra se revela en las fotos para evocar una forma física que en cierto modo sigue siendo tabú. «Se pueden enumerar manos, piernas y narices, pero nadie menciona la uretra. Lo mismo que hablamos de lágrimas y no de semen. Hay fluidos que forman parte de los convencionalismos y otros que no», comentan embotados en sus trajes impolutos, sin una sola arruga, y atados solamente a la gruesa rigidez de los nudos de sus corbatas.

Dentro de esas uretras enmarcadas, G&G han colocado un hilo conductor para sus postales: la Union Jack. La bandera británica ha sido el nexo de un coleccionismo obsesivo desde que hace más de 20 años decidieran que harían algo como homenaje a la insignia de su patria. «Cualquier postal que compráramos debía contener la bandera, en grande o en pequeño, como elemento decorativo o central, pero presente».

Ese fino sentido del humor que mezcla sexo, escatología, vicio e iconos sagrados mueve a estos dos artistas a dar su visión de las cosas. Puede que no sean los favoritos de la reina de Inglaterra, los obispos anglicanos o de cualquier otra confesión, ni de las ciertas élites del mundo en que ellos se mueven, pero sí han conseguido ampliar el público del arte. «Detestamos aquella máxima del arte por el arte, creemos firmemente, desde que estudiábamos, en el arte para la vida, para la gente», comentan.

Lo hacen perfectamente colocados en la mesa de un restaurante cercano a su casa. Gilbert ha preguntado al camarero qué dulce tienen y ha pedido dos raciones de tarta sin consultar a George. Hablan por una boca. Dan por supuesto que lo que se le antoja a uno, el otro lo quiere también, y duplican gestos, cortesía, sarcasmos, formas de agradar y comandas.

Se colocan en la misma posición, con las manos cruzadas y ligeramente apoyadas sobre la mesa. En comunión. Poco antes han abandonado su lugar de trabajo. El taller comunicado por atrás entre las dos viviendas adosadas de Fournier Street forradas de madera y papeles de colores, adornadas con cerámicas, objetos diminutos y colgadores de corbatas. «Hace años compramos una casa y nos encontramos un taller por el mismo precio; ahora necesitábamos ampliar el taller y nos hemos encontrado una casa de regalo».

Apenas salen del barrio. En esa área cercana a la City, donde algunospubs están decorados con cuadros suyos, hacen su vida cercados de restaurantes hindúes, árabes y orientales entre multitud de locutorios, casas de masajes y templos de todo tipo de creencias donde han presentado alguna exposición sin que al vicario le importara gran cosa sus mensajes rayanos en lo blasfemo. «Con tal de que pagáramos el alquiler del local, le daba lo mismo».

Así han forjado una identidad multicultural, abierta, devota de la tolerancia y el entendimiento conseguidos a base de provocación inteligente. Para ello han querido romper barreras y etiquetas que no hacen más que clasificar al ciudadano en apartheids convencionales: «Hombre y mujer, gay o hetero, blanco o negro, para nosotros eso no es importante. Somos personas y punto. Es difícil definirnos. La gente no encuentra las palabras exactas, a veces nos gusta decir que somos una pareja de lesbianas. Somos normales y raros al tiempo, ciertamente. Si fuésemos normales nos aburriríamos y si fuésemos raros nos espantaríamos».

Pero esa mezcolanza de antietiquetas no es la razón por la que apenas aparecen mujeres en sus obras. En dicho asunto aplican cierta rebelión estética. «Desde hace más de 500 años, la mujer ha sido el tema central del arte. Para nosotros, se ha tratado como un objeto de posesión y decidimos que había que desviar la atención».

Les han tildado de ser conservadores. Eso entra dentro de su espacio de rarezas. No tanto en Gilbert, que no vota. Pero sí en George, que admite sus convicciones tories y su admiración por Margaret Thatcher. «Yo voto normalmente y lo hago a los conservadores», afirma. «No me importa que me acusen de cometer pecado mortal. En el mundo del arte está mal visto; se supone que los cantantes, los escritores y los artistas debemos ser de izquierdas. Entre camareros y taxistas se acepta; entre nosotros, no. ¿Por qué, si la mayoría de este país los apoya?». Y de David Cameron, ese enigma, ¿qué piensa? «Creo que debemos apoyarlo haga lo que haga, no porque sea guapo, por el simple hecho de que estamos en bancarrota».

Lo mismo que para ellos es necesario apoyar a Julian Assange, impulsor de Wikileaks. «Es otro Jesucristo. En cierta manera ha cambiado el mundo y va a sacrificarse por todos nosotros. Ahora le acusan de abusos sexuales, pues queremos ver el DVD».

Lo comentan, como todo, con esa media sonrisa ladeada y un tanto malévola. Con ese levantamiento de cejas coreográfico y el contrapunto medido de su discurso unísono, con su amable fogueo irónico y antimístico, sin romper el cordón umbilical que les une a los territorios de la provocación impertérrita.

Fuente:  El País. Jesús Ruiz Mantilla

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Klinger, Max (Leipzig, 1857 – Großjena, 1920)

Max Klinger

Fuente: Wikipedia

Max Klinger (Leipzig18 de febrero de 1857 – Großjena, 5 de julio de 1920) fue un escultor, pintor y artista gráfico simbolista alemán.

Estudió en Karlsruhe. Admiraba los grabados de Menzel y Goya. Pronto se convirtió en un grabador con talento e imaginativo.

Es un escultor realista que intenta reproducir con la mayor veracidad el modelo, lo que le lleva incluso a combinar materiales diferentes en la misma obra. Pone esta técnica al servicio de ideas abstractas, con lo que el resultado se aparta del realismoy se acerca al simbolismo.

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Referencias

  • Ramírez Domínguez, J.A., «La escultura hasta finales del siglo XIX», en Historia del arte, Anaya, 1986.

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Callot, Jacques (Nancy, 1592 – Nancy, 1635)

Fuente: Wikipedia
imagesJacques Callot (Nancy, 1592 – Nancy, 1635) fue un dibujante y grabador barroco del Ducado de Lorena, región entonces independiente y luego anexionada a Francia. Es una de las figuras importantes en la historia del grabado.

Vida y obra

Realizó más de 1.400 planchas que suponen un fresco y una crónica del periodo que vivió. Representó a soldados, payasos, gitanos, mendigos, así como vida de la corte. También grabó al aguafuerte muchas imágenes religiosas y militares, y muchas impresiones incluyen paisajes en su fondo. Han sobrevivido 2.000 dibujos y estudios preparatorios para sus estampaciones, pero no se conoce ninguna pintura de su autoría y probablemente nunca ejerció como pintor.

Su padre era el maestro de ceremonias en la corte del Duque de Lorena. A los quince años entró de aprendiz en el taller de un orfebre. Se trasladó a Roma, donde el francés Philippe Thomassin le enseñó la técnica del grabado. Probablemente aprendió la técnica del aguafuerte con Antonio Tempesta en Florencia, donde vivió de 1612 a 1621. Trabajó para Cosme II de Médicis; cuando éste falleció, regresó a Nancy.

En Nancy, trabajó para la corte local, para editores parisinos e incluso para la corte española. Exceptuando algún viaje, residió el resto de su vida en Nancy y allí produjo sus planchas.

Su aportación al arte del grabado no fue sólo creativa, sino también técnica, pues introdujo el uso de un barniz especial de luthiers para el grabado al aguafuerte. Este barniz, más fiable que la tradicional capa de cera, permitía someter las planchas de cobre a más baños de ácido sin miedo a accidentes que malograsen todo el trabajo. De este modo, el proceso de grabado a aguafuerte pudo abordarse en más pasos intermedios, con mayor riqueza de detalles, igualando a otras técnicas gráficas anteriores (punta secaburil).

Creó dos famosas series sobre Las miserias de la guerra, inspiradas en los sucesos de la Guerra de los Treinta Años. Su publicación en 1633 coincidió con la ocupación de la Lorena por las tropas francesas; se decía que estos hechos las inspiraron, aunque Callot había empezado a grabar las planchas tiempo antes. Influirían en Los desastres de la guerra de Francisco de Goya.

Sus planchas de mendigos fueron recreadas por RembrandtJan van Vliet y Pieter Quast, entre muchos otros grabadores.

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Bernardo Cavallino

Bernardo Cavallino

Apenas se conservan datos contrastados sobre la actividad artística, a lo largo de veinte años, de este pintor, uno de los más refinados del siglo XVII europeo, aparte de la biografía de De Dominici y una sola fecha, la de 1645, que se lee en la única obra fechada de Cavallino, la Santa Cecilia, que antaño se encontraba en la iglesia napolitana de Sant’Antonio delle Monache y en la actualidad temporalmente en depósito en el Palazzo Vecchio de Florencia. De Dominici indica que Cavallino aprendió el oficio con Stanzione. Sin embargo, los críticos contemporáneos sostienen que está vinculado al realismo vigoroso, incluso desarrapado, de un gran pintor anónimo, español o apuliano, conocido como «Maestro del anuncio a los pastores», cuyo posible origen ibérico justificaría la influencia de Velázquez que a veces aflora en algunas obras de Cavallino

Tan difícil resulta proponer una ordenación plausible de las numerosas obras que se conservan de este artista, la mayoría de pequeño formato, como aceptar incuestionablemente las que se han propuesto hasta la fecha. Aunque admitamos como obras de su juventud los cuadros de composición menos definida, fascinantes por su marcado tenebrismo y apenas insinuada individualización formal, como por ejemplo la Comunión de los apóstoles, Milán, colección particular, o la Ester y Asuero del Istituto Suor Orsola Benincasa de Nápoles, y aunque añadamos a los primeros tiempos de la carrera del artista el Martirio de san Bartolomé, «riberiano en tono menor», que se conserva en el Museo di Capodimonte, no parece legítimo incluir en esta cronología una obra de mayores dimensiones como es la Visitación de santa Ana y san Joaquín del Szépmüvészeti Múzeum de Budapest. La fecha de la Santa Cecilia florentina sugiere que Cavallino había cumplido los treinta años cuando pintó El sueño de san José, que en la actualidad se conserva en el Múzeum Narodowe de Varsovia, la Inmaculada Concepción de la Pinacoteca Brera, la Judith de Estocolmo, y también el Cristo con la cruz a cuestas del Chrysler Museum de Norfolk y la Adoración de los pastores del Cleveland Museum of Art

Aunque prácticamente todas las obras de Cavallino son dignas de mención, parece inútil empeñarse en definir una producción que siempre mantiene un nivel de extraordinaria calidad. No cabe duda de que el napolitano injerta en su arranque naturalista, pero sin diluirlo, los azules, verdes y naranjas, los verdes brillantísimos, casi ácidos, derivados de las tendencias neovenecianas de los flamencos (en particular de Van Dyck), y también de los pintores genoveses que pasaron por Nápoles (como el Grechetto), sin olvidar naturalmente el giro neoticianesco y vandyckiano de Ribera. Pero la alquimia que así consigue distancia a Cavallino de todos sus colegas contemporáneos, como también lo hace su inclusión de personajes dinámicos en escenas del Antiguo Testamento, de la literatura clásica o de la poesía de Tasso, como por ejemplo en El hallazgo de Moisés de Brunswick, el Mucio Escévola ante Porsena del Fort Worth Art Museum, y la Herminia entre los pastores del Museo di Capodimonte. En su galería de personajes tienen merecida fama las figuras femeninas autónomas, en particular La cantante del Museo di Capodimonte, que denota una gracia absolutamente dieciochesca. De Cavallino se podría decir, como ya alguien ha escrito, que le tocó en suerte nacer en un siglo que no le correspondía.

 

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Vittorio Corcos (Livorno 1859-Firenze 1933)

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La fama di Vittorio Corcos (Livorno 1859-Firenze 1933) è legata in special modo al dipinto Sogni esposto alla Festa dell’Arte e dei Fiori, la mostra internazionale inaugurata a Firenze nel 1896 dove il quadro aveva destato un “chiasso indiavolato” per l’originalità della composizione e l’inquieto carattere della protagonista.
Nato a Livorno e iscritto da giovane all’Accademia di Belle Arti di Firenze, Corcos sceglie Napoli come meta alternativa alla sua formazione toscana incontrandovi, fra il 1878 e il 1879, Domenico Morelli che lo convinse ad andare a Parigi dove l’artista si legherà al mercante Goupil e inaugurerà la sua vena brillante e mondana in linea con le aspirazioni dei francesi a celebrare ogni aspetto della vita moderna. Corcos presenta suoi quadri ai Salons; si applica alla pittura en plein air in piccoli e preziosi paesaggi; non manca di partecipare alle serate del salotto De Nittis, artista dal quale ricava la grazia dei ritratti femminili che faranno la fortuna internazionale di Corcos quale inimitabile “peintre des jolies femmes” ricercato dal bel mondo di fine secolo e dei primi trent’anni del Novecento.
Nel 1887, dopo essersi convertito dalla religione ebraica a quella cattolica, sposa Emma Ciabatti vedova Rotigliano e si stabilisce definitivamente a Firenze, che abbandonerà solo per occasionali viaggi di lavoro a Londra e a Parigi. Nel clima dell’Italia umbertina, i soggetti affrontati da Corcos riflettono, grazie alla loro coinvolgente narrazione, le suggestioni letterarie del naturalismo e del simbolismo d’oltralpe; mentre le frequentazioni intellettuali della moglie introdurranno l’artista nel cenacolo del ‘Marzocco’. Non mancano tuttavia al catalogo di Corcos i quadri ispirati alla vita dei campi, declinati nello stile che includeva scene di vita rustica, gioiose o malinconiche, ambientate in scenari naturali di grande respiro anch’essi studiati sui modelli francesi di Millet e di Breton egualmente amati, in Toscana, dagli amici pittori Cannicci, Gioli, Tommasi, Cecconi, Signorini.
Oltre che autore di un celebre ritratto di Carducci, assiduo frequentatore del salotto letterario di famiglia, Corcos fu autore di altri ritratti ufficiali retrospettivi (Giuseppe Garibaldi), di intense istantanee di personaggi contemporanei (Mascagni, Yorik, Lega, Puccini), di eleganti icone del suo tempo (Lina Cavalieri) ma fu anche chiamato ad incarichi assai prestigiosi, come quelli relativi ai ritratti dell’imperatore Guglielmo II (1904) e della regina Margherita (1922). Si può ricordare, in margine a quella fortunata attività, ciò che dichiarava lo stesso Corcos a proposito del suo metodo rappresentativo: “In un ritratto quello che conta sono gli occhi; se quelli riescono come voglio, con l’espressione giusta, il resto viene da sé”.
Nel 1913 Corcos donerà il suo autoritratto alla Galleria degli Uffizi .

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Aline Smithson

Interview with Aline Smithson

Fabiano Busdraghi: After working as a fashion editor with many master photographers, you become a successful photographer and artist. Today you are also the editor of Lenscratch, one of the most important photography blogs in the world, as well as a portfolio reviewer and curator for several magazines and galleries. Finally, you perform several educational activities in form of workshops and lectures.

A current romantic cliché is that an artist should concentrate all his energy on artistic creation only. Personally I think an eclectic array of occupations makes life interesting and enriching, but -for example in my case personal- it’s easy to do to many things and never finish any of them. As a consequence, sometimes I’m afraid that too many different activities can somehow dilute artistic production. At the same time an interesting life, makes interesting art works possible.

Do you think that all your activities support and improve your artistic creation? Or all the different aspects of your professional and artistic life are just different manifestations of your love for photography? Or maybe your various experiences are simply the results of your eclectic interests?

Aline Smithson: Honestly, I am not sure that my activities support or improve my work… in fact, I think they hinder me in the sense that I have less time to make work and focus on myself. Truly, there are days that I just want to throw in the towel when I see so many amazing projects being created in the photography world. It’s inspiring and depressing to see:

  1. how many photographers are making work these days;
  2. how good so much of it is;
  3. what one can achieve with an iPhone.

But none of that stops me from making work, or influences the work I make. I have a strong personal vision, but that doesn’t mean I don’t drool over work I see other photographers making.

My enthusiasm for photography, and my desire to understand and give back to my community is what drives all the things that surround the production of my own work. When I started writing my blog, it was going to be a place for me to share new work and ideas, but after a few months, I became bored with the idea of me, me, me and looked at it as an opportunity to learn about contemporary image makers, right along with the readers. And as an educator, I thought my students would grow from a daily dose of photography too.

When I feel like I have too many balls in the air, I clear some space—take a week with no distractions and clean my office, make some new work, read some articles and reboot myself. I wish we could have at least one day a week with no e-mail… it’s the e-mail that is beginning to kill me.

Fabiano Busdraghi: You have been quite successful in every field you explored. What do you think is the key of your success?

Aline Smithson: Hard work, not taking myself too seriously, being curious, kind, and professional. Saying thank you to every hand that has pulled me along. Celebrating those around me. Staying true to my own vision of the world. And did I say, hard work?

Fabiano Busdraghi: Personally, I think it’s very difficult to promote my photographic work. I enjoy every step in the process of creation, but promotion is something almost painful. Yet I understand is necessary. It’s a shame to close my photos inside a box or a hard drive, so I regularly force my self to make some promotion. When it happens, it seems to me that it takes all my energies and time, leaving no space for new creations. Recently, attending a lecture on young photography at Festival Circulations, I asked to all the present photographers, how they where able to find an equilibrium between creation and promotion. Everyone’s answer was that it is quite difficult, and extremely time consuming.

Do you agree with this statement? In your personal case, how do you balance diffusion and creation? In your opinion, how one young photographer should deal with promotional activities?

Aline Smithson: Promotion is like exercise… you don’t enjoy it, but you need to do it! I tell my students that they had better be making work that they will be happy to promote for the next 10 years. After you finish a body of work, you will be struggling to get it under the eyes of the photography world for years. After an intensive year in 2011 of exhibitions and travel, I have backed off submissions this year and now am only submitting to things where the juror or the venue is of interest. I am not jumping on all the varied bandwagons. One has to think of this journey as a long road, and we don’t need rush it or show up at every party. I slogged away for years, submitting, knocking on doors, attending portfolio reviews—none of what I have achieved has come without effort. But life gets in the way, and we can’t always have the same focus or energy to create and promote work, and once you make your peace with that, it feels more comfortable. I am in for the long haul, and if one year I’m in lots of shows, it’s fine with me to slow down the following year. We truly need time to NOT promote ourselves. I step in and out of the promotion place and the creative place all the time… you sort of get used to the rhythm of it.

But it IS a drag to have to constantly promote your work. You feel as if you are waving a flag saying, “Look at me, Look at my work”, and I hate that. But, the key is to surround yourself with a supportive community and when they wave their flags, you celebrate them in kind. As photographers, we are SO lucky to have the amount of opportunities available to get our work out into the world. There are amazing organizations like Center and Photolucidathat totally support emerging photographers, and many many galleries and photo centers offering exhibition opportunities. Plus the on-line opportunities are endless. I’d suggest setting small goals… submit to something once a week… a small thing on-line, or one major thing a month. But spend the most time on making quality work.

Fabiano Busdraghi: How late-2000s financial crisis affected your practice? What is your business strategy during these difficult years? Do you have any suggestion for emerging fine arts photographers?

Aline Smithson: To be honest, there are very few fine art photographers that can actually make a living off of their work. Most are educators or work in some other field or are retired. I am teaching more and more, I have a stock agency, I have an agent that places my work into TV shows and movies, and I try to have lots of little venues to make money so it adds up to something. I am selling the same amount of work—actually selling well in Europe, but the galleries are drying up, and that is really, really sad. It’s time that we create a new template to selling work. It seems that the low and high end continues to sell, but the middle range is very slow. And technology has made everyone a photographer, so people are basically giving it all away.

Fabiano Busdraghi: I have been blogging with Camera Obscura during the last five years, and I still ask myself why I’m doing it. I know the answer, it’s not only to spread photographic culture, but above all my way to keep thinking and exercise my mind. A kind of brain gym. Anyway, the question is still important for me, and I like to ask the same thing to all the bloggers out there.

Can you describe why you decided starting your blogzine Lenscratch and why you still curate it today? Why blogging is an important activity for you?

Aline Smithson: I too often ask myself why I am carving out so much of my time to promote other people. On those nights, when I’ve had a cocktail or two and I’m just fading into sleep, I’ll remember that I didn’t write tomorrow’s post and force myself to do it. I have set a very high standard for myself by posting everyday—I may change that up in the future, but writing every day is truly, as you say, a brain gym. By writing daily, it becomes easier and easier. I remember once reading that soap opera stars had incredible memories as they had to recite pages of dialogue each day, and this feels the same.

I have also met or connected with hundreds of photographers through Lenscratch and when I can help them further along their road to success, it makes me very happy. I don’t want my photo journey to be a solo expedition, I want a band of merry makers along with me, and the blog has provided that. I have heard from photographers who have been working in isolation, what a remarkable thing it is to have someone take the time to really look at their work and who they are. That makes it all worthwhile.

Fabiano Busdraghi: Everyone will agree if I say that the Internet is a formidable tool to spread a photographic work to a really wide audience. But at the same time I have the feeling that is quite difficult to use it to convert the simple diffusion of the artist work in a concrete business. I mean, an art gallery exposition usually is visited by a maximum of a few hundreds visitors only, but often some of them will buy some prints. An on-line portfolio may be visited thousands of time every month, but how many visitors are interested in actually buying the artworks? Printed magazines generate money but most of the blogs are no profit. It seems to me that, even if Internet is perfect to spread a photographer name, this not necessary imply that it will be easier for him to sell his work and finally make a living from his art.

What is your opinion about this topic? Do you think is really useful for photographers to spend a lot of time and energy to spread their work on the Internet or is still better to make promotional work in the real word?

Aline Smithson: Well, ultimately, the work has to be stellar, and then it really doesn’t matter how the word gets out. In the commercial world, the pendulum is swinging back to physical promotional tools—postcards, etc, as art directors are tired of the flood of promotional newsletters and mailings. The Internet will get your work all over the world in a heartbeat—photographers I have featured have been contacted the next day by publications all over the world, showing interest in their work. That never could have happened by snail mail. We don’t even have a clue as to the amount of Internet opportunities these days—new magazines, blogs, and sales sites are starting up daily. We can spend our whole lives going down the rabbit holes of things to submit to or explore.

If you want to get your work into the world, the gallery show should not be the goal. Getting your work in a well-read magazine or blog will bring the eyes of the world to the work. And then think about galleries…

I am making sales because of that exposure. My galleries can also benefit from the exposure and my own self-promotion. My friend, Cole Thompson, sells directly from his site, and when I asked him who his collectors were, he said that most were photographers themselves. I think when Jen Beckman’s 20×200 started, every photographer I know was collecting work from that site. So all that exposure, geared to the photographic audience, pays off. We are supporting each other.

Fabiano Busdraghi: Another surprising aspect of Internet is the amount of available information and how this impacts our approach to information. I receive every day tens of post in my feed reader, and it’s difficult to find enough time and concentration to carefully read each of them. A well-known Internet behavior is that visitors tend to scan a page instead reading it. Sure, there is a lot of noise out there, and we have to find filtering strategies, but I notice that even the valuable information is still too abundant to be assimilated. In my opinion this problem determine a kind of cultural consumerism, and a tendency to superficially read every text, no matter the quality of the information inside it.

Do you agree with this description of Internet fruition? Is still valuable to write long and in depth analysis or it would be better just to tweet? What can be done to inverse this tendency?

Aline Smithson: I am one of those scanners. I hardly have time to read other blogs, and I’ve always been a person who is first drawn to the pictures before reading the article itself. I also think everyone has Attention Deficit Disorder. My children talk and text in a new language and the whole world is just looking for the next soundbite. Writing the blog is one of the few times during the day that I completely focus myself. Otherwise I’m doing a million things at once and not totally focused on one element. I sadly don’t have time to digest long, indepth articles, though I do read tweets… and I am fully aware that I am digesting the fast food of photography, and it doesn’t always make me feel good.

I’m not sure how to change it… Actually, I think it’s only going to get worse. I worry about the effects of all of this on our children. As someone who grew up without a computer, it feels like a tidal wave of technological pressure is always nipping at my heels. I know my children don’t feel that at all, and look at every new invention and app as something to relish.

Fabiano Busdraghi: I’m particularly interested in real life stories, anecdotes and behind the scenes. Can you chose some photos from your portfolio that are a bit special for you and tell their stories?

Aline Smithson: The image, Harmony, was created when I was in the throws of learning photography. One of my teachers told me that I needed to stake out what I was going to shoot and wait for the light. This is not always easy with small children underfoot. So, I was on a family vacation and was in the driver’s seat on the way down the California coast. It was raining and I passed a sign that said “Harmony” and knew it was make a great shot. I did a wild U-turn on Highway 101 and pulled over as my husband and children were all screaming at me. I jumped out with my toy camera and took one shot. I never followed that teacher’s advice again.

Lexie with a Peacock is an image that I thought about for a long time. I have always been enchanted by Lewis Carroll’s images of children, and I love the idea of color, texture, and exotic props all adding to the beauty of a composition. It also doesn’t hurt that I happen to own a taxidermied peacock. Lexie lives down the street and looks a lot like my daughter at that age; she also has that old soul quality that brings more substance to the portrait. What the viewer doesn’t see is that her mother, little sister, and a 13 year-old boy cousin from the Midwest, are sitting behind me thinking, “What is this woman doing!” In today’s photographic conversation, I think we have turned away from beautiful things and the desire to make beautiful work. I just felt like it was time to make some.

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Julian Opie

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Julian Opie (nacido en 1958, en Londres) es un artista visual que forma parte del movimiento de la Nueva Escultura Británica.

La formación de Julian Opie está asociada a la ciudad de Oxford Inglaterra . Durante el período transcurrido entre 1979 y 1982, pasó por la Dragon Schoo], el Magdalen College y finalmente por el Golsminths College, donde se graduó. Durante su etapa formativa conoció a Damien Hirst.

Su obra, que se deriva en parte de Patrick Caulfield y Michael Craig-Martin, implica la reducción de fotografías (o cortos) en reproducciones figurativas (creadas mediante programas informáticos) Ya como estudiante, tuvo contacto con el mundo de las galerías de arte. En 1982 se produce su primera exposición en solitario en Lissan Gallery. Su trabajo durante estos años deriva, en parte, del realizado por los artistas Patrick Caulfield y Michael Craig Martin.

Considerado el representante actual del retrato moderno, Opie utiliza las últimas tecnologías aplicadas a la pintura y, además de los trabajos realizados por ordenador, en sus esculturas e instalaciones incorpora vinilos con luz interior, paneles LED o pantallas de cristal líquido.

El artista británico se ha hecho internacionalmente conocido gracias a su estilo minimalista de formas muy simples, casi simbólicas, que se apoyan en criptogramas. La representación de caras se reduce a algunas superficies y trazos negros, el color sólo se introduce de forma plana, tal y como lo hace un programa gráfico. Sus representaciones de personas y paisajes están basadas en fotografías que él ha trabajado previamente en el ordenador. A finales de 1990 dio principio a este enfoque minimalista de la representación figurativa que ha ido desarrollando hasta llegar a la perfección. Pequeñas diferencias en la posición de las cejas o los ojos, formados por puntos redondos de color negro, cambian el aspecto de la persona representada. Aunque existen muchas series de estos retratos, éstos mantienen un carácter individual. Las imágenes creadas con el ordenador se plasman sobre distintos materiales que sirven de soporte, como vidrio, plástico o papel, y algunas veces como fragmentos de vinilo o Impresiones C. Paralelamente, se crearon películas de corta duración que ponían en movimiento figuras, a menudo reducidas hasta convertirlas en simples líneas negras, como si fuesen monigotes. Se muestran sobre grandes pantallas de cristal líquido o LCD, o mediante diodos emisores de luz o LED. Opie desarrolló otro planteamiento interesante en el campo de creación paisajística. Sobre la pantalla se ven las formas de un paisaje montañoso con un lago: el agua se mueve ligeramente mientras que el resto de los elementos de la imagen permanecen inmóviles.

Lo cierto es que, contradictoriamente, los rostros de la mayoría de sus retratos se reducen a las líneas imprescindibles en lo que algunos han llamado posminimalismo. Opie se defiende y comenta que se inspira en la señalética, en los logos. Todos somos símbolos de otras cosas, de la humanidad, justifica el artista.

Es uno de los artistas que más vende en Arco, aunque Julian Opie dedica sus ganancias a comprar obras de arte que le sirven de inspiración para sus proyectos, piezas que más tarde vende en ferias y así hasta que se canse de dibujar un día, algo poco probable porque asegura que lo hace desde que tenía 11 años porque es la manera más fiel de reproducir su visión del mundo. Aunque no creo que tenga un mensaje que difundir, no me interesa la comunicación cuando estoy elaborando una pieza. No pienso en el espectador si no en adecuar mi estilo para que funcione, para que salga lo mejor posible.

 

Podemos dividir su producción artística en tres grupos:

  • Pintura, generalmente figurativa. La figura humana invade toda su obra, son modelos cotidianos en sus quehaceres diarios, es gente de su entorno que cualquier persona podría ver en su día a día. El esquematismo y los colores vivos definen su pintura, así como también el poder de la línea. El uso tan marcado y definitorio de las líneas es algo heredado del historietista belga Hergé.

Todas las obras representan exclusivamente la figura humana. De ahí que sus personajes y siluetas con cabezas redondeadas le hayan dado fama internacional, basados en modelos concretos, gente de su entorno a los que suele representar desarrollando una actividad cotidiana. He pintado a gente conocida, como Kate Moss, pero quien realmente me interesa es la gente que me rodea, los personajes anónimos, comenta el artista, quien confiesa uno de sus hobbies: Muchas veces me siento a observar cómo camina la gente en la calle, las coreografías espontáneas que se establecen. Es maravilloso.1

  • Escultura. Dentro de este género Julian Opie realiza unas con metal y utensilios cotidianos y otras, construidas con madera y pintadas de blanco. Se establece una ruptura de los límites entre escultura y pintura, esto no es algo nuevo en el panorama artístico, ya durante los años 1912-1914 el cubismo sintético desarrollado por Picasso y Bracque, había traspasado esa frontera. Fue a través del collage. El collage le sirve a Picasso para conseguir al fin que el cuadro sea realidad, en lugar de sustituir a la realidad. Lo que permite el collage es pegar literalmente trocitos de realidad sobre el lienzo. Además, los trozos pegados (madera, papel, cartulina, plástico, u otros materiales) no necesitan ser coloreados ni iluminados y tampoco proyectan sombra.
  • Instalaciones de video y paneles LED. Las vídeo instalaciones consisten en la relación que se establece entre el carácter bidimensional de la imagen electrónica contemplada y el carácter tridimensional de la instalación en la que se inserta dicha imagen.

De ahí que sus obras unas veces estén compuestas por paneles de LED, donde figuras casi iconográficas caminan y se entrecruzan, mientras que en otras ocasiones sean pantallas donde se exhiben sus retratos animados (bustos con rostros que parpadean o donde los pendientes conservan el balanceo inmediatamente posterior al gesto).

Imagine You Are Driving

Imagine You Are Driving (Sculpture 1),1993Imagine You Are Driving(3),1993 y You Are Driving a Subaru,1997. Son tres obras de Julian Opie que actúan como una recreación simplificada de diferentes aspectos de la realidad contemporánea, recreación que se articula como una reducción de lo real a un sistema de objetos que en la práctica vienen a funcionar como los elementos de un lenguaje altamente codificado. La reformulación que desarrolla Opie de aquello que nos rodea busca estimular nuestra imaginación con el fin de que recreemos experiencias y vivencias básicamente cotidianas. Así ocurre con las propuestas aquí incluidas en relación con diferentes aspectos de la cultura del automóvil: la experiencia de conducir, la autopista, el sistema de carreteras o el coche como objeto.

La experiencia de conducir es claramente abordada en la serie de pinturas Imagine You Are Driving que muestran una secuencia de imágenes de una autopista desde el punto de vista del conductor. Opie describía así la experiencia: Quería obtener una imagen lo más real posible, y cuando conduces a gran velocidad lo único que ves es el cielo y la carretera (…) la velocidad anula la realidad. Así, la única experiencia paisajística que nos concede Opie en su lectura es la que nos ofrece la propia carretera. Bajo el mismo título se presenta también un modelo de circuito realizado en hormigón y consistente en una serie de piezas básicas (curvas, rectas, rampas) que se articulan como si de un scaléctric se tratara. El tratamiento del sistema de carreteras como un juego básico de elementos interconectados, así como la escala y la ubicación en el suelo, facilita la apropiación espacial de una realidad constructiva cuya percepción de conjunto se nos escapa.

La tercera pieza, You Are Driving a Subaru, reproduce un coche prácticamente en su escala real. A Opie, según él mismo manifiesta, le preocupa la dimensión y la cualidad material del objeto en relación al espacio físico del espectador. Una presencia real que pueda experimentarse como tal, pero que al mismo tiempo genere una sensación de extrañeza, de lejanía, de artificialidad.

Si en su conjunto las obras de Opie facilitan la recreación distanciada de experiencias derivadas de nuestra relación con objetos y situaciones en el entorno de la sociedad contemporánea, en el contexto de esta exposición arrojan una lectura que apunta hacia la naturaleza tecnologizada, hiperrealista y codificada de nuestra existencia y nuestra cultura material.

Técnicas artísticas

El repertorio de Julian Opie es heterogéneo, va desde el vinilo y el tinte sobre nylon hasta las pantallas de cristal líquido, pasando por la escultura de metal y madera. El uso de la tecnología aplicada a la pintura es un rasgo definitorio del artista.

Opie y el arte pop

En una entrevista realizada al artista en el diario ABC, con motivo de su exposición en el Centro de arte Contemporáneo de Málaga en el año 2006, declara que no se considera heredero del pop. Puede ser una influencia, como tantas otras. También los japoneses del siglo XVIII, Giotto… Hay una tendencia de la cultura americana a ver el mundo en relación con su arte. Las influencias que siente, que son múltiples, pueden variar también. Respecto a la relación del pop art con la cultura de masas, muchos creen que su tipo de arte es más propio para fuera que para dentro de un museo. El trata de añadir esas referencias culturales y poder comunicar mediante distintos tipos de objetos. En la visión clásica de la producción del arte no había que hablar de valores tangibles, materiales. Pero a él sí le parece que hay que hacerlo, son cosas del mundo real. En este sentido quizá sí tenga un vínculo con el pop art, que rompió el aislamiento del mundo artístico de las realidades tangibles, vulgares, de la vida cotidiana. El arte incorporó referencias al dinero, la sexualidad, el chismorreo… Son parte de la experiencia humana.2 Julian Opie no reniega de la existencia de un vínculo con el arte pop, aunque no en cuanto a la relación del mismo con la cultura de masas. El arte pop es la manifestación plástica de una cultura (popular) caracterizada por la tecnología, el capitalismo, la moda y el consumismo, donde los objetos dejan de ser únicos para ser pensados como productos en serie. En este tipo de cultura también el arte deja de ser único y se convierte en una adicción. Sin embargo, el Arte Pop descarga de la obra de arte toda la filosofía anti-arte del Dadá y encuentra una vía para construir nuevos objetos a partir de imágenes tomadas de la vida cotidiana, al igual que Duchampy Andy Warhol había hecho con sus ready-mades. Por tanto, se podría establecer una relación de la cotidianidad de sus imágenes con la tendencia del arte pop a representar los aspectos de una cultura popular y su relación con la publicidad y la ilustración.

Opie y el minimalismo

Sólo podemos entender una tendencia hacia el minimalismo en cuanto a la neutralidad y la ausencia de simbolismo de sus retratos, en resumen, por su capacidad de síntesis. El término minimalista, en su ámbito más general, es referido a cualquier cosa que se haya desnudado a lo esencial, despojada de elementos sobrantes, o que proporciona solo un esbozo de su estructura, y minimalismo es la tendencia a reducir a lo esencial. Se aplica también a los grupos o individuos que practican el ascetismo y que reducen sus pertenencias físicas y necesidades al mínimo, es también el significado a simplificar todo a lo mínimo.

Opie y el ukiyo-e

Ukiyo-e, pinturas del mundo flotante, o Estampa Japonesa. Es un género de grabados (realizados mediante xilografía o técnica de grabado en madera) producidos en Japón entre los siglos XVII y XX, entre los que se encuentran imágenes paisajísticas, delteatro y de los cuartos del placer. Sus últimos trabajos, en los que -inspirado por el arte tradicional japonés, especialmente por los grabados ukiyo-e- el artista nos ofrece su particular y contemporánea visión acerca del paisaje, gracias a originales «pinturas en movimiento» en las que podremos contemplar algunos paisajes típicamente japoneses, incluyendo vistas del monte Fuji, que inmediatamente nos remiten a las famosas obras de Hokusai o Hiroshige.

Julian Opie 12 Julian Opie 11 Julian Opie 10 Julian Opie 9 Julian Opie 8 Julian Opie 7 Julian Opie 4 Julian Opie 3         Julian Opie 13 Gary, popstar 1998-9 by Julian Opie born 1958

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Rineke Dijkstra

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Rineke Dijkstra

Guggenheim  June 29–October 8, 2012

Since the early 1990s, Rineke Dijkstra has produced a complex body of photographic and video work, offering a contemporary take on the genre of portraiture. Her large-scale color photographs of young, typically adolescent subjects recall 17th-century Dutch painting in their scale and visual acuity. The minimal contextual details present in her photographs and videos encourage us to focus on the exchange between photographer and subject and the relationship between viewer and viewed. Rineke Dijkstra: A Retrospective brings together more than 70 photographs and five videos in a major mid-career survey, offering the most comprehensive presentation of the artist’s work to date.

Dijkstra works in series, creating groups of photographs and videos around a specific typology or theme. In 1992, she started making portraits of adolescents posed on beaches from Hilton Head, South Carolina, to Poland and Ukraine. Shot from a low perspective, the subjects of the Beach Portraits (1992–2002), poised on the brink of adulthood, take on a monumental presence. In contemporaneous works, including portraits of new mothers after giving birth, and photographs of bullfighters immediately after leaving the ring, Dijkstra sought subjects whose physical exhaustion diminished the likelihood of an artificed pose.

Dijkstra has also photographed individuals repeatedly over the course of several months or years. Her ongoing Almerisa series began in 1994 with a single photograph of a young Bosnian girl at a Dutch refugee center for asylum-seekers, and has grown as Dijkstra continued to photograph her regularly for more than a decade, as she became a young woman with a child of her own. The outward signals of her transition into adulthood and her integration into mainstream Dutch culture reveal themselves incrementally over the course of many years. Similarly, the Olivier series (2000–03) follows a young man from his enlistment with the French Foreign Legion through the years of his service, showing his development, both physically and psychologically, into a soldier. Later, Dijkstra took portraits of new initiates to the Israeli army, photographing female soldiers in their uniforms after induction and then again in their civilian dress, as well as male soldiers directly after military exercises.

More recently, Dijkstra has built upon her revelatory work in video from the mid-1990s. In The Buzz Club, Liverpool, UK/ Mystery World, Zaandam, NL (1996–97), and The Krazyhouse (Megan, Simon, Nicky, Philip, Dee), Liverpool, UK (2009), Dijkstra filmed teenage habitués of local clubs dancing to their favorite music. Presented as multi-channel video installations, these works showcase their subjects’ teen personas and methods of self-expression, revealed in how they style themselves, and in the movements of their bodies. Two video works made in 2009 at Tate Liverpool expand the artist’s interest in the empathetic exchange between photographer and subject to include the affective response to artworks. In I See A Woman Crying (Weeping Woman) (2009), a group of school children engage with art, discussing their perceptions and reactions to a work by Pablo Picasso, while Ruth Drawing Picasso (2009) shows a girl pensively sketching a masterwork.

—Jennifer Blessing, Senior Curator, Photography
Rineke Dijkstra: A Retrospective is organized by the Solomon R. Guggenheim Museum and the San Francisco Museum of Modern Art. This exhibition is supported by the Mondriaan Fund, Amsterdam. The New York presentation of the exhibition is supported in part by the William Talbott Hillman Foundation, The Robert Mapplethorpe Foundation, the Netherlands Cultural Services, and the Leadership Committee for the Guggenheim Museum’s 2012 Photography Exhibitions: Marian Goodman Gallery, Henry Buhl, and Eugene Sadovoy, as well as by Ann and Steven Ames, Lori and Alexandre Chemla, Cari and Michael J. Sacks, John L. Thomson, and those who wish to remain anonymous.

Rineke Dijkstra: A Retrospective  VIDEO

Rineke Dijkstra 1 Rineke Dijkstra 2 Rineke Dijkstra 11 Rineke Dijkstra 12 Rineke Dijkstra 10Rineke Dijkstra 3  Rineke Dijkstra 5 Rineke Dijkstra 6Kolobrzeg, Poland, July 23 1992 1992 by Rineke Dijkstra born 1959Rineke Dijkstra 8Rineke Dijkstra 9    Tecla, Amsterdam, Netherlands, May 16 1994 1994 by Rineke Dijkstra born 1959Saskia, Harderwijk, Netherlands, March 16 1994 1994 by Rineke Dijkstra born 1959 Rineke Dijkstra 4Rineke Dijkstra 14  Rineke Dijkstra 16 Rineke Dijkstra 17

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Oskar Kokoschka

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Oskar Kokoschka  (1886 – 1980)

Oskar Kokoschka, pintor expresionista, poeta y dramaturgo vienés, (Pöchlarn, Austria, 1 de Marzo de 1886- Villeneuve, Ginebra, 22 de Febrero de 1980). Formado, a partir de 1907, en la afamada Escuela de Artes y Oficios de Viena en la que de manera simultánea comenzó a trabajar. Tan sólo unos años después, con la celebración de la exposición de la secesión de Viena y los talleres vieneses, presentó su primera colección de aguafuertes y dibujos, repleta de desnudos femeninos en su temática. Representaciones que de esta manera, causaron un gran impacto en un sector de la sociedad vienesa, la cual consideró su arte provocador, escandaloso y despreciable. Hechos que inmediatamente después ocasionaron el debilitamiento ostensible de la Academia de las Artes, y la retirada de la pensión económica percibida por el joven Kokoschka, con la reducción consecuente de sus posibilidades y recursos.

No obstante, frente al aluvión de criticas vertidas sobre su persona, referentes austriacos fundamentales como el pintor Gustav Klimt o el arquitecto Adolf Loos, lo reconocieron como el más espléndido artista de su generación. Incluso Loos, se convirtió en la figura clave para su desarrollo como artista, siendo el mecenas, consejero e incluso agente encargado de facilitarle la entrega o realización de sus obras. Asimismo, sus consejos inclinaron la obra de Kokoscha hacia la eliminación de su estilo anterior, para desde este momento poner en relieve las temáticas y situaciones realistas. Por ello, y hasta 1923, se dedica en exclusiva a la producción de retratos, en los que intenta captar el carácter de sus modelos de una manera exhaustiva, valiéndole este método el sobrenombre de «el Freud de la pintura«, por el pormenorizado estudio psicológico que hacia de sus modelos. Unos retratos cuya expresión se focaliza en el rostro, centrados en mostrar el busto o el medio cuerpo únicamente, y donde predomina el uso de tonos opacos y apagados, huyendo en cualquier caso de los resaltes cromáticos.

Exiliado en Berlín durante 1910 y 1911, debido a la persecución pública sufrida en su Viena natal al ser señalado como un artista degenerado, entra en contacto con los miembros de Die Brucke(El puente). Reconocido en la capital alemana, publica en la revista Waldems De Sturm (la tormenta) una treintena de sus creaciones, e incluso estrena su célebre obra teatral El asesino, esperanza de las mujeres, de la cual realiza un cártel que versa sobre los contenidos del libreto, con el binomio amor-muerte en su trasfondo argumental e ilustrativo. Su retorno a Viena, se produce en 1912 sin la mejora apreciable de su imagen, auque él continua con su prolífica carrera. De este periodo resalta una serie de cuadros de temática esencialmente religiosa como la crucifixión (1912), La anunciación (1911) o Huida a Egipto (1912).

En 1912, da comienzo su idilio amoroso con Alma Mahler, la que fuera esposa y ahora viuda del compositor Gustav Mahler; relación íntima que originó diversos retratos como La tempestad La novia del viento (1914). Sin embargo en 1915, ella pone fin al noviazgo y se casa con el arquitecto Walter Gropius. Esta ruptura sentimental, resultó ser muy lesiva para el autor que sumido en una profunda depresión, transformó plenamente su estilo anterior e incluyo en numerosas obras, referencias directas a un noviazgo del que no asumía su final.

Dedicado, a partir de 1919, a la docencia en la academia de Artes de Dresde, en los años sucesivos comenzó a representar paisajes urbanos (distantes de su expresionismo natural), ser reconocido a nivel nacional y convertirse en un viajero incansable. Autor de referencia, en cualquier caso, el tiempo y su arte le acabaron dando la razón.

 

«Oskar Kokoschka is the third in the great trio of Viennese artists, and the one whose reputation is currently hardest to assess. He was born at Pöchlarn on the Danube in 1886. His father was Czech and came from a well known family of Prague goldsmiths. He was perhaps rather work-shy: Kokoschka later said of him, ‘From him I learned to endure poverty rather than work slavishly at distasteful work.’ His mother came from the mountain region of Styria, and claimed to have second sight. Oskar was the second of their four sons; when he was still a child the family moved to Vienna where his elder brother died in 1891.

«As a boy, Kokoschka was not particularly attracted to art. He wanted to study chemistry but was recommended for a scholarship at the Vienna School of Arts and Crafts by a teacher who had been impressed by his drawings. He entered the School in 1905, the year in which he started to paint in oils, and in 1907 he found work at the Wiener Werkstötte. Soon he began to expand his activities to literature. Asked to produce a children’s book, he wrote his own text, Die Traumenden Knaben (The Dreaming Youths), which was scarcely suitable for the young, but made a good basis for his distinctive illustrations. He also wrote two plays, Sphinx und Strohamann (The Sphinx and the Scarecrow), and Mürder, Hoffnung der Frauen(Murderer, Hope of Women): these are now considered to mark the beginnings of Expressionist theatre in Germany.

«In 1908 Kokoschka’s work was shown in the Kunstschau exhibition in Vienna, which featured the avant-garde group around Klimt. His contributions were a centre of controversy because of their Expressionist violence, and he was dismissed from the School of Arts and Crafts as a result. In 1909 his work was shown at the second Kunstschau, and his two plays were performed in the little open-air theatre attached to the exhibition buildings. There was a tremendous scandal because of their violence, and their unconventional and apparently irrational structure, and even the Werkstötte would no longer employ him. At one time he managed to keep alive by betting on his own capacity to drink visitors to Vienna under the table. His chief protector was the pioneer Modernist architect Adolf Loos, who secured portrait commissions for him. One portrait was of the satirical writer Karl Kraus, editor of Die Facket (The Torch). Kraus said of this: ‘It is quite possible that those who know me will not recognize me. But it is certain that those who do not know me will recognize me.’

«In 1910 Kokoschka’s luck changed. He went to Berlin and was taken up by Herwarth Walden, the energetic owner-editor of Der Sturm, who commissioned him to do title-page drawings for the magazine and used one for almost every issue. He was also given a contract by the powerful dealer Paul Cassirer. In 1911 he returned to Vienna and was appointed as assistant teacher at the very school which had dismissed him. He had a show at the Hagenbund in Vienna, of which the opening reception was attended by Archduke Franz Ferdinand, the heir to the throne, who exclaimed indignantly: ‘This fellow’s bones ought to be broken in his body!’ Most important of all, in 1911 he began a passionate affair with Alma Mahler, the widow of the great composer, an elegant society beauty considerably older than himself. The year 1912 was better still – he was able to give up teaching and showed at the Sonderbund exhibition in Cologne, which united the whole German-speaking avant garde, and with the Blaue Reiter in Munich.

«By 1913 his relationship with Alma Mahler was beginning to show signs of strain. They travelled to Italy together, and on one occasion visited the Naples aquarium. Kokoschka watched an insect sting and paralyse a fish, before devouring it, and at once associated the scene with the woman by his side.

«He was still a controversial figure: when he began teaching art at a smart Viennese girls’ school whose headmistress was known for her progressive views, some of the parents objected so strongly that the Austrian government actually banned him from teaching. War, when it broke out, seemed a release from an impossible relationship and an impossible situation. Adolf Loos used his influence to have him appointed Lieutenant in an exclusive regiment of dragoons with a particularly glamorous uniform. As soon as the appointment was gazetted Loos had a postcard made of Kokoschka in his finery which was sold in shops alongside those showing leading actresses.

«At the beginning of 1915 Kokoschka was seriously wounded – and briefly taken prisoner – in Galicia: he suffered a head injury and a bayonet wound to the lung. He spent a period of convalescence in Vienna, but was then sent to the Isonzo Front, where his health soon broke down completely. He went to Stockholm to consult a brain specialist and then to Dresden to try and recover his health. His anguish was as much mental as physical, and was perhaps connected with his residual feelings for Alma Mahler. To exorcize his obsession he commissioned a life-sized doll, complete and life-like in all details, which he treated like a living companion – it has even been said that he escorted it to the opera.

«After the end of the war the political situation in Dresden was very unstable, just as it was everywhere else in Germany, and Kokoschka formed part of a small, left-wing bohemian group. In the newly liberal climate of 1919 he was officially appointed Professor at the Dresden Academy, and this post brought with it a beautiful house and studio. Outside Dresden, his reputation continued to rise. The composer Paul Hindemith set Murderer, Hope of Women to music, and it received numerous performances, among them one at the Dresden State Opera. In 1922 Kokoschka was invited to exhibit at the Venice Biennale. His health had now improved and he was becoming restless. He resigned his post at the Dresden Academy in 1924, simply giving a note to the porter and leaving the city before his intentions had been discovered. A period of travel followed, financed by the proceeds of his now lucrative Cassirer contract. Using Munich as his main base he went all over Europe, and also to North Africa, Egypt, Turkey and Palestine. The year 1931 brought great success for him, despite the darkening political horizon: he had a show at the Kunsthalle in Mannheim which Cassirer’s successors brought to the Galerie Georges Petit in Paris, where it did well with the Parisian public. However, from this triumph there also came a conflict. Kokoschka demanded more independence from his dealers; they, in turn, were anxious to establish his work as a staple commodity in the art market. Kokoschka broke with them, and there was an acrimonious exchange of letters in the Frankfurter Zeitung.

«In 1932 Kokoschka once again showed at the Venice Biennale, but now his reception was stormy. Mussolini made it plain that he disliked Kokoschka’s art, and the pro-Nazi press in Germany seized the opportunity to attack him. By 1933 his finances were severely strained, and he left Paris for the provinces and then went to Vienna to be with his mother. He felt ill at ease in a city ruled by the fascist administration of Chancellor Dollfuss, and after his mother’s death later that year he went to Prague and took Czech citizenship. The Austrian government tried to lure him back by offering him the Directorship of the School of Arts and Crafts, and in 1937 he was the subject of a major retrospective at the Osterreiches Museum für Kunst und Industrie This perhaps meant less to him than the fact that his work was also on show that year in the Degenerate Art Exhibition in Munich – at the same time more than four hundred of his works were removed from German museums. In Prague he had met Olda Pavlovska, who was later to become his wife, and he was busy expressing support for the Republic cause in Spain.

«The Munich Agreement Of 1938 indicated that Prague was no longer a safe refuge. In September Kokoschka left for England. This was the logical choice, but it was also the only place in Europe where his art was very little known. The Kokoschkas were desperately poor. In 1939 they moved to Polperro in Cornwall where Oskar made watercolours of the local scenery and Olda ran a pastry shop to help their finances. The next year, however, they returned to London, as Kokoschka was convinced that their neighbours were suspicious of them. London bored and depressed him:

What am I to do in this hole [their London flat] ? I must invent new subjects for my paintings. I am quite starved for something to see. When the spring comes I feel how it stirs in me as in a migrant bird, and I become quite nervous: I must leave town and paint something real – a grasshopper or something. When I come back to town the landscapes turn into political pictures. My heart aches, but I cannot help it. I cannot just paint landscapes without taking any notice of what happens.

«His fortunes began to look up as soon as the war was over. In 1945 he received a symbolic tribute in war-battered Vienna: an exhibition shared with Klimt and Schiele, both long dead. In 1947 there was a large Kokoschka retrospective at the Kunsthalle in Berne, and in 1952 a room was devoted to his work at the 26th Venice Biennale, Kokoschka had become a British citizen in 1947, but was not eager to remain in a country which he felt had slighted him. In 1953 he began to run his School of Seeing at the Internationale Sommerakademie für Bildende Kunst in Salzburg, thus re-establishing his ties with the Austrian milieu in which he began his career, and in the same year he settled permanently at Villeneuve on Lake Geneva. He was now once again an extremely celebrated artist, but he had drifted away from the post-war art world, and, though much respected, was a marginal figure by the time of his death in 1980.»

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Chuck Close

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Chuck Close (Charles Thomas Close, nacido el 5 de julio de 1940 en Monroe, Washington, EE.UU.) es un artista estadounidense, pintor y fotógrafo fotorrealista. Desde 1988 una hemiplejia derecha, restringió su capacidad de pintar tan meticulosamente como antes, pero prosiguió su carrera utilizando diversos métodos alternativos para manejar pinceles y brochas, por ejemplo atándolos a su muñeca.

Su vida y su obra

La mayor parte de sus obras son enormes retratos basados en fotografías (técnica del fotorrealismo o hiperrealismo). En 1962 recibió su titulación (B.A.) en la Universidad de Washington en Seattle. Se graduó (MFA) por la Universidad de Yale en 1964. Estuvo en Europacon una beca del Programa Fulbright, regresando a EE.UU. donde trabajó como profesor de arte en la Universidad de Massachusetts.

En 1969 su trabajo fue incluido en el Whitney Biennial. En 1970 realizó su primera exposición individual. Su trabajo se expuso por primera vez en el MOMA, Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1973.

Para crear sus obras, Close pone una malla sobre la foto y sobre el lienzo y copia celda por celda. Sus primeras herramientas para ello incluían un pulverizador, retazos de tela, cuchillas, y una goma de borrar montada sobre una máquina taladradora. Su primer gran cuadro con este método fue su Gran Autorretrato, una ampliación de su cara en blanco y negro sobre un lienzo de 2.73 m por 2.12 m realizado durante cuatro meses en 1968. Produjo otros siete retratos en blanco y negro durante este periodo. Se dice que mencionó utilizar pintura tan diluida en el pulverizador que los ocho cuadros se realizaron con un único tubo de acrílico negro.

Close ha regresado a menudo a las mismas fotos para pintar una y otra vez con técnicas diferentes. Una foto de Philip Glass se incluyó en su serie en blanco y negro de 1969, rehecha con acuarelas en 1977, de nuevo rehecha con tampón y huellas en 1978, y también con papel gris hecho a mano en 1982.

Su trabajo posterior se ha ramificado en mallas no rectangulares, regiones de colores similares tipo mapa topográfico, trabajos en mallas de color CMYK, y el uso de grandes mallas para hacer obvia la naturaleza celular de su trabajo incluso en pequeñas reproducciones — el Gran Autorretrato está hecho con tanta perfección que incluso una reproducción a toda página en un libro de arte no puede distinguirse de una fotografía normal.

En 1988, Close sufrió un colapso de su arteria espinal, el día que iba a dar una conferencia en una ceremonia de entrega de premios de arte. Se sintió enfermo antes, dio su conferencia, y después acudió con dificultad a un hospital en la calle de enfrente. Pocas horas después era un parapléjico.

Close siguió pintando con un pincel entre los dientes, creando mini-retratos en mallas cuadradas preparadas por un asistente. Desde la distancia, estos cuadrados aparecen como una imagen única. Recuperó algún movimiento en su brazo y piernas, y en la actualidad pinta con una brocha atada a su mano.

La obra Kiki, completada en 1993, le llevó cuatro meses.

Close vive y pinta en Bridgehampton, Nueva York.

Es miembro de la Academia de Artes y Letras Americana y recibió la Medalla Nacional de las Artes.

CHUCK CLOSE WEB

CHUCK CLOSE & CHRISTOPHER FINCH / VIDEO

CHUCK CLOSE: A PORTRAIT IN PROGRESS / DOCUMENTAL / VIDEO

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Gustav Klimt

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Gustav Klimt’s golden visions of the female form are about to go on show in Britain. 2012

Martin Gayford reports

In June 1902, the great French sculptor Auguste Rodin was passing through Vienna, en route from Prague.

While in town, he accepted an invitation to visit the current exhibition of the Vienna Secession movement, and to meet the artist whose monumental work, the Beethoven Frieze, was at the heart of the display: Gustav Klimt.

The two artists – Rodin 62, and at the peak of his fame, Klimt just about to turn 40 – went to a café in the Prater garden. According to the art critic, Berta Zuckerkandl, they sat down «beside two remarkably beautiful young women at whom Rodin gazed enchantedly.

«That afternoon, slim and lovely vamps came buzzing around Klimt and Rodin, those two fiery lovers,» Zuckerkandl recalled.

 

«Rodin leaned over and to Klimt and said, ‘I have never before experienced such an atmosphere – your tragic and magnificent Beethoven fresco, your unforgettable, temple-like exhibition, and now this garden, these women, this music. What is the reason for it all?’ And Klimt slowly nodded his beautiful head, and answered only one word: ‘Austria.'»

Rodin and Klimt, despite differences in nationality, age and medium, had a great deal in common, not least that both of them had created daring works with a single theme: a kiss between naked male and female figures. Indeed, the word «kiss» is a little euphemistic. The subject was sex.

Klimt’s kiss was the climactic moment of his monumental Beethoven Frieze, a recreation of which will be one of the highlights of the forthcoming exhibition at Tate Liverpool, Gustav Klimt: Painting, Design & Modern Life in Vienna 1900. 2012

This will be the first substantial exhibition of work by Klimt ever staged in Britain. It will present around 26 paintings and 30 drawings in the context of an equal number of pieces of furniture and objects by contemporaries such as the architect and designer Josef Hoffmann.

Among the Klimts will be several important works including Nuda Veritas (1899), the sensuous naked nymphs of Water Serpents I (1904-7) and a 34-metre replica of the Beethoven Frieze.

This huge work was based on Richard Wagner’s description of Beethoven’s Ninth Symphony, which concludes, of course, with the singing of Schiller’s «Ode to Joy». Wagner had described this epic piece of music as «a struggle, conceived in the most grandiose manner, by the Spirit for joy against the weight of those hostile powers that stand between us and earthly happiness».

Klimt represented Schiller’s words, «Joy, beautiful sparks of the gods, this kiss for all the world», in the most earthy manner, with his naked, embracing lovers.

To Klimt, it seems, the hostile powers – naked temptresses and a huge snarling ape – above all symbolised the disease syphilis of which he was terrified – and understandably, since he had contracted it at an early age.

Thus, his frieze brought together the themes of music, death, love – or sex – so fundamentally fascinating to the Vienna of Sigmund Freud and Arthur Schnitzler. That was perhaps what Klimt meant by his laconic answer to Rodin’s question.

As this incident suggests, Klimt was a man of few words, but he made a forceful physical impression. Alfred Lichtwar, the director of the Hamburger Kunsthalle, described him as «a stocky man, more or less chubby» with «the cheerful, brusque manners of a nature boy, a sailor’s brown skin, strong cheekbones and little darting eyes. When he speaks, it is with a resounding voice and strong dialect.»

A young woman named Frederike Beer-Monti rang on Klimt’s doorbell in 1915, hoping he would paint her portrait (she had already posed for his younger rival, Schiele). She found him both taciturn and formidable.

«Klimt took her hand, looked at it, turned it over and for a long time, said not a single word.»

Beer-Monti was finally allowed to enter. But, «It took a lot of talking to make him a little friendlier.»

Klimt eventually agreed to paint her – an arduous business which took three sittings of three hours each per week for six months. Though the result was a magnificent picture, Beer-Monti was ambivalent about the artist.

«Klimt was exceptionally animal-like. His body exuded a peculiar odour. As a woman, one was really afraid of him.»

Born in 1862, Klimt was from a relatively humble background – the second of seven children, his father a gold engraver. There was something feral about him. In photographs he is often wearing a full-length smock, in which he resembles a classical faun dressed up as a biblical prophet.

His studio was filled, as was Rodin’s, with models who posed for endless drawings – often, again like Rodin’s, of a startling eroticism.

These models inhabited his studio, rather like his pet cats. When he was painting Frederike Beer-Monti, «He took a break every hour and went into an adjacent room to relax and chat for a while with the models who were always there.

Alma Schindler reported that he ‘would take them to the theatre or races, always slipped them a banknote’.» Alma Schindler herself – later Alma Mahler, and subsequently the lover of Oskar Kokoschka and the wife of the architect Walter Gropius – was one of Klimt’s failed conquests.

He pursued her to Italy in 1899, where she was on holiday with her family. He kissed her in a Genoese hotel room, embraced her on a bridge in Venice while they looked into the dark waters of the canal, but she, though wildly in love, was firm («not without a ring on my finger»).

About the same time, Klimt fathered three sons – one of whom went on to become a well-known film director – by two other women, and began a long-lasting, though apparently open, relationship with a talented proprietor of a Viennese fashion salon, Emilie Flöge.

The names of the models and other women in his life do not always survive, partly because Flöge burnt much of Klimt’s correspondence after his death from a stroke in 1918. One who has been identified by chance recently was Hilde Roth, a beautiful Bohemian redhead from Budapest whose face can be seen Lady with Hat and feather Boa (c1910), and voluptuous body – probably – in Goldfish (1901-02).

Although he was a delightful painter of landscapes, women were Klimt’s theme above all others.

Richard Muter, in a newspaper review of 1909, claimed that «the new Viennese woman, a specific sort of new Viennese woman – their grandmothers were Judith and Salome – has been invented or discovered by Klimt. She is delightfully vicious, charmingly sinful, fascinatingly perverse.»

Klimt was certainly able, like certain couturiers and fashion photographers, to make his sitters and models look extraordinarily glamorous. In his later portraits, the work for which above all he is famous, his strategy was to retain the academic realism of his earlier work for the face and figure of the subject.

But he dissolved the rest of the image in luxuriant decoration, derived from Byzantine mosaics, Celtic design, and the Oriental textiles and ceramics that filled his studio. The effect is sumptuous, sensual, near-abstract but not too dauntingly avant-garde.

That ornament, however, tended to be filled with meaning. When Klimt died, an unfinished painting entitled The Bride was left in his studio. The right half was dominated by a semi-naked female figure.

As the art historian Alessandra Comini described it, «The knees were bent and the legs splayed out to expose a carefully detailed pubic area on which the artist had leisurely begun to paint an overlay ‘dress’ of suggestive and symbolic ornamental shapes.»

Thus Klimt’s own death revealed the sexual obsession that lay beneath his shimmering surfaces.

Fuente: The Telegraph

KLIMT MUSEUM

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